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Desolador panorama dejó tras su paso incendio forestal en sector del río San Juan

Por La Prensa Austral Miércoles 13 de Enero del 2016

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Una superficie equivalente a 120 canchas de fútbol fue finalmente la que destruyó el incendio forestal que afectó el sector de San Juan, el cual ayer finalmente fue derrotado por los brigadistas de Conaf y del Ejército que trabajaron en su extinción. Sin embargo, trabajadores del lugar seguirán haciendo “guardia de cenizas” temiendo un rebrote del siniestro. Uno de ellos, recordó a La Prensa Austral algunos pasajes de los cinco días que lo hicieron temer que perdería su fuente laboral.

“La madrugada del sábado pensé lo peor, que el fuego se iba contra la planta y que todo se iba a destruir, creí que las 23 personas que trabajan aquí se quedarían sin trabajo”, señaló, aún afectado, el jefe de terreno de la planta turbera de Patagonia Peat, Juan Carlos Vera Miranda, quien además fue la persona que la tarde del jueves dio aviso de los focos de fuego que se iniciaban, a casi un kilómetro del lugar donde ellos almorzaban.

Origen incierto

De acuerdo a su relato, el inicio del fuego es incierto, ya que un foco lo pudo observar en las turbas, cerca de la maquinaria que en la planta utilizan para la extracción de la materia orgánica. Pero además, a unos 400 metros, en una línea de árboles de un bosque próximo a las cabañas del Banco Estado existente en el lugar.

“Me parece muy extraño, está bien dos focos cercanos, pero a tal distancia, me cuesta entenderlo”, comentó Vera.

De inmediato, comenzó a movilizar al personal para salvar la maquinaria e intentar contener el avance del fuego, el cual, dadas las condiciones meteorológicas, avanzaba rápidamente sobre la vegetación, compuesta de árboles, matorrales y turba.

“Intentamos hacer un cortafuego, pero el viento comenzó a soplar repentinamente en otra dirección, y el incendio empezó a rodearnos, y avanzaba directamente hacia las instalaciones, sin mucho que pudiésemos hacer”, recordó.

Confidenció haber sentido temor, por su trabajo, sus compañeros, y porque el fuego se saliera de control y tomara dirección a una inmensa extensión de terreno compuesta principalmente de turbales, lo que afectaría a su empleador. Además, admitió haber mantenido su vehículo en marcha durante mucho tiempo, en caso que las llamas alcanzaran su lugar de trabajo y tuviese que huir.

Manos a la obra

La primera noche, de jueves a viernes, confesó que fue la más angustiante, ya que el levantamiento de los brigadistas, cerca de las 22 horas, lo dejó “sin protección”, por lo que escasamente pudo dormir, extinguiendo el fuego, junto a otros residentes del apartado sector, con baldes con agua.

Comentó que le sirvieron de mucho los tres años en que fue brigadista forestal, donde pudo aprender el comportamiento del fuego ante condiciones adversas y cambiantes del viento, las cuales aseguró, fueron difíciles durante las primeras 48 horas del siniestro, pero que la tarde del sábado, sencillamente, no dieron tregua.

“Debo reconocer que la llegada del helicóptero de Conaf fue lo que salvó la planta, sin eso no habríamos podido detenerlo. Los brigadistas que habían llegado de Natales hicieron todo lo posible conteniendo, lucharon para detener el avance, pero la llegada de la aeronave finalmente fue lo que lo hizo posible”, dijo Vera Miranda.

Finalmente, admitió sentir temor de un rebrote subterráneo, dado lo particular del terreno, ya que podría existir un foco de fuego subterráneo que no se haya visto, y que ante los embates del viento pueda renacer, por lo que dispuso que dos personas de la planta procesadora permanezcan en estado de alerta.