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“La mandamos a la muerte… ¿Cómo le digo a la ‘Angelita’ que envié a su mamá a morir al Hospital de Porvenir?”

Por La Prensa Austral Domingo 17 de Enero del 2016

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Mientras la familia aún llora la partida de Roxana Ruiz Rojo, joven madre de 22 años que falleció en el trabajo de parto de su hija, aún no hay claridad sobre lo que pasó el 10 de agosto pasado en el Hospital de Porvenir.

A cinco meses de la tragedia, aún no hay respuestas sobre las causas que llevaron a la muerte a Roxana, con un proceso investigativo que no genera las confianzas necesarias a la familia y sin que ésta tenga un acercamiento con la autoridad.

Sin poder contener las lágrimas, Verónica Rojo, mamá de Roxana, asegura: “Ella estaba bien, si hasta se despidió de su vecina, pero nos llamó y dijo que tenía una gotita de sangre, entonces yo le dije que se fuera al Hospital de Porvenir para que la trasladaran más rápido a Punta Arenas”.

Continúa su relato mirando a la pequeña Angela –hija de la fallecida- en sus brazos y nos dice: “¿Qué le voy a decir cuando ella me pregunte qué le pasó a su mamá si yo le dije: ‘Anda al Hospital que vas a estar más segura’?. La mandamos a la muerte. ¿Con qué cara voy a mirar a la Angela y le voy a decir que yo le dije a su mamá que fuera al Hospìtal?”, dice sin poder evitar el llanto.

Miguel Ruiz, el papá de Roxana, está preocupado por el Hospital de Porvenir: “Dijeron que mi hija fue negligente, pero mi hija fue responsable hasta el final, ella nunca estuvo paseando en Porvenir, se fue a vivir allá para acompañar a su esposo en un emprendimiento que él tenía. Ella tuvo todos los controles al día hasta el día del parto”, explicó el progenitor, quien agrega que ella tenía programado viajar ese domingo a Punta Arenas, porque a los cuatro días tenía control para fijar la fecha del parto que ya sabían que iba a ser por cesárea.

Mientras la pequeña Angela mira a su abuelo sin entender lo que sucede, Miguel Ruiz dice que va a luchar por Roxana, para saber qué pasó con ella ese día. “Voy a revolver hasta el último rincón del planeta para saber qué pasó con ella, porque esto no puede volver a suceder, son 10.000 personas las que tienen su vida en la cuerda floja”.

Recordó que ese viernes de agosto pasado llegó a urgencia con contracciones y fue en el recinto asistencial donde dijeron que podía esperar y venir a Punta Arenas por sus propios medios.

En este contexto, la familia está preocupada por los problemas de atención que hay en Tierra del Fuego. Recordaron que en el último accidente fatal la muerte se produjo por desangramiento, es decir, por la cantidad de horas que estuvo sin ayuda.

Desde el living de su casa, la familia busca las respuestas a preguntas que a cinco meses de la muerte de Roxana siguen en el aire: ¿Por qué esperaron tres horas para ingresarla a pabellón?, ¿Por qué corrieron los riesgos con ella? Y si no estaban los equipos y las capacidades, ¿por qué no la trasladaron?

Mal trato a la familia

Pero la familia no sólo debió llorar la pérdida de una hija, el desconsuelo de no saber la verdad, sino que además acusa que no recibieron el trato adecuado al morir Roxana. “La querían poner en una bodega porque la morgue estaba cerrada y nadie tenía la llave”, recuerdan sus padres.

Desde Punta Arenas y su marido en Porvenir lucharon para que en su muerte Roxana recibiera el cariño y la dignidad que sus padres, sus hermanas y su marido le dieron en vida.

Fue recién a las 8 de la mañana que recién la pudieron trasladar a una morgue. El papá recordó que recibió llamadas desde el hospital de Porvenir para que se llevara el cuerpo sin vida de su hija Roxana, presionaban porque no se podían responsabilizar de ella. “Eramos una familia que estaba a kilómetros y era domingo, ¿de dónde íbamos a sacar una funeraria? Y, más encima, el lunes no hay cruces”, dijo su papá.