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Dolor y frustración por abrupto término de la carrera

Por La Prensa Austral Martes 16 de Agosto del 2016

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– Lo sucedido, opinaron los involucrados, obligará a trabajar fuertemente en crear conciencia a ambos lados de la frontera, de que la seguridad personal debe anteponerse a cualquier manifestación, lucimiento e incluso, a los deseos de ayudar, por parte de terceros.

Consternación, frustración y dolor causó entre los pilotos, organizadores, técnicos y autoridades del 43° Gran Premio de la Hermandad en Tierra del Fuego, el abrupto corte de la carrera la tarde y noche del sábado pasados, debido a la muerte de una persona que pretendía ayudar en una emergencia y a las lesiones sufridas por otros dos espectadores (precisamente a quienes el fallecido pretendía auxiliar) en el sector argentino de la prueba denominado Chorrillos, muy cerca del difícil paso de La Arcillosa. Lo sucedido, opinaron los involucrados, obligará a trabajar fuertemente en crear conciencia a ambos lados de la frontera, de que la seguridad personal debe anteponerse a cualquier manifestación, lucimiento e incluso, a los deseos de ayudar, por parte de terceros.

Todo ello, porque las velocidades que alcanzan las máquinas que hacen el trayecto (normalmente entre 140 y 200 kilómetros por hora), tornan imposible cualquier intento de evitar un accidente de graves consecuencias para quien se interponga en la ruta de su veloz desplazamiento, la que los pilotos asumen como enteramente despejada, puntualizó ayer el director deportivo de la prueba automovilística del lado chileno, Mauricio Manquemilla. “Por lo que yo ví, hay que trabajar mucho en el tema de seguridad del público, porque me tocó vivirlo cuando salimos de Porvenir hacia Río Grande: constatar mucha imprudencia de parte de personas externas a la carrera”, afirmó.

“Lo peor de todo es que uno trata de explicarles que no se expongan, porque ponen en riesgo su vida, pero ellos pegan ‘la choreá’ y se imponen… uno queda medio bajoneado, porque aunque trate de hacerlo lo mejor posible, la gente no entiende o no quiere entender eso. Después que pasó todo esto, unos diez pilotos en la parte argentina me comentaban que se ve mucho en la carrera, tanto en Onaisín como en Las Flores, que se meten muchos vehículos particulares a la ruta”.

“También ocurre en la parte argentina. Me decían que hay siempre muchas familias con niños jugando, que se cruzaban en el sentido de la carrera. Entonces, es muy difícil controlar a tanta gente y eso vamos a tener que trabajarlo mucho para que nunca más vuelva a pasar esto a ambos lados de la frontera. Ten en cuenta que la velocidad donde esto pasó, mal que mal alcanza entre 140 y 200 kilómetros por hora, entonces detenerlo en un ‘ciego’ (punto sin visibilidad inmediata, como una recta con pendiente), es imposible”, advirtió el directivo técnico.

“Cuando ocurrió el accidente fatal donde fallecieron Elvi Garay y Francisco Puget, en 1984, también se cortó la carrera, según me contaba un presidente del Automóvil Club de la época en Río Grande, y todos los autos llegaron a la morgue de Porvenir a solidarizar con los mártires. Con ese antecedente, en la organización ya teníamos considerado que si se registrara un accidente con la muerte de un piloto, la carrera se suspendía. Ahora no fue un piloto, pero por respeto y dadas circunstancias que no pudimos resolver nosotros, se optó por la misma determinación”, sintetizó el director técnico.

En apreciación de Manquemilla, el accidente primero, donde dos espectadores fueron arrollados por el auto Tico del chileno Iván Barría, por estar a no más de 50 centímetros del camino; y luego del motorista Raúl Morant -que junto a otros 2 compañeros llevaban botiquines a ese sector-, que fue alcanzado por el auto del argentino Ariel Pinno, causó mucho caos en la ciudad de Río Grande. Pese a todo, se había acordado inicialmente largar igual la segunda etapa de la carrera, neutralizando el sector del doble accidente.

Empero, en su opinión no hubo una comunicación fluida de la dirigencia del vecino país con la autoridad judicial, donde no quedaron claras las acciones a seguir. Por lo mismo, aunque se planificó largar desde el cruce Chorrillos hacia Porvenir, quedaba la posibilidad que mediante oficio se les impida seguir en la frontera, por lo que cerca de la medianoche se acordó entre directores y comisarios deportivos, suspender la etapa y con ello poner fin a la prueba.