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El drama de una vecina que lleva un año viviendo en insalubres condiciones

Por Nicolás Ulloa Miércoles 15 de Julio del 2015

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Sumida en una evidente depresión, además de diversas patologías asociadas a las malas condiciones de habitabilidad, María Elizabeth Filla Miranda hizo público su calvario que la agobia y clamó por ayuda cansada de golpear puertas de autoridades y los estamentos competentes.

Hace casi un año, las filtraciones de los desagües de los departamentos superiores al suyo están poco a poco deteriorando su propiedad, pero sobre todo, su salud, debiendo limpiar día a día el excremento que inunda parte de su vivienda.

En agosto de 2011, María Elizabeth emigró a Argentina por problemas familiares, debiendo dejar su departamento de la villa Cardenal Raúl Silva Henríquez. Avisó a las empresas que proveen los servicios básicos de su ausencia, que preveía sería prolongada, de modo que suspendieran los suministros. Con el paso del tiempo, en febrero de 2014 y junto a Néstor Guillermo, su actual pareja, retornó a Chile, encontrándose con su hogar en muy malas condiciones.

“Primero, era una mancha en la pared, la que se fue agrandando. Tuvimos que echar abajo una pared, el piso se está destruyendo y lo peor fue abrir la pared del desagüe, ya que vimos que era el excremento que baja de los departamentos de más arriba”, relató conmovida la propietaria del departamento Nº104 del edificio 01564 de calle Manantiales.

Sumado a las precarias condiciones sanitarias de su hogar, la mujer debió enfrentar abultados cobros de luz, agua y gas por conceptos de “mantención”, cuentas en las que ya ha pagado cerca de 800 mil pesos para poder optar a la reposición de los servicios básicos, aunque no todos han sido restituidos.

Cuantiosos gastos

Cuentas y más cuentas se han sumado a la lista de pagos que ha realizado la vecina, entre ellos, el honorario de un gásfiter, quien detectó que el origen de la filtración provenía del tercer piso del edificio. “Hablé con el dueño de la casa, le expliqué lo que estaba pasando, pero de eso hace siete meses y todavía no hace nada. Otros vecinos también han intentado interceder por mí en esta situación, pero no ha habido respuesta. Lo mismo ocurrió con la vecina del segundo piso, quien tampoco habría escuchado mis súplicas”, narró.

Una fuerte indignación provoca en María Elizabeth saber que los vecinos aludidos son funcionarios públicos, a quienes, incluso, ofreció asumir parte de los gastos de la reparación, dado que su hogar es el más perjudicado.

“Hemos golpeado todas las puertas que se ha podido, la asistente social del consultorio donde me atiendo (se le diagnosticó depresión) hizo un informe para que se conozca mi caso, pero parece que nada ha seguido su curso. Hemos ido a Salud, a la intendencia, a la gobernación, y a cuanto lugar nos han sugerido para tratar de buscar ayuda para enfrentar esto, hasta Carabineros han ido, pero nada”, reclamó.

El único suministro que no ha podido costear es el del gas, por lo que su domicilio no cuenta con calefacción, derivando en que la humedad, el frío y la falta de un baño, no hacen más que acentuar el cuadro gripal que la mujer ha mantenido durante semanas. “Más que las molestias, es la pena que me da estar molestando a otras personas para poder ducharnos, estoy desesperada, me siento enferma, ya no sé qué más hacer”, lamentó afligida.

Para reponer el gas le exigen una certificación de instalaciones que bordea los 500 mil pesos, y la mano de obra para reparar su propiedad le cuesta otro medio millón de pesos, sin contar los materiales que necesitará, situación que no ha hecho más que empujarla hacia una fuerte depresión.