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El primer vuelo en Magallanes: a 101 años de las “volaciones” de Luis Omar Page

Por La Prensa Austral Domingo 23 de Agosto del 2015

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Magallanes es una zona muy particular, donde la geografía y meteorología tienen la capacidad de hacernos vivir experiencias que no se tienen en otras latitudes de esta larga y angosta faja de tierra que es Chile. Nada se compara a soportar casi durante 10 meses del año temperaturas bajo cero, caminar por las calles con vientos que superan los 100 km/h, donde tanto adultos, niños y ancianos continúan con su vida cotidiana, asistiendo a clases, oficinas, sin dejar que esto impida levantarse cada día con nuevas esperanzas y renovados sueños.

Estas australes tierras, donde una de las principales dificultades a lo largo de los años ha sido la comunicación, debido a la distancia geográfica del centro del país, han sido parte fundamental en los inicios de la aviación chilena, mediante hombres osados, militares y civiles, que dieron su vida en el anhelo de la conquista de los cielos.

Si bien es cierto fuimos creados para andar a ras de suelo, el hombre se caracteriza por traspasar fronteras y erguirse sobre la tierra fue una de esas fronteras derribadas. Desde comienzos del siglo XX comenzaron los sueños, locos según algunos, por volar y romper con la barrera de la gravedad, logrando asimismo alcanzar mayores distancias en el menor tiempo posible.

Los comienzos no fueron fáciles, ya que se debió lidiar con la incredulidad de muchos, sin embargo, el 17 de diciembre de 1903 los hermanos Orville y Wilbur Wright lograron cumplir su sueño de volar. En 1906 el brasileño Alberto Santos Dumont realizó el primer vuelo registrado oficialmente en Europa y desde entonces los adelantos se sucedieron con rapidez.

En Chile, en 1910 César Copetta, hermano de Félix, realizó el primer vuelo de avión y en ese contexto, a fines de ese año el coronel Pedro Pablo Dartnell propuso la creación de una inspección aeronáutica militar.

En febrero de 1913, bajo la presidencia de Ramón Barros Luco se creó la primera Escuela de Aviación del país, designándose al capitán Manuel Avalos como director general. Para el entrenamiento de los alumnos, el gobierno habilitó en la comuna de Lo Espejo el aeródromo El Bosque, donde actualmente se encuentra la Escuela de Aviación, convirtiéndose en la más antigua de América y la cuarta a nivel mundial.

La historia narra que el 24 julio del 1914 desembarcó en Punta Arenas del vapor Orissa el audaz aviador Luis Omar Page Rivera, proveniente de Europa, el que, según anunciaba la prensa, “realizará unas arriesgadas volaciones”. Su amigo mecánico Félix Copetta llegó días más tarde con el monoplano el 6 de agosto en el vapor Ortega.

Su llegada a la ciudad no fue algo fortuito, sino que, según informaba el vecino Jorge Jordan en una carta llegada en el mismo barco y dirigida al redactor del diario El Magallanes, explicaba que con motivo de su viaje a Europa había conocido al aviador Omar Page y a Félix Copetta y en una conversación lo había convencido para que hiciera unas demostraciones en Punta Arenas, ya que era conocedor del interés que esto causaba en la ciudadanía.

 

Aterrizaje entre vítores y aplausos

 

Page, quien se había graduado de piloto en la Escuela Aeronáutica Nacional el 17 noviembre de 1913, dio inicio a sus proezas el 27 de febrero de 1914, cuando despegó a las 21,30 horas y se elevó en los oscuros cielos de la capital por 30 minutos, lo que se convirtió en una proeza a nivel mundial, ya que era el segundo vuelo nocturno que se realizaba y que fue controlado por el Club Aéreo de París.

En abril de 1914, emprendió viaje a Europa junto con Félix Copetta, que tenía por propósito adquirir un avión para realizar exhibiciones a lo largo del país y en Sudamérica. Es así que visitó en Francia la fábrica del chileno Sánchez-Besa, quien le vende a bajo precio un monoplano de 60 HP.

Una vez en Punta Arenas, el aviador se dedicó a estudiar la meteorología y a buscar un lugar idóneo en el cual poder despegar y aterrizar, estudiando las distintas playas y mareas de la zona. Finalmente, optó por el Club Hípico, donde existe un monolito recordatorio de tan alta empresa llevada a cabo.

De esto hace ya ciento un años y como consta en el libro de actas del directorio de la Sociedad Rural de fecha 14 de agosto de 1914, Page hizo uso gratuito del sector del hipódromo para sus “volaciones”.

Así fue como el domingo 23 de agosto de 1914, uno de los primeros aviadores chilenos dio inicio a la historia aérea en los cielos australes, realizando su vuelo en un frágil avión de tela y madera desde la pista improvisada en el Club Hípico, ante una gran cantidad de público que lo recibió a su regreso con vítores y grandes aplausos. Ese día, el viento y el frío eran considerables y muchos habían dudado que Page pudiera realizar sus vuelos en esas condiciones.

“Antes de la volación”, a las 15 horas, en agradecimiento a las atenciones prestadas por la ciudadanía, se bautizó al monoplano con el nombre de “Punta Arenas”. Este nombre, grabado a ambos lados de la cabina, fue honrosamente paseado por los cielos de Chile, Perú y Bolivia por uno de los más grandes aviadores que nuestro país le ha dado al mundo, siendo además el primero en surcar los cielos bolivianos.

Así pasaron por estos australes cielos, pilotos civiles y militares, chilenos y extranjeros tan recordados como Franco Bianco, Günther Pluschow, Carlos Fischer, el teniente Julio Gallardo Donoso y Enrique Abello, entre otros. Fue gracias a la perseverancia, osadía y valentía de hombres como ellos que se pudo abrir estas rutas aéreas, en las que varios perdieron la vida.

 

Magallanes, testigo de

grandes hazañas aéreas

 

La Región de Magallanes ha sido actor y testigo de grandes hazañas aéreas y Omar Page fue el primero en el mundo en elevarse en estas australes latitudes.

Como los avances se sucedían a gran velocidad y la aviación se consolidaba como un medio de transporte eficaz, a partir de 1926 el entonces comandante Arturo Merino Benítez emprendió la labor de unificar los servicios de aviación del Ejército y de la Armada en una rama independiente de la Defensa Nacional, donde Magallanes nuevamente entró en escena, siendo mudo testigo una vez más.

En este objetivo, fue fundamental la acción desarrollada por el mismo Merino junto al capitán Alfredo Fuentes Martínez, cuando el día 26 de enero de 1930 despegaron desde Aysén hacia Punta Arenas, en un trimotor Junkers, al que se le habían instalado flotadores para que pudiera realizar acuatizajes. Merino relató que las condiciones meteorológicas eran adversas, sin embargo, lograron llegar a esta austral ciudad el 27 de enero de 1930, donde fueron recibidos con aplausos, se les rindió posteriormente un homenaje y fueron condecorados con medallas de oro.

Días después, al sobrevolar el área en busca de un lugar donde establecer una cancha de aterrizaje y llevando a bordo al intendente de la época, Manuel Chaparro Ruminot, el avión sufrió un desperfecto en el motor central, teniendo que amarizar de emergencia a la altura de Agua Fresca. Más tarde fueron rescatados por una embarcación, pero en este lamentable accidente perdió la vida el capitán Alfredo Fuentes, en cuyo homenaje el aeródromo de Porvenir lleva su nombre. Dadas las características y circunstancias del accidente, este no ensombreció la hazaña realizada días antes y gracias al empuje de Merino y la confianza del entonces Presidente Carlos Ibáñez del Campo, el 21 de marzo de 1930 se firmó el decreto que materializó la creación de la Fuerza Aérea de Chile, logrando con ello sentar las bases del desarrollo de la aviación militar nacional.