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Aunque reconocen episodios de discriminación, escolares extranjeros creen que actitud está cambiando

Por Cristian Saralegui Jueves 4 de Agosto del 2016

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Una numerosa colonia extranjera es la que tiene la Escuela Bernardo O’Higgins de Punta Arenas, y que año a año recibe a más estudiantes de otros países. Según datos de la secretaría regional ministerial de Educación, 28 alumnos foráneos asisten a sus aulas, provenientes de Colombia, República Dominicana y uno de Venezuela.

Alegres y extrovertidos, como buenos representantes de esas tierras, se les puede ver muy unidos en cada recreo. Una por una lógica afinidad entre compatriotas, pero también para resguardarse en caso de algún ataque racista, que si bien han sufrido, reconocen que ha ido disminuyendo.

“Ahora ha mejorado el tema. Hablamos con los papás, y con los directores. Una vez me pasó, el año pasado estábamos entrando y llegó una chica, que me dijo “negra, negra no sé qué”, partió comentando Efraina Munda, de República Dominicana.

También reconoció problemas de este tipo Tifany Caicedo Ruiz, también de República Dominicana: “El otro día una ‘tía’ (profesora), nos dijo negras bullosas, lo hablamos con ella porque no íbamos a dejar que se quede así y la íbamos a demandar, pero como sabíamos que iba a perder porque no la iban a aceptar en ningún colegio para que dé clases, hablamos con ella y se solucionó. Ninguna tía más, ella fue la única que nos faltó el respeto, todos los demás tíos nos quieren”.

Ese apelativo quizás se refiere a que todas son muy expresivas al hablar, algo que las distingue de las chilenas, que no son tan ruidosas. Pero también reconocen discriminación por sus países de origen. “El año pasado me ocurrió lo mismo con ella. Me dijo que tenía una letra de no sé qué, si estudiaba en un chancherío por mi letra, de que venía de un país pobre”, recordó Efraina.

También reconocieron que cuando han ido al mall, las han molestado y que algunas veces, las agresiones han llegado a ser físicas, porque “tenemos que hacernos respetar”.

Y si bien reconocen que ha habido más respeto, como apuntó la colombiana Hellen Riascos, criticó que los chilenos suelen ser “muy hipócritas, eso no me gusta. Cuando les conviene son amables. Como en el país de uno somos todos alegres y le hablamos a todo el mundo…”.

Un caso extremo

Pero sin duda el caso más trágico lo vivió Bryant Alvarez, de octavo básico, que es originario de la ciudad colombiana de Palmira. Ya acostumbrado a que lo traten de “negro culiado” (insulto que todos los alumnos reconocieron que les dicen), el estudiante no puede dejar de olvidar el episodio que vivió hace poco más de dos semanas, y que involucró a su amigo Carlos Andrés Caicedo, quien fue agredido con arma blanca a la salida de una céntrica discotheque y que originó las protestas de los inmigrantes el pasado domingo. “Yo estaba ese día en la pelea. Fue por un tema de racismo. Estábamos en la disco y un chico pasó empujándolo y le dijo ‘negro culiao’. El le dijo ‘qué pasó’ y le respondió el otro ‘afuera te espero y te saco la mierda’. Estábamos peleando normal, pero de repente vieron que tenía a su hermano cogido y le estaban ‘dando puños’, entonces llegó uno por detrás y lo apuñaló. Yo ya había peleado con un chico de mi curso, que me dijo lo mismo, así que peleamos en un paradero, pero ahora nos llevamos bien”, relató el joven alumno.

De a poco, Bryant Alvarez ha ido insertándose en la Escuela Bernardo O’Higgins como uno más, tanto es así que está encargado de la convivencia escolar. “Ha mejorado mucho ese tema. Se habla y ya tenemos buena relación con los chilenos. Igual siempre hay casos de personas que son racistas. Miran en menos a nuestro país, nos tratan de negros, que somos flaites porque vestimos diferente. Lo que pasa es que nosotros tenemos flow”, comentó riendo.

En todo caso, el episodio de sangre vivido con su amigo lo ha hecho reflexionar más. “Cuando lo fui a ver a su casa hablamos y me dijo ‘no sé si irme para Colombia o quedarme aquí, para que mi mamá no se preocupe’, entonces la está pensando”. Pero a pesar de todo, Bryant no quiere moverse de Punta Arenas. “Me gusta el frío, no me llevo mal con nadie. Quiero volver a Colombia de vacaciones nomás, aunque extraño a mi familia y todo, pero acá es mucha la tranquilidad. Allá en Colombia el peligro es mucho, no puedes salir a barrios peligrosos, si vas con ropa, quedas desnudo. Acá es tranquilo, cuando me fui a vivir a la Lorca me dijeron que era mal barrio, y salgo solo a la noche a comprar y no pasa nada”, finalizó.

Escuela inclusiva

El director de la Escuela Bernardo O’Higgins, Julián Mancilla, estima que los problemas de discriminación que acusan algunas alumnas no son tan graves, y que por lo mismo, no han recibido denuncias. “Cuando se refieren al tema de alguna molestia es porque se sentían diferentes, era difícil que ingresaran directamente porque tenían que socializar primero, pero después de un tiempo fueron comprendidos, integrados; los chicos los reciben muy bien, ahora forman equipo, participan en actividades en conjunto”, indicó Mancilla. Además, el director afirma que ha notado que los alumnos chilenos se cuidan en no tratar de “negros” a sus compañeros extranjeros, pero sí reconoció que “más lío ha sido el tema de las chiquillas, que como son de una raza diferente es más problema de competencia, eso es lo que mayor problema hemos tenido, porque a los chicos también les llama la atención las chicas que son morenas”.

En todo caso, Julián Mancilla destacó que la cifra de extranjeros ha ido aumentando año a año, principalmente, porque “esta es una escuela inclusiva, prestamos todo nuestro apoyo para que se documenten, tenemos trabajo permanente para que la gente tenga sus útiles, se sienta cómoda, alternativas para que los apoyen, porque académicamente, ellos no vienen bien preparados, llegan un poco descendidos respecto del nivel nuestro, pero como son chicos habilosos rápidamente se ponen al día. Al principio se les ayuda y como tienen buena acogida, ellos mismos se van pasando el dato, entonces vamos teniendo cada vez más gente inmigrante, lo cual es bueno para nosotros y para la comuna”, concluyó el director de la Escuela Bernardo O’Higgins.