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Condenan a poco más de 4 años en libertad y al pago de $20 millones a chofer ebrio

Por La Prensa Austral Jueves 18 de Agosto del 2016
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Bajo el sistema de libertad vigilada intensiva cumplirá la pena de poco más de 4 años de cárcel el chofer Jaime Navarro Toledo, condenado este miércoles por el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Punta Arenas.
Navarro fue encontrado culpable del delito de conducción de vehículo motorizado en estado de ebriedad causando lesiones graves en la persona de María Eugenia Bahamonde Neumann, lesiones leves en la persona de Sebastián Canales Burnes y daños a la propiedad de Jorge Alvarado Aguilar, hecho ocurrido el 1 de mayo de 2015. Por su participación en estos hechos, fue condenado a la pena de 3 años de cárcel y multa de 4 UTM, y a la suspensión por 5 años de su licencia de conducir.
En otro acápite, este conductor recibió una pena de 541 días y una multa de 7 UTM como autor del delito de infracción al artículo 195 de la Ley de Tránsito, esto es, a las obligaciones allí contenidas de detener la marcha, prestar la ayuda posible y dar cuenta a la autoridad de todo accidente en que se produzcan lesiones. En este caso, fue condenado también a la inhabilidad perpetua para conducir vehículos de tracción mecánica.
Asimismo, el sentenciado deberá cumplir un programa formativo sobre los efectos del alcohol en el organismo humano.
En la parte civil, el fallo acogió la demanda de indemnización de perjuicios interpuesta por la querellante María Eugenia Bahamonde Neumann, a pagar la suma de 300 mil pesos por concepto de daño emergente y de otros 20 millones de pesos por concepto de daño moral. La sentencia no dio lugar a la pretensión de lucro cesante, cuyo monto fue calculad0 por la afectada en la suma de 7.800.000 pesos.
Voto de minoría
El fallo fue firmado por los jueces Julio Alvarez Toro, Jaime Alvarez Astete y Luis Alvarez Valdés. No obstante, este último fue del parecer de no acoger la demanda civil, por ser una materia que debe ser debatida ante un Juzgado de Letras, de acuerdo a las normas del Código de Procedimiento Civil.
En opinión del juez Alvarez Valdés, en este caso “no se han dado las condiciones procesales suficientes para tener por establecidos los ítems contenidos en la demanda civil, de manera que a lo menos para este juez, no se dan las condiciones procesales que permiten una bilateralidad de la audiencia civil y una mínima posibilidad del demandado civil para poder defenderse de la acción en el juicio, además, de no haberse probado suficientemente las alegaciones de la querellante en cuanto a su acción civil”, razones todas que llevaron a este magistrado a rechazar la demanda civil.
Durante el juicio, el demandado Jaime Navarro Toledo, a través de su abogada Karina Ulloa Pérez, solicitó el rechazo de la acción civil por no ser responsable del accidente, por tanto no puede responder por las lesiones sufridas por la reclamante.
El accidente de tránsito tuvo lugar el 1 de mayo de 2015, siendo aproximadamente las 5 horas de la madrugada. En circunstancias que el imputado Jaime Navarro Toledo conducía en estado de ebriedad el vehículo tipo jeep, marca Geo, modelo Tracker, por pasaje Millaray de la población Santos Mardones, al llegar a la intersección con calle Manuel Aguilar e intentar efectuar un viraje en tal cruce de calles, no cedió el derecho preferente de paso al cual estaba obligado siendo colisionado por el taxi, marca Chevrolet, conducido por María Eugenia Bahamonde Neumann y que se desplazaba por calle Manuel Aguilar, produciéndose una colisión de alta energía.
Según los hechos establecidos en el juicio, una vez ocasionado el hecho, el imputado Navarro Toledo se dio a la fuga del lugar, siendo ayudado por terceros que lo acompañaban no identificados, los que lo ayudaron a huir del lugar, incumpliendo en consecuencia con su obligación de detener la marcha, prestar la ayuda posible y dar cuenta a la autoridad policial más próxima en un accidente en que se habían producido lesionados. Como consecuencia del accionar del imputado, María Bahamonde resultó con lesiones de carácter grave gravísimo, consistentes en fractura tobillo izquierdo; politraumatismo y observación fractura costal, con un tiempo estimado en sanar y de incapacidad laboral superior a 180 días con secuela funcional permanente, que le han provocado quedar impedida de un miembro importante, como lo es, su extremidad inferior izquierda, e inútil para el trabajo en el cual se desempeñaba hasta la fecha, como chofer de taxi.