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Vladimiro Martinic: “Joao Havelange quiso tomarse una foto conmigo”

Por La Prensa Austral Domingo 14 de Febrero del 2016

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Con más de 60 años vinculado a los medios de comunicación, principalmente radiales, este ex funcionario de Enap retornó por unos días a la región y aprovechó de recordar sus anécdotas y experiencias.

Martinic cumplió con un sueño que cualquier periodista deportivo envidiaría: asistió a cinco mundiales de fútbol: Chile 1962, Inglaterra 1966, Alemania 1974, Argentina 1978 y España 1982

Desde muy joven comenzó a laborar en radios, siendo Polar su primer hogar. “Después en Austral, que después se cambió a Minería, La voz del Sur, y en los últimos años, Presidente Ibáñez. Paralelamente, trabajaba en la Empresa Nacional del Petróleo, en Tres Puentes, así que no podía desempeñarme en medios escritos. También formé parte del Colegio de Periodistas de Punta Arenas, fui vicepresidente y después presidente”, resumió Martinic

En cuanto a su trabajo en Enap, Martinic destacó que “todo el tiempo trabajé en Tres Puentes, comencé en 1950 y jubilé en 1989, me faltaron unos meses para los cuarenta años

Su casa en calle O’Higgins sigue intacta. Aunque se encuentra radicado en Santiago hace más de veinte años, Vladimiro Martinic Eterovic retorna cada año a Punta Arenas, para reunirse con la familia. En su hogar se mantienen los recuerdos de sus más de 60 años vinculado al periodismo, a las radios, y también a las cuatro décadas que dedicó a su labor en la Empresa Nacional del Petróleo. Con 86 años a cuestas, el comunicador repasó algunos de sus momentos inolvidables, principalmente el haber asistido a cinco mundiales de fútbol.

Desde muy joven comenzó a laborar en radios, siendo Polar su primer hogar. “Después en Austral, que después se cambió a Minería, La voz del Sur, y en los últimos años, Presidente Ibáñez. Paralelamente, trabajaba en la Empresa Nacional del Petróleo, en Tres Puentes, así que no podía desempeñarme en medios escritos. También formé parte del Colegio de Periodistas de Punta Arenas, fui vicepresidente y después presidente”, resumió Martinic.

A través del dial, pudo llevar hasta los hogares magallánicos eventos como fútbol, boxeo y automovilismo, en las que junto a sus equipos, debió superar las dificultades técnicas de aquellos años. “Comencé a trabajar a principios de los ‘40  siendo un adolescente y llegamos a la radio Polar a través de un control de la radio, que era el que pegaba los discos, que era del barrio. Con él y otros amigos como Miguel Barrientos que fue durante muchos años periodista de La Prensa Austral y Efrén Hernández, tuvimos la primera. El programa se llamaba ‘Tribuna deportiva’. Más adelante formé parte de otro programa ‘Deportes una audición diferente’ porque se hacia todos los días a las 13,15 horas, en un horario no muy. Fue la primera emisión diaria, porque las anteriores se hacían tres veces a la semana. Eran comentarios de programa y dentro de esa, había una emisión humorística, a cargo de un colega deportivo fallecido hace uno o dos años, Alfredo Traba, que hacía un personaje, en la que todas las cosas que no se podían decir en serio por falta de pruebas, se decían ahí. ‘Don Inocencio’ se llamaba el espacio”, rememoró Martinic. Todo esto mientras se desempeñaba en Enap, lo que implicaba mucho sacrificio: “Siempre decía que trabajaba hasta las 6 de la tarde en la Enap, y de ahí empezaba a trabajar para el programa deportivo, así que intercambiaba material con Olegario Gómez, que era jefe de Deportes de La Prensa Austral y tenía colaboradores. Uno de ellos era Poly Raín, que traía los resultados de la 18. Alfredo Vera, y otros ‘cabros’ como Germán Flores, o Víctor Low”.

Mientras tanto, comenzó a formar parte del Colegio de Periodistas local, donde vivió muchos problemas por la división que causó el Golpe de Estado de 1973 dentro del gremio. “Nadie quería ser dirigente, por lo que estuvo a punto de desaparecer. Entonces, Olegario Gómez, uno de los fundadores del colegio estaba muy amargado porque no había interesados. Nos juntó a los periodistas deportivos, acordamos una lista, y como no hubo otra salimos elegidos de los cinco, cuatro periodistas deportivos: Olegario Gómez, presidente; yo como vicepresidente, René Ojeda, secretario; y Angel Serra como tesorero, más Francisco León. Entonces, como nos miraban un poco en menos a los periodistas deportivos, nos pusimos a hacer labor y logramos tener una sede propia, en el edificio de Colón con Bories, que era de la Municipalidad”, recordó el comunicador.

En cuanto a su trabajo en Enap, Martinic destacó que “todo el tiempo trabajé en Tres Puentes, comencé en 1950 y jubilé en 1989, me faltaron unos meses para los cuarenta años. Trabajé en transporte, en ese tiempo la Enap tenía un avión de 28 asientos que era de Lan, me tocaba despacharlo a los campamentos. Después, de puro candor, fui 15 años operador de radio en la Enap, que recibía todos los días los informes de los equipos que perforaba, la producción, la capacidad de los estanques; eso era todo el día, por eso era el funcionario que trabajaba los 365 días del año”.

Los cinco mundiales

Martinic cumplió con un sueño que cualquier periodista deportivo envidiaría: asistió a cinco mundiales de fútbol: Chile 1962, Inglaterra 1966, Alemania 1974, Argentina 1978 y España 1982. Del realizado en nuestro país recordó que “fuimos todos los periodistas deportivos de Punta Arenas, y tuvieron que hacer los de crónica la información deportiva, que en todo caso enviaban los colegas de Santiago, porque pensamos “este mundial y nunca más”.

Así que fue Olegario Gómez, Pedro Bórquez, Angel Serra, Jorge Antonio Silva, Antonio Traba. Después vino el de Inglaterra y con Angel Serra sacamos un premio que eran dos pasajes al Mundial, en una rifa y viajamos los dos. Pero para nosotros, con todo lo que nos gustaba el fútbol, lo que significó para nuestras vidas lo más importante fue haber llegado a la tierra de nuestras raíces, en el caso de Serra, a Italia, porque después del Mundial pasamos para allá a ver a sus parientes. Y a mí me pasó lo mismo en Croacia. Ahí conocí a tíos y primos, porque mis papás llegaron el año veintitantos y no volvieron”.

Para el de 1974 en Alemania, “fui invitado por el gobierno alemán con todos los pagos, porque hice un calendario de ese mundial. Y como no había mucha propaganda para mundiales. Yo hice uno y me acuerdo que fui a un campeonato nacional de ciclismo en Santiago, porque corría mi hijo en infantiles, entonces le llevé como 100 calendarios a la Embajada Alemana y les gustó harto. De repente me llama el cónsul de Alemania en Punta Arenas para darme una invitación para ir a Alemania al Mundial, con todos los gastos pagos”.

Al de Argentina 1978 también fue con Olegario Gómez y Angel Serra, donde recuerda que asistieron a una conferencia del entonces Presidente argentino Jorge Rafael Videla, al que Gómez “le hizo la pregunta ‘al callo’, sobre la situación de nuestro país con Argentina. Y Videla se corrió, no quiso contestar. Se fue por las ramas”.

El último evento fue en España 1982, al que asistió junto a su esposa, Lidia Beattie, con quien aprovechó de hacer turismo. Además, porque la cita mundialista no fue de las mejores, en cuanto a organización, según estima, destacando al mismo tiempo a Alemania y Argentina como las mejor preparadas. “Al otro Mundial (México 1986) no quise ir porque creció la familia, llegó la televisión, llegaron los nietos, así que no era el mismo interés, y por la televisión se ve todo, claro que por otro lado, el verdadero Mundial se vive en la cancha”, subrayó.

El amigo de Havelange

También fue en el contexto de un Mundial, pero juvenil. El que organizó nuestro país en 1987. En esa instancia conoció al entonces presidente de la Fifa, el brasileño Joao Havelange.

“Fui a ver la serie de Concepción, porque ahí nacieron mis primeros nietos. Y en una fecha vino a ver un partido Joao Havelange con su compadre Miguel Nasur (ese año presidente de la ANFP), así que hubo una conferencia de prensa que pidieron los periodistas de Concepción, y después les pidieron una foto con todos los presentes, y yo como no era de Concepción, me quedé a un lado. Sacan la foto y llega Joao Havelange y me pregunta: ‘¿usted de qué país es?’. Y le dije que era chileno. ‘¿Y por qué no se puso en la foto?’, me respondió. Le dije ‘bueno, es que esta foto se la pidieron los periodistas de Concepción y yo no soy de aquí, así que no lo creí conveniente’. Preguntó de donde era y dije ‘de Punta Arenas’. ‘¡De Punta Arenas! De allá del último rincón del mundo vino a ver el Mundial. ¿Sabe? Yo quiero sacarme una foto con un habitante de la última región del mundo’” fue el pedido del mandamás del fútbol mundial, que dejó sorprendido a Martinic.

Pero esa historia siguió. Un mes después volvió a encontrarse con Nasur, quien lo reconoció y le dijo “yo de usted me acuerdo todos los días”. Sorprendido, Martinic agradeció, y unos días después visitó al dirigente en su oficina. Ahí supo por qué lo recordaban tanto. Nasur tenía la foto enmarcada en un enorme cuadro.

Tras este jocoso recuerdo, Vladimiro Martinic vuelve a preparar sus cosas para retornar a Santiago. Reconoce que le gustaría volver a Punta Arenas, pero que -por su salud- es mejor que esté en Santiago. “Me pusieron dos stent en el corazón, tengo problemas a la rodilla y en cuatro vértebras, ando con dos bastones”.

No obstante, en la capital tiene entretención, con la Cofradía del Calafate, que formó con sus amigos y colegas Jorge Babarovic y Gazi Jalil. “Ahí nos juntamos casi 30, con ‘cabros’ nuevos como Claudio Fariña, Davor Gjuranovic, Rodrigo Cid, Alejandro Vega, Patricio Ojeda. Son todos de Punta Arenas y Natales. Todos respetan mucho a los mayores y colaboran”, concluyó.