Necrológicas
  • Jorge Ulloa Ulloa
  • Mario Riquelme Haselbach

Gabriela y Julio Munizaga, encuentro Poético en el país de las nubes pasajeras (Parte II y final)

Por Ramón Arriagada Sábado 16 de Enero del 2016

Compartir esta noticia
96
Visitas

– En mayo de 1919 aparece la revista Mireya, esfuerzo conjunto de Munizaga y Gabriela. En ella aparecen colaboraciones de poetas y prosistas de jerarquía latinoamericana como Amado Nervo, Juana de Ibarbouru, Ramón del Valle Inclán, Angel Cruchaga Santa María y Alfonsina Storni.

Difícil fue, tanto para la recién asumida directora del Liceo de Niñas de Punta Arenas, Lucila Godoy, como para Julio Munizaga, joven abogado del Banco Yugoslavo, comprender el entorno humano y la estructura social de la sociedad magallánica de aquellos años. Por ello, la educadora agradece a “un equipo de hombres de cultura que me ayudó a ver y entender los “nudos” del caso magallánico-antártico, zona dura de vivir, pero materia fascinante para el chileno”.
Es el Magallanes que recibe a Gabriela Mistral y a Julio Munizaga. Su aporte futuro será preciado y apreciado  en los grupos, donde los temas precitados preocupan.  Se trata de un estrato emergente llegado a Magallanes y que está dispuesto a asumir una mayor presencia y liderazgo social ante la partida de los grupos ligados al gran capital. En su mayoría son profesionales liberales, abogados, médicos, docentes, empleados públicos calificados, ingenieros, cuyo ingreso no depende de los afanes monopolizadores y de hegemonía de las grandes sociedades de la tierra.
No hay que ser capcioso para darse cuenta que la recepción a Gabriela Mistral, con motivo de su llegada  a la ciudad, sea tomada por este grupo emergente como una ceremonia de reafirmación de su identidad como grupo. Asisten el gobernador Contreras, el juez Carlos Cervero, el notario público Jorge Matta, los directores de los diarios locales Camilo Feliú, Gregorio Iriarte, Eduardo Cienfuegos y Manuel Zorrilla, también el jefe de laboratorios Marcos Davison. Los médicos Aguirre Cerda, Munizaga, Dodds y Mateo Bencur, entre otros. Los abogados Anguita, Munizaga, Chaparro Ruminot, Burr y Anabalón, los agentes de los bancos, además de respetados ciudadanos como Juan Bautista Contardi, Manuel Iglesias, Luis Alberto Barrera, Lucas Bonacic, Guillermo Grace, Gilberto Alessandri, Carlos Foresti y Luis Correa, entre los más identificables.
En mayo de 1919 aparece la revista Mireya, esfuerzo fundamental de Munizaga y Gabriela. En ella aparecen colaboraciones de poetas y prosistas de jerarquía latinoamericana como Amado Nervo, Juana de Ibarbouru, Ramón del Valle Inclán, Angel Cruchaga Santa María y Alfonsina Storni. Eran colaboraciones  espontáneas hechas llegar por estos intelectuales a esta revista del austro. Además la revista contaba con la colaboracion de los locales doctor Dodds, Carlos Anabalón y Juan Bautista Contardi.
Gabriela, como directora del Liceo de Niñas, abre el liceo a las mujeres dueñas de casa que van a una Escuela Nocturna. Después del Silabario se sentaba rodeada por sus alumnas para hablar de lo que ella llama “conversación”, clase lo más alejada de la pedagogía pura.

A su juicio, “fue allí donde yo toqué al pueblo magallánico y Patagonia. Podía haber vivido diez años sin contacto con él; el corte entre las clases sociales era allí grande y vertical”.

Dejando un legado pedagógico significativo, parte de Punta Arenas para hacerse cargo de la dirección del Liceo de Niñas de Temuco en marzo de 1920.

El barco cárcel

La sensibilidad profesional de Julio Munizaga  Ossandón se manifiesta en circunstancias dramáticas. El 23 de enero de 1919 se produce en Puerto Natales un fuerte enfrentamiento entre carabineros con obreros en huelga de los campos y frigoríficos del lugar.

El resultado fue de 10 muertos, seis dirigentes sindicales y cuatro carabineros. Debido a los problemas de información, a la capital del territorio llegaban noticias dramáticas de la vecina localidad chilena.

El 12 de febrero de 1919 llega a Punta Arenas el vapor Alejandro y a bordo el juez instructor de la causa Oscar Miranda Aguirre, quien había  llamado a declarar a los sospechosos de haber tenido participación activa en los sucesos.

En las bodegas de la embarcación vienen los detenidos y encausados por homicidio, incendio, sedición, lesiones y desacato a la autoridad. Se les acusa de desobediencia por haber tomado bajo control la ciudad de Puerto Natales.

La Federación Obrera busca abogados para defender a los inculpados que suman 29 personas. Tarea difícil, pues la mayoría de los profesionales abogados tienen relaciones cercanas con los propietarios de la tierra. Al iniciarse la defensa, hay sólo un profesional que se compromete con la defensa, Julio Munizaga Ossandón.

El proceso se arrastra hasta marzo de 1923, cuando los últimos inculpados recuperan su libertad, sin cargos. La larga estadía en la cárcel puntarenense se debe a la desidia de los jueces, junto a las presiones de las empresas de la tierra, pidiendo penas severas, dirigidas a servir de escarmiento a quienes pretendiesen en el futuro soliviantar el orden.
Muchos de los acusados estando en el recinto carcelario, enferman de tuberculosis. En el libro “La Rebelión de los Tirapiedras. Puerto Natales 1919” (Universidad de Magallanes 2010), ha quedado el registro de las atribulaciones de reos y defensores en el proceso. Jamás deja de estar presente el alegato fundamentado de Munizaga y sus colaboradores. Dos de los detenidos mueren en el transcurso del proceso por la grave enfermedad pulmonar.

A mediados de 1923, Julio Munizaga, por recomendación médica, viaja al centro del país a buscar mejores condiciones climáticas. Mostraba signos evidentes de afección en sus pulmones. En noviembre de 1924 deja de existir ante la sorpresa, en especial de los círculos literarios, quienes se referían a Julio Munizaga Ossandón como uno de los poetas de mayor proyección en el firmamento de las letras nacionales.

Un crítico literario se refiere a la ambivalencia de esos años para el quehacer de la poesía chilena… “Murió Julio Munizaga en noviembre. A comienzos del mismo año había muerto el gran Manuel Magallanes Moure. En 1922 aparece el libro inicial y más significativo de Gabriela Mistral, ‘Desolación’. Ya Vicente Huidobro ha dado amplia prueba de su genialidad poética. Neruda irrumpe en 1923 con ‘Crepusculario’. Es una época que concluye y otra que nace”.

06plegaria a maria