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Joven adoptada hace 21 años busca en Punta Arenas a su madre biológica

Por La Prensa Austral Viernes 19 de Febrero del 2016
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Según su partida de nacimiento, Camila Génesis Gutiérrez Berríos vino al mundo el 28 de septiembre de 1994, en la maternidad del ex Hospital Regional de Punta Arenas. Es el único antecedente que maneja la joven de actuales 21 años de edad, quien por estos días se encuentra en la ciudad intentando dar con el paradero de su madre biológica.

Hace 10 años sus padres le revelaron el secreto mejor guardado: había sido adoptada por ellos recién nacida, luego de que su madre biológica manifestara -antes de dar a luz- su deseo de ceder a su hija que llevaba en su vientre.

Tenía 14 años de edad cuando sus padres adoptivos, él funcionario de la Fuerza Aérea de Chile, dejaron Punta Arenas para radicarse en Santiago.

– ¿Por qué regresaste a Punta Arenas?

– “Llegué viajando a dedo, desde la comuna de Paine, en Santiago, con la idea de encontrar a mi madre biológica, porque siento que es parte de la evolución de un proceso, de conocer las raíces, ya que nunca tuve mayor información al respecto sobre mis orígenes. En razón de ello, decidí iniciar una búsqueda por mi cuenta, recurriendo a los medios de comunicación. Llevo tres semanas en Punta Arenas y hasta el momento se me ha hecho bastante complicado encontrar alguna pista de ella”.

– ¿Qué gestiones has hecho en la ciudad?

– “Más que nada he tratado de recordar, porque a través de mi cuerpo está toda la memoria de mi madre. Ha sido todo un proceso de sanación porque he podido sacar todo el dolor que llevo acumulado por el hecho del abandono y por el hecho de no saber nada de mi pasado. Mis padres adoptivos me coartaron la posibilidad de no tener información al respecto. Ellos optaron por el silencio, de modo de que no supiera nada de mis orígenes, sin pensar que, en un futuro, yo tendría la necesidad de saber de dónde venía. Es una impotencia que me embarga al tener que vivir con todos los sentimientos que en algún momento oculté por estar acostumbrada a vivir de esa forma. Por ello que volver a la raíz, al lugar donde nací y sentir todo lo que me causaba dolor es demasiado fuerte”.

– ¿Qué edad tenías cuando supiste que eras hija adoptada?

– “Alrededor de Diez años. Y, es que constantemente preguntaba a mi madre por qué no guardaba fotos de su embarazo, y también preguntas sobre la sexualidad. Siempre mis padres me respondieron que después íbamos a hablar. Para un cumpleaños se sentaron conmigo y me mostraron un álbum de fotos, donde me hicieron ver de una forma muy armoniosa el hecho de que ellos no eran mis padres biológicos y que mi madre me había dado en adopción”.

– A partir de ahí procuraste saber algo más…

– “Sí, pero al ser pequeña eran como búsquedas muy inocentes, como el hecho de llamar por teléfono al Hospital Regional, señalar que era adoptada y que quería saber acerca de mi verdadera madre. Traté infructuosamente buscar en mi casa los papeles de la adopción, pero cuando lo supieron mis padres, lo escondieron. A esa edad me dijeron que no iba a entender nada de lo sucedido 10 años antes. Cuando mis padres adoptivos me pillaron haciendo esto, lloraron mucho, sentían que no eran buenos padres. Y, es que consideraban que porque yo quería buscar a mi madre, ellos no habían hecho bien su trabajo. Pero, no era así. Sólo había una necesidad de conocer a la persona que, también en un gesto de amor, me entregó, porque fácilmente pudo haber abortado. Por el hecho de haberme llevado 9 meses en su vientre, sabiendo que me iba a entregar cuando finalizara el proceso de embarazo, siento que es un acto de profundo amor que no cualquiera lo hace tampoco”.

– ¿Cómo ha sido la relación con tus padres adoptivos?

– “Siento que ellos me han prodigado todo el amor y el apoyo en muchas etapas de mi vida, pero también siento de que vengo de otro lugar y no conozco realmente de dónde vengo”.

– ¿Qué te han dicho ellos sobre tu nacimiento?

– “Que al ser una adopción planificada desde antes del parto, el proceso tenía que ser de esa forma, vale decir que una vez que mi madre diera a luz, el bebé tenía que estar alrededor de una semana en el hospital y después de eso podía ser retirado por el matrimonio adoptante que, para lo anterior, debía cumplir con todas las exigencias que impone el Sename (Servicio Nacional de Menores). Siento que esta parte de mi historia, fue invisibilizada, no está del todo completa. Falta lo esencial”.

– ¿Y qué respuesta te han dado en el Sename…?

-“Que la respuesta la tengo que buscar por Internet, porque al final todo se reduce a una plataforma en la web que se llama ‘búsqueda de orígenes’, para lo cual es menester llenar un formulario. En mí caso, aceptaron esa búsqueda y ahora hay que esperar los resultados. Al menos es posible saber los avances de la búsqueda. Lo que ellos hacen es ubicar a la persona y preguntarle si estaría dispuesta a conocer a su hija biológica. Si ella lo acepta, se pasa a la fase siguiente, que es tomar contacto vía carta”.

– ¿Qué te hace pensar que tu madre biológica vive en Punta Arenas?

-“La siento cerca. He soñado con ella, sé que está acá, lo que me produce una tremenda impotencia. Imagínese tener que buscarla casa por casa y preguntar por ella. Ciertamente me tardaría mucho tiempo”.

-¿Cuál sería el llamado que le haría a tu madre en el evento que lea esta entrevista?

-“Mi llamado sería a conocernos, a sentirnos a sanar nuestras heridas, sabiendo que para ella también debe ser doloroso. Sé que ella me quiere conocer y me ha querido buscar también, pero no se puede por ser parte del protocolo del Sename, donde se deja claramente establecido que la madre no puede buscar al hijo que decidió entregar en adopción. En lo particular, no tengo ningún otro sentimiento que no sea amor hacia ella y hacia todo lo que ella vivió. La amo incondicionalmente y no la voy a juzgar, sólo quiero abrazarla y decirle que la amo y también darle las gracias por haber conocido otros padres. También siento que tenemos una conversación muy larga, de conocer mi historia, al igual lo que engloba su historia familiar. Tiene que ver con mi proceso de sanación, de conocer mi árbol genealógico”.

Camila es terapeuta natural y trabaja en artesanía. Sus nombres y apellidos originales cambiaron, razón por la que le ha costado obtener pistas sobre su familia biológica.

Tampoco sabe por qué fue entregada en adopción, ni menos tiene la certeza de que su caso haya obedecido a una adopción legítima o irregular.

Al menos su estadía en la zona se prolongará por una semana más. Seguirá viajando, ahora hacia Argentina. En abril estima estar de regreso en su hogar, en Santiago.