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Comandante en jefe del Ejército, general Humberto Oviedo Arriagada “El gesto de misericordia que promueven los obispos también debiera alcanzar a presos que no están siendo autovalentes”

Por La Prensa Austral Domingo 17 de Abril del 2016

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Los deslizamientos en trineo sobre la nieve en la pendiente de Avenida Colón, cuando tenía 7 años, marcaron fuertemente su niñez en Punta Arenas. Acá estudió desde tercero a sexto básico en el Liceo San José, mientras su padre Jaime Oviedo Cavada, era comandante del Regimiento Pudeto.

Grabado a fuego en su memoria tiene la dirección de calle O’Higgins 559, de esta ciudad, que correspondía a la casa fiscal destinada a su padre, de sus vecinos, la familia Laurido, cuando un vuelo comercial llegaba semanalmente, cuando los miércoles subía a clases de esquí al Club Andino y el número del primer teléfono que tuvo su casa: 21104, todo un privilegio y novedad para la época, en que además no llegaba televisión.

Son las añoranzas del actual comandante en jefe del Ejército, general Humberto Oviedo Arriagada, quien vivió en Punta Arenas entre los años 1966 y 1970.

Transcurrido medio siglo, Oviedo escogió la capital de la Región de Magallanes para entregar un reporte sobre su gestión del último año y encabezó el cónclave anual de generales del Ejército, al que asistió el ministro de Defensa, José Antonio Gómez.

– Pese a no ser destinado a prestar funciones militares en esta zona, usted siente un especial cariño por Punta Arenas.

– “Mi destino militar que llevó más a servir en el norte (Iquique, Copiapó, Rancagua y Arica). Mi lazo con Punta Arenas se remonta a mi etapa de formación como niño, entre los 7 y 11 años. Mi papá fue comandante del Pudeto y jefe de Estado Mayor de la Quinta División. Mis recuerdos giran en torno al Liceo San José y hacia mi curso. Pero algo que marcó mucho mi formación de niño a joven fue haber podido vivir al aire libre, tener contacto con la naturaleza. Aquí tuve la posibilidad de aprender a esquiar, andar a caballo. Fue un pasar muy bonito, en una época en que la ciudad era mucho más aislada, donde llegaba un avión a la semana y no había televisión, por lo que jugar al aire libre era nuestra principal entretención”.

– En abril de 2014, semanas después de haber asumido la comandancia en jefe, usted viajó a Punta Arenas para recibir un homenaje del Liceo San José, su ex colegio.

“Tuve la oportunidad de estar con toda la comunidad educativa en el gimnasio, siendo una grata sorpresa poder reencontrarme con mi profesora de quinto básico, María Angélica González. Fue algo muy emocionante estar en un colegio que ha mantenido su rol de formación de jóvenes, con un enfoque salesiano”.

– ¿Algún ex compañero de curso que recuerde con afecto?

– “Hay varios de ellos todavía en Punta Arenas, como José Alejandro Camelio, Arecheta y otros que han emigrado a Santiago, como Jorge Cañas”.

– Aunque si bien en estos momentos las prioridades en materia de defensa están puestas en el extremo norte, cómo es visto el rol que cumple la Quinta División de Ejército en la zona austral.

– “Mi responsabilidad es poner a disposición del Comando Conjunto Austral las fuerzas de la Quinta División, de generar la importancia de lo trascendente que constituye esta región para el país, en cuanto a su cercanía, su puerta de entrada a la Antártica, su paso bioceánico, sus reservas de agua en el Campo de Hielo y sus parques nacionales y naturales. Pero, también, tenemos una relación muy activa con el Ejército argentino, una relación bilateral que se ha intensificado en el último tiempo, incluso ahora formalizamos relaciones regionales, donde comandantes de Punta Arenas y Río Gallegos tienen reuniones formales, rescatando experiencias mutuas en materia de cooperación que puedan producirse en los diferentes ámbitos”.

Plan de desarrollo
estratégico

– Y este Plan Orca, de desarrollo estratégico, estructurado durante su gestión, con una mirada futurista hacia el 2026, ¿cuáles son sus principales ejes?

– “A mí me corresponde ejecutarlo en su primer período, que va desde el año 2015 al 2018. Se trata de un plan con tres ejes centrales, que procura buscar una adecuada racionalización de los medios del Ejército para darle mayor funcionalidad. Entonces, el desafío para este período es ver cómo internamente, con los medios que tenemos, nos reordenarnos, nos readecuamos, en función de las distintas tareas, cómo optimizamos los recursos, es decir, con lo mismo hacer más. Y, a su vez, algo muy importante, que es completar las capacidades que están definidas. Eso ha sido lo que hemos ido a comprobar, en este consejo de generales, a Porvenir y Natales, donde pudimos ver las unidades en terreno. En Porvenir ya hay un destacamento funcionando, lo mismo que en Natales. Un destacamento tiene una capacidad mayor para ejercer el control y el mando de la unidad. Eso no lo tenían los regimientos en su concepción antigua”.

– ¿Cuál es la fuerza militar que tiene la nación?

“El Ejército declaró en su reporte de gestión que nosotros tenemos una fuerza de 41 mil hombres y mujeres, donde está incluida la fuerza terrestre, técnicos, civiles, vale decir toda la gente de apoyo”.

– ¿Le parece suficiente para cumplir con los objetivos trazados por el Estado?

– “Es un número que está definido en función, también, de lo que está declarado para poder soportar el trabajo de la soberanía, en misiones, donde prevalecen tres ejes: la defensa, como rol fundamental; la cooperación y seguridad nacional, sobre como asistimos a través de la política exterior de Chile con las misiones de paz, y algo muy importante que se denomina eje Ejército-Sociedad, que es ser parte del plan de protección civil del Estado, para la mitigación de emergencias y catástrofes que lamentablemente en el último tiempo han sido bastante constantes. Entonces es una fuerza adecuada y nosotros aspiramos al 2026 no aumentar más que eso, sino que profesionalizar algunos cuadros, llegar a los 7 mil soldados profesionales que tenemos autorizados por ley; mantener el servicio militar en un número adecuado, con alrededor de 12 mil soldados, y la planta normal de oficiales, suboficiales y empleados civiles, que no debiera superar los 44 mil hombres”.

– Usted tocó el tema del servicio militar, ¿han sido suficientes los voluntarios para cubrir las plazas disponibles?

– “El servicio militar sigue siendo obligatorio como concepto de definición de ley, pero tiene en la aprobación que se hizo de la ley, que los llamados iniciales con buscar la voluntariedad. En eso, en 2015, tuvimos algunas restricciones, por lo que debimos que recurrir a la ley del sorteo. Este 2016 ha sido mejor, al lograr completar una base de selección mayor y pudimos seleccionar a los mejores 12 mil dentro de los voluntarios. Entre los que no entraron voluntarios y fueron por el sorteo, el 70 por ciento de esos jóvenes se integró como soldado profesional o bien lo hizo a la Escuela de Suboficiales y también a la Escuela Militar. Y, es que los jóvenes están viendo de que acá es como el inicio de una posible carrera profesional y eso lo estamos comprobando. En Natales, un soldado que procedía de la ciudad de Loncoche y que había llegado dos días antes, me dijo que venía a buscar una carrera profesional. Es un signo muy entusiasmador para nosotros, de dar una oportunidad para quienes están cumpliendo con un servicio a la patria. Está la nivelación de estudios, capacitaciones laborales y un convenio con las universidades que se incorporó el año pasado, donde se premia a los mejores soldados, que tengan una evaluación militar sobresaliente, un rendimiento académico en la PSU adecuado. Dos de ellos fueron becados este año, ingresando a licenciatura de la Universidad de Chile. Creo que hay un desafío en el sentido de que sean mucho más los que accedan a la universidad. Y, sobre lo mismo, la universidad nos quiere cooperar en proyectar un preuniversitario al interior del Ejército, de modo que los jóvenes puedan aspirar a ingresar a las mejores universidades del país”.

– En su reciente viaje a la Antártica compartió con los miembros de la Base Bernardo O’Higgins, ¿Cómo están enfrentando el tema de la política antártica?

– “Pudimos volar a la Base O’Higgins, donde compartimos con la dotación del Ejército, y saludamos a los miembros de la base de rastreo alemana, con quienes tenemos firmado un acuerdo de cooperación. El ministro de Defensa, José Antonio Gómez, pudo conocer la realidad y potencialidad de nuestra base. El Centro de Asuntos Antárticos es una muestra que estamos alineados con la política antártica de Chile. Lo primero que hicimos fue traer a Punta Arenas, desde Santiago, todo lo relativo a la planificación antártica, lo cual hoy día está integrado a la Quinta División, con autonomía para ejecutar todas las labores de la política antártica del Ejército, en función de lo que hace el Inach y los convenios con la universidad, inclusive en el terreno internacional. Es más, se habilitó un centro de operaciones en el antiguo edificio donde funcionó la Quinta División, en calle Bories”.

– ¿Es importante el déficit habitacional al interior del Ejército en Magallanes?

– “No es fácil el tema de la habitabilidad, por lo mismo el Ejército ha buscado diversas fórmulas para atender los requerimientos de la familia militar. En el caso de los suboficiales, resulta más complejo porque ellos permanecen un mayor tiempo en la zona, mientras los oficiales son más rotativos. En la relación a los primeros, a través de la jefatura de Ahorro para la Vivienda que tiene el Ejército ha generado proyectos de cooperativas, donde los interesados son incentivados a ahorrar, siendo ayudados posteriormente a gestionar el proyecto. De esto hay experiencias valiosas en Porvenir, Natales y Punta Arenas”.

Derechos Humanos

En diciembre pasado fue presentada una publicación del Ejército que aborda el rol institucional en materia de Derechos Humanos. ¿Cuán lejos está el país de alcanzar la ansiada reconciliación entre los chilenos, considerando que ya han transcurrido 43 años de aquel 11 de septiembre de 1973?

– “En este documento, concebido como un aporte a la construcción nacional en temas de Derechos Humanos, un poco lo que quisimos lograr y traspasar a todos nuestros conciudadanos, son las acciones concretas que el Ejército ha hecho desde ya hace mucho tiempo, para que reconozcan con hechos, no con juicios de valor, o sea con acciones del Ejército. Y, tal como se reflejan en los testimonios de muchas autoridades, incluso de muy atrás, obviamente ha sido un tema de larga data, que además ha sido complejo, porque se entra en la sensibilidad de las personas afectadas en todos los sentidos. Pero, lo que queremos transmitirle a la sociedad, que nosotros no vamos a claudicar en buscar la reconciliación y el encuentro de todos los chilenos. Todos los esfuerzos que haya que hacer para eso, lo seguiremos haciendo, distintamente que pueda haber interpretaciones muchas veces, pero como institución permanente creemos que es una obligación, porque cuando no hay cohesión social a nivel del país, es peligroso”.

– Tome el tiempo que sea necesario, porque insisto, llevamos 43 años.

– “Dicen que el tiempo es una forma de mitigar, pero a veces se demora más lo que uno quisiera. Por lo mismo hay que tener la constancia y perseverancia en eso”.

– Recientemente los obispos reunidos en Punta de Tralca hicieron un llamado a las autoridades a ejercer la misericordia con presos de avanzada edad y enfermos. ¿Usted comparte este llamamiento?

– “Yo creo que el hecho que estemos viviendo para la Iglesia Católica el Año de la Misericordia es un mensaje no sólo para los chilenos, sino que para el mundo entero. Por eso, en ese ámbito, el gesto no debiera ser solamente a favor de personas de avanzada edad, sino que mucho más amplio, de gente que está con enfermedades terminales, que no está siendo autovalente. Cualquier paso que se pueda dar en ese sentido, creo que es interesante poder reflexionar. Y, ha habido gestos importantes de personas muy transversales, en cuanto a tomarse en serio el tema de la misericordia”.

– A propósito de la misericordia, hace dos semanas, por primera vez, hablaron esposas, hijos y nietos de militares detenidos en Punta Peuco, algunos de ellos muy enfermos. ¿Leyó esa entrevista?

– “Sí, la leí. Son testimonios desde una óptica distinta, porque hay sufrimiento en varias partes. Yo creo que hay que ser sensible en eso. Si el bien mayor es aportar con un gesto de misericordia de verdad, ahí puede entrar mucha gente. El que esté la discusión, que se esté comentando el tema, es ya importante”.