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Cabo de la Armada envuelto en conflicto por perritas envía carta pidiendo disculpas públicas

Por La Prensa Austral Miércoles 23 de Septiembre del 2015

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Un inesperado vuelco tuvo la controversia generada a partir de la disputa de dos perritas de la raza Golden Retriever por parte de las esposas de dos funcionarias, ello luego de que en la jornada de ayer el cabo primero de la Armada, Gustavo Fonseca, marido de una de las mujeres en conflicto, hiciera llegar a este medio de comunicación una carta en la que pide disculpas públicas por el revuelo que ha generado el caso.
En una carta que se publica en la Pág. 12 de la edición de hoy de La Prensa Austral, Fonseca asegura que en ningún caso fue su intención el desprestigio, ni la mofa, dejando en claro que “la mascota señalada no pertenece a nuestra familia”, precisando que “a partir de la pérdida de una de nuestras mascotas, y producto del gran dolor que causó como grupo familiar, encontramos a ‘Bonita’ la cual hicimos propia sin querer causar daño alguno”.
Este conflicto entre dos familias navales, tenía pendiendo en un hilo la carrera militar del cabo Fonseca, quien tras 17 años en la Armada, se encontraba en vías de ser ascendido a sargento segundo.
Esto lo refrendó su misma esposa, Soledad Vidal, en la edición del lunes pasado de La Prensa Austral, cuando señaló: “Mi perrita a estas alturas ya pasó a un segundo plano, pues en este momento mi única preocupación es salvar la fuente laboral de mi marido”, remarcó.
Amonestación
Y es que el mayor damnificado en esta contienda de carácter doméstica, ha resultado su marido, quien a pesar de no encontrarse en tierra durante los días que acaecieron los hechos (estaba navegando en un buque de la Armada), había sido objeto de una sanción disciplinaria, consistente en una amonestación “grado B”, bajo el cargo de “desatender la situación familiar, en relación a la actitud de su cónyuge en el trato hacia otro miembro de la Armada”.
Ciertamente, con este reconocimiento implícito que la perrita en poder de la esposa del jefe de Estado Mayor de la Tercera Zona Naval no le pertenece a la familia del cabo Fonseca y que todo obedeció a una equivocación de esta última, la Armada anuló la sanción disciplinaria recaída en contra del suboficial (aunque dicha resolución no estaba del todo a firme al existir recursos procesales pendientes), lo que significa que Fonseca y su grupo familiar deberán abstenerse de reclamar su mascota, olvidándose del tema.
Con esto se desconoce el resultado que tendrá el recurso de protección interpuesto por María Alejandra Rotter, esposa del alto oficial naval, y en contra de Soledad Vidal, cónyuge del cabo primero, y de la denuncia por hurto presentada por esta última en contra de la esposa del alto oficial.
El conflicto
Las desavenencias se produjeron cuando ambas familias sufrieron la pérdida de sus mascotas, ambas con las mismas características. En el caso de María Alejandra, el extravío de “Lola” se produjo el pasado 18 de junio, desde la población naval en Río de los Ciervos. Soledad Vidal, en tanto, denunció que su perrita “Bonita” desapareció el 17 de agosto desde su domicilio en la población Miraflores, colindante a las ex instalaciones de Asmar Magallanes, en Avenida 21 de Mayo. Ese mismo día 17 de agosto, la primera de las mujeres asegura haber recuperado a su mascota desaparecida dos meses antes, lo que generó los desacuerdos entre ambas.
Esta disputa trascendió incluso a nivel de las redes sociales, que derivó en la presentación de un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones por parte de María Alejandra Rotter, quien denunció comentarios injuriosos y calumniosos hacia ella y su familia.
Sobre esta polémica, el contralmirante Felipe García-Huidobro, junto con lamentar la situación, admitió en la edición de ayer de este medio que estaba analizando los antecedentes, para resolver el futuro institucional del cabo de la Armada.