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Cómo los magallánicos predicen los cambios climáticos

Por La Prensa Austral Sábado 13 de Febrero del 2016

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Los cambios climáticos nos afectan más de lo que creemos. No sólo influyen en nuestro ánimo, sino que se ha comprobado que inciden en la salud y en bienestar. Si a usted le duelen las articulaciones en determinado momento y eso le permite pensar que está a punto de llover, no es que tenga dotes adivinatorias. La humedad afecta al metabolismo.

Del mismo modo, no es mera casualidad que nos sintamos llenos de energía cuando soplan vientos frescos o cuando comienza la primavera. El clima incide en nuestra salud, en el humor, en la disposición a salir o a quedarnos en casa.

Un poco de historia

Antiguamente, los médicos eran conscientes de la estrecha relación entre el clima, la influencia de la Luna y la salud del hombre. El médico griego Galeno ideó un procedimiento para diagnosticar, según el cual ciertos días de cada fase lunar surtían sus propios y singulares efectos en las enfermedades o tratamientos de médicos.

Por su parte, la medicina tradicional china formuló hace 4.000 años un sistema según el cual cada órgano principal tiene una estación y una emoción específicas que pueden debilitarlo y hacerlo vulnerable.

En el siglo pasado, comenzó a estudiarse con profundidad la relación entre los fenómenos climáticos y ciertas enfermedades como el glaucoma, los trastornos cardíacos y circulatorios, cólicos nefríticos y hepáticos y las alteraciones anímicas, como melancolía, desánimo y angustia. La investigación científica actual ha permitido confirmar que los cambios climáticos coinciden con el aumento de las enfermedades denominadas meterotrópicas y con el aumento de suicidios, crímenes violentos y otras manifestaciones relacionadas con la conducta y las actividades humanas.

En Magallanes

El clima en la Región de Magallanes es en extremo cambiante.  Es quizás la única zona de Chile en donde se pueden presentar las cuatro estaciones del año en un solo día.

Las temperaturas máximas que se han presentado bordean los 25º grados celsius (verano de enero a marzo) y pueden llegar hasta los -10º grados celsius (invierno de junio a septiembre).

Además los vientos pueden llegar hasta los 100 kilómetros por hora en cualquier época del año.

Las lluvias se presentan durante todo el año sin excepción y la nieve se presente generalmente en invierno (junio-septiembre).

Cambios repentinos en el viento y en las condiciones del mar son característicos desde la latitud 40º S hacia el sur durante todo el año. Se dice que las cuatro estaciones se pueden llegar a experimentar en un mismo día.

Las predicciones del clima por parte de los abuelos

Los huesos y especialmente las articulaciones responden a los cambios en el clima y la ciencia ha podido explicar a qué se debe tan particular situación, que transforma a algunos en unos verdaderos meteorólogos. Mientras más daño se tenga en las articulaciones, más exactos son los pronósticos. Quienes tienen artritis son quienes más sufren de dolor cuando cambia el clima y, la ciencia tiene varias explicaciones para definir por qué ocurre tan extraño fenómeno.

La más aceptada y comprobada se basa en el cambio de la presión barométrica de la atmosfera, que tiende a disminuir cuando se acerca el mal clima, creando el mencionado efecto en el cuerpo. La gente sana no notará cambios, pero quienes tiene algún daño en los tejidos, sienten como esa presión más baja hace que estos se expandan, haciendo presión por sobre la articulación.

Quienes sufren lesiones articulares, saben que los nervios que las rodean están más sensibles y, por ello, sutiles cambios en el ambiente pueden transformarse en dolores. No importa si es que se acerca una tormenta o sólo una leve lluvia, el dolor estará presente.

Las aves y animales y también algunas lomas o colinas,  son para los magallánicos quienes entregan una señal inequívoca de los fenómenos meteorológicos.

Según la antigua pobladora de la vecina orilla Carmen Báez, en Tierra del Fuego se notan los cambios climáticos por los pajaritos, que vuelan muy alto o se vienen a los árboles para anunciar mal tiempo. También los isleños se fijan cuando se ennegrece el Cordón Baquedano lo cual presagia lluvia. En cuanto al cruce de la barcaza que une a Porvenir con Punta Arenas, se expresa que, cuando la bahía se blanquea -y lo mismo ocurre en Punta Chilota-, es señal que la navegación o va a estar movida o la singladura se suspende.

Esto lo confirma Héctor Oyarzo, de la Transbordadora Austral Broom, el cual agrega que el “blanqueo” del mar se manifiesta por los vientos de marejada que producen espuma en la superficie del océano. Aporta igualmente que, en Punta Arenas, observando desde Tres Puentes se ve la isla Magdalena nítidamente es señal de buen tiempo. En cambio si, desde ese mismo lugar, se ven algunas sombras como islas pequeñas en el horizonte hacia la boca oriental del estrecho, ello acusa viento norte y lluvia.

Carlos Neún, de Puerto Natales, asegura que el principal indicador climático de la capital de la Provincia de Ultima Esperanza, es, sin lugar a dudas, el Cerro Dorotea, que se divisa desde cualquier punto de la ciudad.  Cuando éste se cubre de nubes o está despejado, es señal inequívoca de cómo va a estar el tiempo en las próximas horas.  Añade que, a decir de los antiguos natalinos, cuando detrás de las montañas aparecen los multicolores arreboles, es presagio de buen tiempo. Pero, cuando en el firmamento se ven nubes grises “cargadas” significan frío y humedad. También indican cambios meteorológicos ciertos vientos pamperos que cruzan la ciudad, anunciando que pronto llegará la lluvia. Aves y pájaros alertan con sus vuelos y graznidos a los pobladores augurando fríos, vientos y lluvias.

Por su parte, en la Provincia Antártica, los habitantes de Puerto Williams, observan el Cerro El Fraile, hacia el sector de los Dientes de Navarino, ya que cuando éste se cubre de nubes, anuncia lluvia segura. Las colinas de los alrededores de la isla Navarino sirven como indicadores para los cambios de clima, al igual que las aves y animales que, con su comportamiento, advierten que se avecina el mal tiempo para la zona.

Pedro Segundo Torres Pasmán, cocinero del lote Las Mercedes, se encarga de darnos algunos datos de cómo se puede presagiar los cambios climáticos en el campo magallánico. Los caballos retozan, es decir corren como jugando, eso quiere decir que va a venir tiempo malo y seguramente lluvia. Cuando los pájaros se vienen hacia los árboles es señal que va a nevar. De la misma manera cuando las ovejas caminan en fila es también anuncio de nieve. Así como los teros son anunciadores de visitas y de lluvia, también lo hacen las bandurrias. Cuando las golondrinas vuelan bajo igual señalan mal tiempo, por cuanto son muy sensibles a los cambios de presión. Los gatos al lavarse la cara dicen que lloverá. El ganado vacuno se tiende en el piso ante una tormenta. Algunos dicen que es para resguardar el pasto para alimentarse de él cuando cese la lluvia.

En la parte marítima, Otilia Acuña Tarumán, me da a conocer como los pescadores presagian el tiempo.

“Yo navegué desde los 12 años por los canales, en chalupa a vela, llegando incluso hasta el cabo de Hornos, lo que me dio la experiencia necesaria para prevenir los cambios climáticos”, comenta.

“Noto que, cuando la marea comienza a subir es tiempo malo. Igual cuando las toninas comienzan a saltar anuncian cambio climático. La caparazón de la centolla también se usa para predecir el tiempo. Tiene que ser cruda.  Normalmente se instala clavada en la puerta de los ranchitos de los pescadores. Cuando esta se pone roja es por tiempo malo y cuando queda blanquita el tiempo va a estar bueno”, advierte.

Tal vez, cuando la gente de Chiloé llegó a poblar estas tierras, olvidó traer consigo a la “Huenchur”, anciana machi encargada de controlar los cambios climáticos. En muchos lugares del archipiélago la han visto navegando en su embarcación llamada “bongo”, hecha de un tronco cavado. El Millalobo, el ser más poderoso de los mares, tipo tritón, mitad inferior lobo marino y mitad superior humano reconoció a la Huenchur como una mujer sabia, y por ello decidió darle la autoridad para controlar el curso de las mareas y el viento, para dirigir el clima marino. Le dio el poder para comunicarse con los habitantes de la tierra, a través del viento y por medio de un ayudante, llamado el Cahuelche. Desde ese día es la Huenchur quien conoce y anuncia la llegada del buen tiempo con el viento Sur, cuando el viento sopla en la parte baja de los acantilados. Anunciando el mal tiempo y la tempestad, al soplar el viento en las alturas de los cerros, y escuchándose por medio del viento la voz de la Huenchur gritando Cucaoooooo-Cucaooooo-Cucao, Culeeeee; lo cual es una señal de que no se debe salir a pescar en el mar.