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Expedición Antártica Escolar, un premio para los científicos del mañana

Por La Prensa Austral Sábado 6 de Febrero del 2016

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Perfecta, increíble, maravillosa, inigualable, prístina e impredecible. Estas fueron algunas de las palabras que utilizaron los veinte protagonistas de la XII Expedición Antártica Escolar al describir la oportunidad de visitar el continente blanco gracias a una iniciativa del Instituto Antártico Chileno (Inach).

Durante cinco días estudiantes y profesores chilenos y estadounidenses estuvieron en la Antártica, específicamente en la isla Rey Jorge, donde compartieron con científicos chilenos y extranjeros y aprendieron de primera fuente sobre una serie de investigaciones que se realizan en ese apartado continente.

La delegación viajó a la Antártica el jueves 21 y retornó el lunes 25 de este mes. El programa científico-pedagógico diseñado por el Inach estableció que los viajeros alojaran en la base científica del Inach, Profesor Julio Escudero, y que desde allí participaran en una serie de actividades de campo y de laboratorio. En esta travesía de cinco días se mezclaron jornadas de aprendizaje con científicos de distintas especialidades y caminatas que permitieron apreciar en su hábitat natural a especies icónicas de la Antártica como los pingüinos Papúa, Barbijo o Adelia.

Los 14 chilenos participantes de la Expedición Antártica Escolar pertenecen al Colegio Sagrado Corazón de Jesús, de Quinta de Tilcoco, Región de O’Higgins; Liceo Santa Marta, de Talca, Región del Maule; Colegio salesiano de Concepción, Región del Bío Bío; Colegio Pumahue de Puerto Montt, Región de Los Lagos; y Colegio Charles Darwin de Punta Arenas, Región de Magallanes. A ellos se unieron los beneficiarios del programa Joint Antarctic School Expedition (Jase) de Estados Unidos, conformado por cuatro alumnos de enseñanza media y dos profesoras.

Cada uno de los viajeros se convirtió en el protagonista de su propia experiencia antártica, con fotografías que tomaban de los diferentes lugares que recorrían. Así, por ejemplo, el viaje hacia la península Ardley permitió acceder a una colonia de pingüinos (en su mayoría Papúa), o el paso a la base antártica uruguaya José Artigas se convirtió en el preámbulo para llegar hasta el imponente glaciar Collins. La base rusa Bellinghausen, ubicada en las cercanías de la chilena Villa Las Estrellas, también fue una atractiva visita, tanto por el recorrido por las instalaciones, como por una charla ofrecida por el glaciólogo Bulat Mavlyudor, y por supuesto por la Iglesia Ortodoxa, considerada uno de los sitios turísticos representativos de la isla Rey Jorge.

Tanto los jóvenes como sus profesores tuvieron la oportunidad de conocer investigaciones que se realizan en la zona de isla Rey Jorge y desde la propia fuente oficial. Esto, porque varios de los científicos a cargo de los estudios acompañaron al entusiasta grupo en sus recorridos diarios. En ese contexto, resaltó la colaboración de Francisco Fernandoy y Delia Rodríguez (Universidad Andrés Bello), Hanno Meyer y Kirstin Hoffman (Alfred Wegener Institute, Alemania), Juliana Vianna y Marcelo Miranda (PUC), Daniel González (Universidad de Concepción), Gustavo Zúñiga Navarro, Gustavo Zúñiga Líbano y Marisol Pizarro (Universidad de Santiago) y Melinda Waterman (University of Wollongong, Australia, y Usach). A ellos se sumó el expedicionario de Aerovías Dap, Alejo Contreras, quien ofreció una presentación sobre sus más de 30 años en distintos roles en la Antártica.

Difusión de conocimientos

Entre las múltiples actividades realizadas por los jóvenes científicos destacó una jornada de intercambio en la base uruguaya José Artigas. Allí, los escolares chilenos expusieron tres proyectos que ganaron sus respectivas categorías en la Feria Antártica Escolar y pudieron viajar a la Antártica. Su público estuvo conformado por la dotación de militares pertenecientes a la base uruguaya y a un numeroso grupo de alumnos de la Facultad de Ciencias de la Universidad La República, de Montevideo, pertenecientes a la Escuela de Iniciación en Investigación Antártica.

Los elogios de los universitarios extranjeros no se hicieron esperar. De hecho los halagos fueron latentes luego de apreciar las presentaciones de estudiantes de Quinta de Tilcoco, Concepción y Punta Arenas.

José Garrido y Darío Salgado, alumnos del Colegio Salesiano de Concepción, brillaron en su intervención “¿Cómo afectará el cambio climático a la distribución de los copépodos? El caso del océano antártico”. Explicaron que realizaron su proyecto con el apoyo de investigadores del Departamento de Oceanografía de la Universidad de Concepción y que, gracias a su buen desempeño, ganaron la categoría Experimental Avanzado. La experiencia antártica los inspiró aún más y para este año anunciaron que quieren seguir trabajando juntos y desarrollar proyectos para participar en congresos científicos nacionales e incluso internacionales, como el Junior del Agua, que es la feria científica más importante a nivel internacional. “Son palabras mayores, pero nada es imposible”, manifestó José, de 15 años.

Osvaldo Bartsch, alumno del Colegio Charles Darwin, abordó el proyecto “Pingüino Adelia como bioindicador de contaminación en la Antártica”, y obtuvo el segundo lugar en la categoría Bibliográfico.

Mientras que Luisa Núñez y Sofía Barrios, del Colegio Sagrado Corazón de Jesús de Quinta de Tilcoco, analizaron “El hierro, factor clave para regular el impacto del cambio climático en diatomeas continentales y antárticas”, estudio con el que resaltaron con el Premio al Espíritu Antártico.

Los profesores de estos precoces científicos – Carlos Vega, Elizabeth Barría y Josefina Peñaloza- resaltaron el espíritu de trabajo de los menores y señalaron en forma unánime que fue un agrado acompañarlos en sus investigaciones antárticas.

Ciencia en EE.UU.

En estos cinco días de experiencia antártica, chilenos y estadounidenses compartieron en un ambiente de camaradería y gran entusiasmo. La barrera del idioma no se convirtió en problema ya que la mayoría de los chilenos hablaba inglés y varios de los extranjeros comprendían el idioma español. A pesar de tratarse de idiosincracias diferentes, nacionales y extranjeros se asombraron por la experiencia antártica e intercambiaron conocimientos sobre sus proyectos cientícos.

Lauren Culler, bióloga y entomóloga de la Universidad de Dartmouth, expuso en la base antártica Profesor Julio Escudero sobre los insectos árticos en particular los mosquitos que afectan al caribú. Erica Wallstrom, quien tiene la experiencia de conocer lugares extremos como Groenlandia y el Polo Sur, se refirió al trabajo que realiza en Ruthland High Scholl. O la escolar de Colorado, Madeleine Moore, se refirió al grupo de robótica que integra en su colegio. O la mexicana-estadounidense Daniela Montes que concitó el interés de su escolar audiencia al referirse a su investigación sobre las marcas de chicle o goma de mascar que más afectan a los dientes.

Al final los cinco días de ciencia y aprendizaje antártica culminaron y el balance de todos los viajeros fue más que positivo. “Esta será una experiencia que nunca olvidaré, me siento un privilegiado de haber acompañado a mis alumnas y de haber estado aquí. Esto fue un sueño”, sentenció Carlos Bravo Vivanco, profesor del Colegio Pumahue de Puerto Montt.