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Bajas pensiones: el miedo a jubilar y la triste mentira del futuro esplendor

Por La Prensa Austral Jueves 28 de Julio del 2016

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Roberto Martínez Arriaza
rmartinez@laprensaaustral.cl

Muchos años tuvieron que pasar para que el descontento social, que en su momento puso en la palestra el tema de la educación, la renovación de la Carta Fundamental y las demandas laborales, apuntara sus dardos hacia el actual sistema de fondos de pensiones, situación que se ha evidenciado en multitudinarias movilizaciones que se han organizado tanto a nivel regional como nacional.
Del mismo modo, esta temática ha pasado a ser parte de una conversación obligada entre los sectores políticos y el mundo empresarial, donde representantes y figuras de los distintos conglomerados ya comienzan a intuir que el asunto que atañe a las AFP y a las indignas pensiones que se entregan a los trabajadores jubilados serán el pilar fundamental en el cual se cimentará la próxima candidatura presidencial.
No obstante, y más allá de todo lo que se comente y prometa, la situación no presenta indicios de mejorar en el corto o mediano plazo, y aquello es lo que preocupa, aflige y atribula a millones de personas, incluyendo a la clase trabajadora de Magallanes, cuyas personas que están a pocos años de jubilar no divisan ese futuro esplendor que se oye en la canción nacional, resignándose entre la desesperación a buscar otras formas para sobrevivir, como lo es el seguir laborando con exiguos salarios.
Es el caso del artesano y vendedor Miguel Fernández, de 55 años, quien se desempeña en plena Plaza de Armas de Punta Arenas exhibiendo su elaborada faena, principalmente destinada a los turistas que circulan por el centro cívico de la ciudad. Aquejado por una diabetes y trabajando por sus propios medios hace más de 20 años, avizora con decepción una realidad que no apunta a encontrar una modificación prontamente.
“Yo empecé de muy joven a trabajar, como a los trece años, en muchas cosas esporádicas y después de cabro me metí de empleo mínimo en el tiempo de la dictadura, que nos pagaban una miseria y todos esos años nunca nos impusieron en las AFP, y fue un robo que hicieron. Después cuando trabajé apatronado me obligaron a meterme a una, luego me independicé y llevo 20 años trabajando en mi negocio, haciendo y vendiendo artesanía. En ese sentido, mi jubilación obviamente es algo que me preocupa y me aproblema porque sé que tengo muy poco ahorrado, que va a ser paupérrima mi jubilación y lo más seguro es que llegue a una pensión de gracia. La verdad es que tengo asumido que no me va a alcanzar y eso se refleja en todos lados donde uno puede ver a gente que tiene 80 años y que está trabajando porque la jubilación no les alcanza. En vez de estar descansando y aprovechando la vejez uno tiene que seguir haciendo cosas para sobrevivir. Yo el panorama para mí lo veo muy malo y sé que no voy a tener una jubilación digna”, relata.
A la vez, reitera la crítica generalizada que surge del actual sistema, manifestando que “las AFP nunca debieron haber existido y ahora que han pasado los años, las personas se van dando cuenta que les robaron toda la plata, es un hecho y no es una falacia. Los gerentes de esas AFP tienen sueldos millonarios, tienen tremendas casas y cómo cree que lo obtuvieron… obviamente a costilla de la gente humilde”.
Trabajar tras jubilar
no es una opción
Una situación distinta vive Norma Vargas Márquez, de 55 años, quien ha trabajado desde 1982 para el Ejército de Chile, en la Cuarta Brigada Acorazada Chorrillos, sector Ojo Bueno, ejecutando quehaceres en lavandería, habiéndose desempeñado anteriormente en recibimiento del personal y en el casino de la institución.
“Yo estoy a punto de jubilar y tengo la experiencia de un colega que se fue hace poco que no se llevó ningún peso, después de haber trabajado más de treinta años, y yo cuando me jubile voy a estar más o menos en 39 años de servicio y no me voy a llevar nada”, expresa.
Del mismo modo, y afectada por una fibromialgia, la operaria asevera que trabajar tras jubilar no es algo que pueda asegurar, ya que su enfermedad le genera una sensación de dolor y sensibilidad en todo el cuerpo, hecho que se agrava al llegar a una edad avanzada.
“El hecho de trabajar después de jubilar no es una opción. Estoy enferma y no creo que más allá de los 60 años pueda continuar trabajando. Con esta fibromialgia con el tiempo no voy a poder hacer nada porque ahora prácticamente me duele todo, los huesos, las articulaciones y todo el cuerpo, por lo que veo más a futuro que si yo quisiera hacer algo después de los 60 creo que no voy a poder y con una miseria que voy a tener de jubilación porque he estado del año 82 trabajando para el Ejército, ahí he perdido plata porque las imposiciones han sido bajo el sueldo mínimo y no hace mucho que empezamos a ganar sobre el mínimo”, explica con un notorio brillo en su mirada que transmite decepción.
Según dice, lleva 34 años ejerciendo labores para la institución militar y de ese período “no alcanzo a llevar ni 14 millones juntados”. A la vez, menciona que muchas más personas con las que trabaja están en la misma situación, que durante varios años recibieron pagas que no sobrepasaban el sueldo mínimo y que actualmente -y sólo desde el año pasado- recibe un sueldo aproximado de 600 mil pesos, lo cual asegura que ha sido el resultado de una constante lucha que ha durado casi tres décadas.
“Nosotros teníamos un sueldo base de entre 100 a 115 mil pesos, y eso era lo que nos imponían porque nuestra jubilación nunca subía. El Ejército no ha hecho nada. Todo lo que hemos logrado lo hemos conseguido por nosotros mismos, porque la institución en vez de ayudarnos nos hunde. En ciertas cosas sí nos han apoyado, el mando de acá al menos tiene esa intención, pero en el norte dicen otra cosa y nos echan el avión abajo”, expuso.
Ante la sugerente propuesta que se rumorea a voces relacionada con que el aumento de la esperanza de vida implicaría alargar la edad para jubilar, Norma explicó que “si dicen que vamos a trabajar hasta los 65, superaré los cuarenta años trabajando y por una miseria de jubilación de 120 mil pesos ¿quién vive con eso? Nadie, y todas las personas están igual. Además, si aseguras tu pensión con esto de las rentas vitalicias, tu jubilación no sube, está estancada ahí y no te dan nada, no tienes derecho ni a bonos ni a nada, y la plata que recibes es una miseria”.