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Ivania Martinich: “Dentro de cuatro años me gustaría estar entre las 100 mejores tenistas del mundo”

Por La Prensa Austral Domingo 21 de Febrero del 2016

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– Veinte años tiene la deportista que debutó en el Magallanes Lawn Tennis Club hace poco más de una década. Acaba de retornar de Puerto Rico, donde integró el equipo chileno que ganó la Zona Americana I, en el equivalente a la Copa Davis masculina, y que permitirá a Chile ascender de categoría.

En 2014 Ivania viajó a Europa a entrenar durante tres meses. Al regresar se instaló en Santiago y continuó sus preparación como tenista profesional. Ahora lo hace en el Club Tobalaba.

Marisol Retamal G.

mretamal@laprensaaustral.cl

Conversamos vía telefónica mientras ella disfruta de unas breves vacaciones en Viña del Mar junto a su familia. Ivania Martinich Soriano está al aire libre y, a pesar de la distancia y del teléfono, de fondo se oye la brisa marina de la llamada Ciudad Jardín. Hace tiempo que la tenista no visita Magallanes, ya que está concentrada en sus entrenamientos y en subir en el ranking para avanzar en sus objetivos como tenista profesional.

Ivania tiene 20 años y a los 9 comenzó a practicar tenis en el Magallanes Lawn Tennis Club. Sólo transcurrieron cuatro años cuando decidió que quería dedicarse a ese deporte de manera formal. Y así fue como su familia -compuesta por sus papás Jaime Martinich y Rossana Soriano y su hermano Juan Pedro- emigraron desde Punta Arenas y se trasladaron en Viña del Mar.

Se incorporó a un centro de entrenamiento en Villa Alemana en el que estuvo cerca de un año. Siguió yendo al colegio y comenzó a participar en torneos dentro del país, en los que obtuvo destacados resultados. “Eso me ayudó a motivarme porque me costó adaptarme, dejar Punta Arenas y mi vida allá”, dice.

Al año después debutó en torneos en países como Venezuela y Colombia. Después, a los 17 años, optó por entrenar en un centro de alto rendimiento en Curacaví. “Ahí dejé el colegio tradicional y comencé a ir a uno en el que debía cumplir con las pruebas pero no iba a clases. Ahí empecé a jugar de manera profesional y comencé a viajar cada vez más”, agrega.

En el año 2014 surgió la oportunidad de ir a Europa a entrenar durante tres meses. Al regresar se instaló en Santiago y continuó sus entrenamientos como tenista profesional. Ahora lo hace en el Club Tobalaba.

Representando a

Chile en Puerto Rico

Su año 2016 comenzó particularmente auspicioso. Viajó a Brasil hace un mes para participar en un torneo y estando en la nación carioca la invitaron a integrar al equipo femenino chileno que participó en la Fed Cup, que se disputó en Puerto Rico.

Fue así que se unió al representativo integrado por cuatro tenistas que compitió con otros ocho equipos que buscaban un cupo para ascender a la Zona Americana I.

De acuerdo al sistema de ese torneo, las mejores ranqueadas de cada equipo competían entre sí. Independiente de que era la cuarta ranqueada de su equipo, también tuvo la posibilidad de jugar y de defender puntos para Chile. “Jugamos cuatro días seguidos contra cada país. Se jugaron singles y si había empate se jugaba un dobles”, comenta.

Aunque Puerto Rico era el favorito del torneo, Chile logró imponerse en la competencia en la que también participaron Venezuela, Costa Rica, Uruguay, Honduras, República Dominicana, Bahamas y Guatemala. Ivania recuerda que el favoritismo de Puerto Rico estaba centrado en el hecho de que era el anfitrión del evento y también porque contaban con Mónica Puig, quien se ubica en el ranking 47 del tenis femenino mundial.

“Al final y a pesar de las estadísticas logramos el triunfo en una final que fue muy emocionante. Nos tocó en la final con ella, con un estado lleno y todo el público en contra. Eran como unas 1.500 puertorriqueños, más nosotras, el preparador físico y creo que había una chilena entre el público”, recuerda.

“Es un gran golpe anímico para comenzar el año 2016 y entrenar con más entusiasmo”, dice, mientras comenta que en estos días está organizando el calendario de sus actividades para este año. “Estoy con unos días de descanso y organizando bien el calendario porque con este viaje a Puerto Rico cambia la perspectiva de lo que quiero y cómo quiero las cosas. Voy a cambiar un poco el calendario con los torneos que voy a jugar. Ya sumé un objetivo más que es que me nominen para el próximo año y lograr un cupo. De partida eso siempre es difícil. Ya este año se sumaron dos chicas más que están jugando muy bien y que están peleando los mismos lugares que yo. Eso también es entretenido porque hay que ganarse el cupo y yo quiero trabajar para integrar el equipo de nuevo y que nos vaya bien en el grupo 1, ya que ascendimos y va a ser más duro”, precisa.

Desafío a corto y mediano plazo

En la actualidad Ivania tiene un ranking que la sitúa entre las 900 tenistas que compiten de manera profesional en el mundo. Para marzo tiene contemplado competir en Brasil y en abril se trasladará por el mismo motivo a Argentina.

Su desafío antes de que termine este año es lograr ubicarse en el ranking 500 a 600 de tenistas mujeres.

Mientras avanza en ese objetivo, señala que la situación del tenis femenino en Chile no es fácil y es un tema de conversación recurrente entre sus compañeras deportistas. “En la Copa Davis, que es el equivalente a lo que jugamos nosotras en Puerto Rico, los hombres están en el mismo grupo. Pero incluso cuando pierden tienen más cobertura en los medios que nosotras. Ellos ganan más y tienen más publicidad. Entonces desde ese punto de vista es súper injusto. Si los hombres hubiesen hecho lo que hicimos nosotras hubiera salido en todos lados”, dice.

Por ello está esperanzada en las acciones que se puedan emprender a través de la Federación de Tenis para que todos los sectores crezcan y se fortalezcan.

En su caso, su formación y su participación en torneos ha estado financiada por su familia y el apoyo eventual de algunos empresarios privados de Punta Arenas (empresas Vilicic y Aerovías Dap) y el municipio local, a través del alcalde Emilio Boccazzi.

Pero en general su preparación y su participación en los torneos se va viendo año a año y siempre con el financiamiento de su familia. “Es súper incierto el futuro en esta carrera, entonces hay que ir paso a paso y entremedio es un camino que no está estructurado. Cuesta muchísimo, pero la idea es ir escalando de a poco y poder meterme, ojalá, dentro de cuatro años en las 100 mejores del mundo. Y recién de ahí en adelante uno puede empezar a vivir del tenis. Porque de ahí para atrás gastas mucho más de lo que ganas”.

Al retroceder en el tiempo y volver la mirada a los inicios de su carrera como tenista, Ivania confiesa que “dejar Punta Arenas fue lo más difícil. Aparte que era súper chica y estaba muy apegada a mi gente y a mis cosas. También el tema de no poder ir al colegio de manera normal, de perder amistades o pololeos. Pero uno igual lo ve como un sacrificio que vale la pena con estas cosas que pasan. En verdad a uno le tiene que gustar mucho lo que hace para poder soportar los sacrificios que hay que hacer y siendo tan joven”.