Necrológicas
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Harpagifer, el diminuto gran colonizador que llegó desde los hielos antárticos

Por La Prensa Austral Martes 5 de Enero del 2016

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– Este diminuto pez, conocido como el “pillador espinudo” divergió hace poco más de un millón de años. Estudios demuestran que la Gran Glaciación Patagónica fue pilar para que estos peces establezcan colonias en los fondos marinos. El proceso de población habría ocurrido desde la Antártica hacía nuestro continente, desde las islas del Arco de Scotia. La división de esta especie habría ocurrido por los eventos cálidos de los ciclos interglaciares.

La fauna de los fondos marinos antárticos ha tenido cambios evolutivos gracias a factores geológicos y climático – atmosféricos. El aislamiento del lugar y la posterior instalación de la Corriente Circumpolar Antártica han sido factores importantes en el desarrollo de esto.

Es sabido que el continente blanco cuenta con características únicas, en donde se pueden encontrar especies endémicas adaptadas a las extremas condiciones de la zona. Sin embargo, se han hallado fuertes vínculos biogeográficos, en especial en la fauna bentónica (fondo marino), entre la península de este lugar y el extremo sur Sudamericano. Un buen ejemplo de esta similitud son los peces nototénidos, los que han logrado sobrevivir a los cambios climáticos y marítimos del océano austral, debido a la adquisición de proteínas anticongelantes.

Cabe destacar  que el proceso de colonización no ocurrió desde nuestro continente, sino más bien partió de  la misma Antártica. Desde las islas del Arco de Scotia y a causa de la Gran Glaciación Patagónica, tal sorprendente hecho fue posible.

Los estudios realizados por Angie Díaz, Claudio González-Wevar y Elie Poulin, pertenecientes al Instituto de Ecología y Biodiversidad de la Universidad de Chile y apoyados por el Instituto Antártico Chileno (Inach), han demostrado, en invertebrados con etapas larvales, la persistencia de contactos después de la separación física de los continentes, situando el apartamiento de las especies de ese tipo, como la lapa Nacella y el erizo Sterechinus, entre finales del Mioceno y principios del Plioceno (3.7 a 5.0 millones de años), asociada quizás al incremento de la Corriente Circumpolar Antártica.

Teniendo en cuenta esta revelación, se desarrolló un estudio enfocado a los peces nototénidos. La especie escogida para analizar fue el Harpagifer, debido a que: hay presencia de éste en el sector de la península Antártica (Harpagifer antarcticus), como también, en el extremo austral de Sudamérica (Harpagifer bispinis), ambos peces viven en aguas someras, de igual manera, presentan una larva que permanecería aproximadamente un año en la columna de agua y, por último, tienen innovaciones fisiológicas y morfológicas que les permiten tolerar temperaturas bajo cero (presencia de proteínas anticongelantes) y fuertes reducciones en la salinidad.

El proyecto fue financiado por el Inach, bajo el nombre “Filogeografía y divergencia molecular entre especies del género Harpagifer de Antártica y Patagonia” y llevado a cabo por Mathias Hüne, Andrés Mansilla, Daniel A. Fernández, Esteban Barrera-Oro y Elie Poulin.

Se procedió a hacer un control del ADN mitocondrial, para estimar el tiempo de la separación entre ambas especies, determinando así el número de mutaciones que diferencian a estos peces. Además, se realizó la reconstrucción filogenética, permitiendo situar la divergencia del Harpagifer dentro del grupo de los peces de las profundidades.

Los resultados arrojaron hechos sorprendentes, aún para los mismos investigadores, ya que, aparentemente, el momento de alejamiento de estas dos especies ocurrió hace tan sólo un millón de años, durante los ciclos glaciales e interglaciares del Pleistoceno. Es decir, que esto sucedió en forma muy posterior a la intensificación de la Corriente Circumpolar Antártica y, por lo tanto, comenzó unos cuatro millones de años después del apartamiento de los invertebrados expuestos anteriormente.

A raíz de este nuevo conocimiento, una pregunta surge: ¿Qué pudo haber causado una separación tan reciente? En este sentido, los investigadores creen que una colonización hecha hace un poco más de un millón de años durante la Gran Glaciación Patagónica permitió la dispersión de estos animales acuáticos, desde las islas del Arco de Scotia hacia el extremo sur de América. Entonces, debido a los eventos cálidos de los ciclos interglaciares, se pondría fin a la conexión establecida, lo que se tradujo en una acumulación de diferencias genéticas entre las poblaciones de la Antártica y la Patagonia.