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Familia de niño con cáncer interpuso recurso de protección contra el Hospital Clínico

Por La Prensa Austral Sábado 30 de Enero del 2016
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Verónica Garrido busca que el centro asistencial de salud mantenga el servicio de quimioterapia, evitando con ello que su hijo Joaquín Campos deba ser trasladado a Valdivia.

Para evitar que su hijo Joaquín Campos Garrido, quien a sus 12 años, lucha contra el cáncer deba dejar su hogar en Punta Arenas, Verónica Garrido llegó hasta la Corte de Apelaciones de Punta Arenas para interponer un recurso de protección que busca que el Hospital Clínico mantenga el servicio de quimioterapia, de manera que los menores magallánicos puedan continuar su tratamiento en la región sin tener que ser trasladados al norte del país. Ello, ante la renuncia del único oncólogo pediátrico, el doctor Fernando Bracho.

En el documento presentado por Verónica Garrido se señala: “El Hospital Clínico de Magallanes se encuentra acreditado como un Centro Parcial Pinda producto de un arduo trabajo para reunir las condiciones necesarias al respecto. Las medidas tomadas por la recurrida (la dirección del hospital) ante la renuncia del profesional, nos deja como familia en la más completa indefensión, porque con la ausencia de una persona el Hospital completo deja de prestar un servicio a toda la región, quedando toda la población infantil en situación de desigualdad con resto del país respecto a la posibilidad de acceder a un servicio de salud oportuno y  eficaz junto con constituir un retroceso para el sistema de salud”

En este contexto, destaca que Magallanes sí cuenta con un lugar apropiado para el tratamiento del cáncer infantil. “El alejamiento del profesional de la salud no es un hecho que corresponda a un caso fortuito o fuerza mayor, sino que a un hecho absolutamente previsible del que las autoridades a cargo debieron tomar medidas preventivas que no implicaran  poner en riesgo el bienestar físico y psicológico de los pacientes que atendía”, detalla la madre en el documento.

Acto arbitrario

En este recurso de protección alega el acto de traslado unilateral por parte del hospital constituye un acto arbitrario, ya que se habla de un hospital público de salud, el cual debió cumplir todos los estándares para que la autoridad correspondiente le otorgara autorización sanitaria, para acreditarse con las competencias necesarias para administrar quimioterapias oncológicas. “Sin embargo, y que ante la renuncia de una persona el servicio, la unidad oncológica pediátrica completa, de quimioterapias ambulatorias, deja de funcionar dejando a los pacientes y a sus familias en la más completa vulnerabilidad e indefensión.  Si bien es cierto que el Dr. Bracho era el único médico hemato-oncólogo infantil de la unidad, no es menos cierto que la autoridad administrativa del hospital siempre estuvo en conocimiento de ello, por lo que debió tomar las providencias necesarias para que ante la posibilidad cierta de que el profesional tuviera que ausentarse de sus funciones por cualquier motivo”, señala.

A su juicio, “es arbitrario que el plan de contingencia del Hospital Clínico ante este tipo de situaciones, sea el de enviar a los niños junto con sus familias, a una ciudad y región extraña, y con todo el costo emocional y patrimonial que ello implica, de un día para otro y dejándonos en el más completo desamparo”.

Cabe recordar que a través del decreto exento 346, del Ministerio de Salud, de fecha 9 de noviembre del 2011, se aprobó el “Manual del Estándar General de Acreditación para Prestadores Institucionales de Servicios de Quimioterapia” que fija los estándares mínimos que deberán cumplir los prestadores institucionales de salud para garantizar que alcancen la calidad requerida para cautelar la seguridad de sus usuarios. Dentro de estos estándares mínimos se encuentra velar por la continuidad de la atención sobre todo en patologías donde está en riesgo la vida de los pacientes.