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Hombre que lucha contra la tetraparesia teme quedar atrofiado por falta de ejercicio

Por La Prensa Austral Viernes 6 de Mayo del 2016

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El contar con las llaves de la anhelada casa propia, en la población Pedro Aguirre Cerda, que el gobierno le entregó en comodato, parecía que se ponía fin a una historia de dolor, de lucha y sobrevivencia, pero la vida tuvo un nuevo desafío para Carlos Benedicto Ilnao Milipilla, de 60 años. Esto porque luego de sobrevivir a un incendio, en el que perdió a su madre y su casa, fue confinado a vivir en un sillón donde estuvo por años, gracias a la gentileza de familiares quienes ofrecieron todo lo que tenían. Empero, ahora, debe enfrentar una rara enfermedad denominada tetraparesia, que le produce debilidad en las extremidades dificultando su movilidad.

Según relata, “la tetraparesia es genética y consiste en que voy perdiendo fuerza en la masa muscular, en las extremidades, voy perdiendo los músculos y las coordinaciones, por lo que tengo problemas para caminar, hablar y moverme. Fue ahí cuando me dieron una pensión solidaria, de hecho, cuando me la otorgaron era de 62.000 pesos y ahora es de 83.000 pesos; con eso vivo”.

En su batalla contra esta enfermedad, que requiere de tratamientos y ejercicios que debe realizar diariamente, fue derivado al Centro de Rehabilitación del Club de Leones Cruz del Sur y aunque teme que los músculos se atrofien y no pueda moverse por no realizar ejercicios, no está en condiciones de asistir a las sesiones. Las razones, son las dificultades que tiene para movilizarse, la lejanía de su hogar, y que su pensión de $83.000 que no siempre alcanza para almorzar todos los días y menos para tomar locomoción para cruzar Punta Arenas, desde el sur.

Hoy, vive de la caridad de los vecinos, amigos y familiares. “Mi familia viene de repente y me trae cosas, pero con lo que gano no me alcanza, la iglesia me ayuda, pero no es fijo, entonces mientras tanto me voy manejando. Hay días que como y otros no, otras veces me la paso a puros fideos o huesos con carne. Hay una vecina que me ayuda, pero no puedo pedir lo que me falta íntimamente, como el azúcar o el aceite”, expresa.

Sólo en consumos básicos, como luz, agua y gas gasta más de 50 mil pesos, por lo que con los $33.000 restantes debe vivir el mes y comer. “El hecho de sólo transportarme a un lugar, me cuesta dinero. El martes tomé un taxi al Hospital Naval por un control y me cobraron $3.200 sólo de ida. Pero, cuando me quedo sin nada empiezo a moverme con familiares”, confiesa.

Es por lo anterior que está apelando a la solidaridad de los magallánicos, porque necesita una máquina elíptica, que le permita realizar ejercicios que alejen el fantasma de la debilidad y la atrofia muscular. Para quienes tengan esta máquina o puedan ayudarlo económicamente, su celular de contacto es el 9-85853038.

Trágico incendio

La batalla de Carlos Ilnao por sobreponerse a la adversidad está marcada por el incendio que cambió su vida. El 13 de noviembre de 2010 ardió su vivienda y de paso le costó la vida a su mamá.

En una entrevista previa recordó que durante el primer año cayó en una fuerte depresión. “Yo me borré, desaparecí un año. Es que yo estaba ahí cuando la casa estaba en llamas y mi mamá estaba ahí, yo intenté salvarle la vida, lo intenté varias veces, pero no pude, entré en tres oportunidades… Yo escuché la voz de mi mamá, pero ella no me entendía”.

En su relato apuntó que “lo que pasa es que la gente tiene la costumbre de encerrarse en las habitaciones, y el incendio vino de golpe, había mucho humo, se cortó la luz, por lo que todo quedó obscuro, había calor, pero aún así entré, mi mamá me escuchaba, pero no entendía lo que le decía. Recuerdo que yo le gritaba ‘¡mamá saca el pestillo, porque hay un incendio!’, pero ella me respondía: ‘no te entiendo’ y eso se quedó en mí hasta ahora. Yo me tiraba contra la puerta, pero después no pude seguir, porque sabía que corría el riesgo de quedar preso entre las llamas”.