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Fisco deberá pagar $239 millones a viuda y familiares de militar muerto en la Antártica

Por La Prensa Austral Jueves 14 de Abril del 2016

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Este martes 12 de abril, la Corte Suprema desestimó un recurso de casación (nulidad) en el fondo presentado por el Consejo de Defensa del Estado en contra de la sentencia de fecha 27 de noviembre de 2015 de la Corte de Apelaciones de Punta Arenas, por consiguiente dejó a firme el fallo que condena al fisco de Chile a pagar una fuerte indemnización a la viuda de un suboficial de Ejército muerto en la Antártica el año 2005, durante un accidente.
El fallo judicial deja plenamente sentado que la muerte del suboficial Fernando Burboa Reyes, fue en un acto de servicio en funciones propias del Ejército de Chile, a consecuencia de lo cual queda establecida la responsabilidad civil del fisco.
Si bien la Corte de Apelaciones confirmó lo obrado por el juez suplente Javier Toledo Vildósola, del Segundo Juzgado de Letras de Punta Arenas en su sentencia de fecha 24 de febrero de 2015, elevó las indemnizaciones por daño moral de 80 a 100 millones de pesos a favor de la viuda María Angélica Ruiz Hernández; de 40 a 50 millones de pesos a Evelyn y Fernando Burboa Ruiz, hijos del fallecido funcionario militar; la madre Sara Reyes Riquelme, la suma de 15 millones de pesos, y a sus hermanos Pedro, Aldo y Germán, todos Burboa Reyes, la suma de 8 millones de pesos para cada uno.
El recurso de casación en el fondo interpuesto por el Consejo de Defensa del Estado se centró principalmente en objetar el régimen de responsabilidad que se aplicó en este caso, estimando que no resulta procedente establecer la obligación de indemnizar que asiste a las Fuerzas Armadas sobre la base de los artículos 2314 y siguientes del Código Civil, toda vez que la Ley N°18.948 consagra un régimen especial y preferente, del cual se desprende que los daños sufridos por la viuda y los hijos del suboficial Burboa Reyes se encuentran ya indemnizados a través del monto que se dispuso pagar a su viuda por una sola vez, de acuerdo al artículo 69 del mencionado cuerpo legal y el montepío que ella recibe mensualmente, todo fundado en lo establecido en el artículo 81 inciso final de la misma ley, que dispone que: “Las pensiones de inutilidad de segunda y tercera clases tienen el carácter de indemnización para todos los efectos legales”.
No obstante, la Corte Suprema concluyó que por lo anterior, no puede la demandada, a fin de eximirse del pago de las indemnizaciones que se generan a partir de la falta de servicio en que ha incurrido, alegar que los familiares demandantes han recibido las prestaciones establecidas en la Ley N°18.948, toda vez que ellas van destinadas a cubrir un daño distinto y no pueden servir para eludir el hecho que, en este caso, la muerte del funcionario se ha producido con culpa de la institución.
Los hechos
El suboficial Fernando Burboa Reyes formaba parte del personal del Ejército de Chile destinado en la Base Antártica General Bernardo O’Higgins Riquelme. El 28 de septiembre de 2005, Burboa Reyes formó parte en una expedición de rescate de equipamiento militar que había caído junto al trineo Orión, en una grieta el 6 de septiembre de ese año.
En dicho período este incidente no fue informado al Departamento Antártico del Ejército, así como tampoco se dio cuenta de la misión de rescate del equipamiento perdido, que se emprendió 22 días después por orden de los comandantes Mauricio Toro Pardo y Armando Ibáñez Changarotti.
Además, ambos comandantes impusieron al personal la prohibición de informar lo sucedido a las autoridades superiores, como asimismo transmitir dicha información incluso a sus familiares en las comunicaciones periódicas que estos sostuvieran (el llamado secreto antártico).
Asimismo, Toro Pardo e Ibáñez Changarotti falsificaron un documento para autorizar  la operación de rescate.
En la operación, el suboficial Fernando Burboa Reyes, el capitán Enrique Encina Fajardo y el mecánico de telecomunicaciones, suboficial Jorge Humberto Basualto Bravo perdieron la vida tras caer en una grieta cuando se movilizaban en un carro Snow-Cat.
Los militares fallecidos fueron trasladados hasta el refugio “Abrazo de Maipú”, lugar en el que se quedaron por tres días, hasta que las condiciones climáticas permitieron su traslado hasta la Base O’Higgins, y posteriormente -una vez que el clima lo permitió-, su traslado a la ciudad de Punta Arenas.
Las autopsias de rigor practicadas a los cuerpos de los funcionarios del Ejército fallecidos, indican como causa de sus muertes la hipotermia.