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Fiscalía pide 5 años y medio de cárcel para hábil timador que embaucó a conocido actor magallánico

Por Nicolás Ulloa Domingo 23 de Agosto del 2015

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Por dos delitos de estafa en Punta Arenas, será llevado a juicio Juan Francisco Soto Vidal, hábil estafador que, urdiendo una rebuscada historia, logró embaucar al seremi de Economía, Paul Gnadt, y al reconocido actor Julio Milostich. El sujeto inventó una ficción que, paralelamente, incluía ser un reconocido arquitecto local que pretendía vender un acomodado condominio, además de hacerse pasar por mayordomo de una familia de la zona, a la que aseguró estar a la espera de una cuantiosa herencia.

Penas de 4 años y 540 días de prisión está solicitando la fiscal de Delitos Económicos, Wendoline Acuña, quien presentó el pasado miércoles 19 de agosto una acusación contra Soto Vidal, por los hechos que se arrastran desde febrero de 2014. Se presume que en ese entonces el imputado comenzó a gestar su plan, haciéndose “un espacio” en su agenda delictual en diferentes regiones.

El puertomontino Soto Vidal, que en la actualidad tiene 26 años, llegó a la zona a trabajar para una familia magallánica que ofrecía a través de internet una plaza como mayordomo. Los que después fueron sus empleadores lo contactaron en noviembre de 2013. El 6 de febrero de 2014 el imputado comenzó a trabajar para el actual secretario regional ministerial de Economía, Paul Gnadt Olivares, en su domicilio.

En pocos días, y con una facilidad de palabras, el sujeto fue creando diversas historias con las que cautivó a su empleador, entre las cuales señalaba que estaba a punto de recibir una herencia, pero que carecía de una cuenta corriente para que le depositaran los 4,1 millones de pesos que le entregarían.

Asimismo, inventó que tenía cercanos al interior de la empresa de computación Apple en Santiago, y que dichas fuentes le habían informado que se acercaba una venta de equipos que se darían de baja, lo que podría significar una buena oportunidad de inversión.

Prestigioso arquitecto

No precisa la acusación fiscal el cómo, pero el timador también tomó contacto con Julio Milostich, reconocido actor magallánico, quien le había manifestado su interés de adquirir una propiedad. Viendo en esa instancia la oportunidad para sumar una nueva víctima a sus mentiras, se aprovechó del cargo de confianza que Gnadt le había dado, y haciéndose pasar como el arquitecto de nombre Juan Sotomayor. Con esta falsa identidad, Soto Vidal mostró la vivienda al afectado, comprometiéndose a ponerlo en contacto con la dueña para negociar una posible venta.

En paralelo, había preparado a una mujer, desconocida en la investigación, quien se haría pasar por la dueña de la casa, con quien puso en contacto al actor. Ella le pidió que, para asegurar la transacción, concretara un adelanto de 4,1 millones de pesos, que debía transferir a la cuenta de una empresa, cuyo representante legal era Gnadt, a lo que Milostich accedió.

El golpe final

Realizada la transacción, el estafador se aprestó a dar su golpe de gracia, ya que le pidió a Gnadt que le girara un cheque por los 4,1 millones de pesos que supuestamente habían sido depositados en su cuenta. Esto, por la herencia que recibiría. Dijo que con dicho dinero viajaría a Santiago para finiquitar trámites pendientes.

Pero al antisocial no le bastó esa cantidad, ya que le ofreció a su patrón hacer las gestiones para entrar en el negocio de la venta de computadores que le había comentado. Al afectado le pareció interesante la oportunidad económica y, por ello, le entregó vía Western Union, un total de 2,3 millones. A partir de ahí perdió la pista al timador, quien viajó a Santiago el 18 de febrero de 2014, sólo 12 días después de su llegada a Punta Arenas.

“Cuentero” profesional

No era cualquier aparecido el victimario, ya que el antisocial ha hecho de la estafa su actividad, manteniendo entre sus antecedentes 10 condenas por estafas de diferentes especies. De hecho, en la actualidad, está preso en La Serena cumpliendo condena por delitos de la misma envergadura.

En 2010, el diario El Mercurio, dedicó una amplia crónica para Soto, ya que en en esa época, y fingiendo ser un alto ejecutivo, engañó a empresarios y funcionarios de una compañía telefónica, luego que -vestido elegantemente y con un modo de hablar ilustrado- apareciera en el aeropuerto de Balmaceda, asegurando ser el representante de una firma del rubro de la telefonía, interesado en hacer negocios en esa zona.

A su arribo, el 31 de marzo de 2010, era esperado por el dueño del Hotel Austral, quien, una semana antes, había recibido un llamado telefónico de una secretaria que coordinaba el viaje del presunto gerente comercial.

El falso ejecutivo era joven, pero hablaba con propiedad del rubro de las comunicaciones y nadie sospechó que se trataba de un estafador. Así, Soto urdió el engaño que afectó, al menos, a veinte personas. Afirmaba haber sido comisionado por la empresa para impulsar un proyecto de más de 700 millones de pesos, y para ello debía licitar un contrato, en el cual el hotel alojaría a operarios durante 18 meses.

Tal era su habilidad para mentir que no sólo engañó al dueño del hotel, a su esposa, y a sus amigos, sino que también enredó en el fraude a los trabajadores de una compañía telefónica en Coyhaique.

Al cabo de unos días, reunió 6 millones de pesos y preparó su regreso a Santiago, en un vuelo financiado por las víctimas,  con la misma farsa que había defraudado a otros empresarios hoteleros en Iquique, Antofagasta, La Serena, Chillán y Temuco.

Ahora, en Punta Arenas, es la fiscal Acuña quien busca sumar más años de prisión al estafador. Está pidiendo por la estafa contra Julio Milostich una pena de 4 años de prisión, mientras que por el delito que afectó al seremi de Economía solicita una sanción de 540 días, según queda plasmado en la acusación que interpuso en el Juzgado de Garantía de nuestra ciudad.