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Asesor de Sitoner criticó duramente las modificaciones al Código del Trabajo: “Es un proyecto de Ley de Reforma Laboral tramposo y que en nada favorece a los trabajadores”

Por La Prensa Austral Sábado 12 de Septiembre del 2015

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Se acerca fin de mes y los plazos para la consolidación de los cambios que contendrá la Reforma Laboral aún no son del todo claros. A precisar, el Código del Trabajo contiene dos libros que son materia considerada para el proyecto de ley: El Libro de las Organizaciones Sindicales y del Delegado del Personal, y el Libro de la Negociación Colectiva. En este contexto, el asesor laboral del Sindicato de Tripulantes de Naves Especiales (Sitoner), José Hernández Villarroel, asistió recientemente a un foro que versó respecto de la Reforma Laboral, invitado por la directora del Departamento de Ciencias Jurídicas de la Universidad de Magallanes (Umag), Sonia Zuvanovich Hirmas.

Sin duda –afirmó el asesor- se trató de un evento relevante para abordar aspectos del Título IV del Código del Trabajo que debieran permitir cambios profundos en materia de Negociación Colectiva. No obstante, tras analizar la ponencia, su análisis fue crítico. “Por el conocimiento práctico que tengo al respecto, no concuerdo con la propuesta, ello porque no se abordan aspectos básicos de la ley actual como es el contrato de trabajo, las jornadas y descansos. Hacer efectiva la negociación colectiva requiere que se otorgue el derecho a todos los trabajadores sin distinción alguna a este beneficio”, puntualizó.

En tal sentido, recordó que la actual Reforma Laboral apuesta por reforzar la titularidad sindical, a través de la cual se entrega la exclusividad de la toma de acuerdos a los sindicatos, en tanto para los grupos negociadores sólo se mantendrá la opción en las empresas en que no exista un sindicato con derecho a negociar, conforme a las reglas de la negociación semi reglada.

Proyecto tramposo

Sin embargo, estos alcances serían insuficientes para Hernández, quien sostuvo que de la manera en que se aborda hoy la iniciativa legislativa, “se seguirá restringiendo este derecho a los trabajadores que se les entrega la característica de ‘transitorios’, aun cuando éstos mantengan una relación de trabajo permanente con el mismo empleador, cumpliendo las mismas funciones, ya que no tendrán derecho a huelga”.

No siendo esto un punto suficiente para culminar con el descontento, el asesor calificó de vergonzoso el crecimiento en la cantidad de trabajadores a honorarios que hoy se da en diversos estamentos públicos y privados. “Es un proyecto de Ley de Reforma Laboral tramposo y que en nada favorece a los trabajadores. Esto ocurre por la falta de conocimiento de la realidad e incapacidad de quienes están en este proyecto. Chile necesita una ley laboral que venga a restablecer los derechos de los trabajadores arrasados por la dictadura de Pinochet y su ministro José Piñera, no sirve vender ilusiones y crear falsas expectativas, con reformitas miserables”, sentenció.

Doble estándar

A su vez, los dardos de Hernández fueron certeros contra el gobierno, denotando que existe un doble estándar en la clase política de turno. “Tampoco sirven aquellos que dicen ser de izquierda y en los momentos de votar en el Congreso lo hacen con la derecha, dando las espaldas a los trabajadores y a sus familias. Es inconcebible que provenga de la Nueva Mayoría la idea de extender las horas extras de trabajo diario, olvidando y desentendiéndose de los principios que se tuvieron al momento de establecer las 45 horas de trabajo semanal. Estos son los reales inconvenientes que están llevando a la ciudadanía a dejar de creer en el gobierno”.

Desterrar el autoritarismo

Finalmente, el asesor de Sitones expuso que hoy se requiere una negociación colectiva que permita compartir entre empleadores y trabajadores los resultados del crecimiento y desarrollo interno, que los mecanismos para lograrlo sean expeditos y sin burocracia. “Desterrar el autoritarismo que algunos empleadores descargan en estas circunstancias y en definitiva sentir la necesidad de contribuir a hacer justicia social, estableciendo sueldos y remuneraciones que permitan a los trabajadores tener la capacidad de vivir en condiciones de dignidad y sentirse parte de ese Chile que se ha mantenido por siempre para grupos de privilegio”.