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Las historias de superación y esfuerzo que dan vida al Taller Hermanos del Viento

Por La Prensa Austral Martes 30 de Junio del 2015

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La posibilidad de desarrollarse, salir adelante y soñar es la alternativa que supone el Taller Hermanos del Viento, en la vida de 21 jóvenes magallánicos con algún tipo de discapacidad intelectual. Cada día, ellos se levantan para perfeccionar lo que han aprendido en áreas como artesanía, trabajo en porcelana y loza, cocina y otras habilidades que les permiten ejercitar herramientas laborales.

Lucila Barrientos Silva y Adriana Godoy Velásquez insertas en el Taller Hermanos del Viento, por lo que cada día llegan puntualmente para iniciar sus actividades diarias y de esta manera poder insertarse laboralmente en el recinto que funciona en calle Cirujano Videla Nº34, frente al barrio Prat.

Lucila tiene 27 años y está en tratamiento por el síndrome de Morquio, una enfermedad genética rara incluida dentro de un grupo llamado mucopolisacaridosis y que se debe a la ausencia de una enzima específica lo que origina la acumulación de mucopolisacaridos a nivel de casi todas las células del organismo.

Natural de Puerto Montt, hace más de un año que asiste al centro regularmente. “El taller nos enseña lo que es el mundo laboral, de esta manera nos preparamos para que después podamos salir a trabajar. Yo vengo hace más de un año”, planteó durante su clase de Artesanía, instancia donde, destacó, dentro de “los talleres todos se cuidan”.

“Vine a conocer a mi madre (de niña se crió con su abuela) y me interesó el taller y quise seguir aprendiendo, además a mí me gustan las manualidades”, comentó.

En el taller de cocina, otra de las áreas del Taller Laboral Hermanos del Viento, encontramos a Adriana Godoy, de 37 años, quien asiste para aprender distintas habilidades. Ella trabaja diariamente para enfrentar una discapacidad intelectual y dificultades de habla.

Aprendió a
hacer galletas

“Acá aprendimos a hacer galletas y a dejar la cocina limpia, lo hacemos todo. Además hacemos pan. Yo aprendí a cocinar en el taller laboral”, admitió.

El establecimiento, dependiente de la Corporación Manos de Hermanos, atiende a personas con discapacidad intelectual, mayores de 26 años que no reciben ningún tipo de financiamiento del gobierno porque ya son adultos. Su directora, Mónica Hernández, terapeuta ocupacional, dijo que lo importante es que de base tengan una discapacidad intelectual, aunque pueden tener asociadas otras patologías.

Los trabajos que realizan los jóvenes son expuestos a la comunidad, en las dependencias del taller, en calle Cirujano Videla Nº34. Las realizaciones que cada uno de los estudiantes desarrolla en loza y en la cocina (galletas, pan dulces, artesanías) pueden ser adquiridas por la población. Los fondos que se recaudan son destinados a la mantención del Taller Hermanos del Viento.

Nora Quijada, tesorera de la Corporación Manos de Hermanos, enfatizó que estos jóvenes al salir del colegio no tienen dónde ir, porque nadie los recibe, entonces se quedan en sus casas. “Entonces nosotros damos esa opción gracias al esfuerzo que realizó un grupo de papás, que tienen hijos en esa condición, que dieron inicio a este proyecto”, subrayó.

Sandra Ivelic, vicepresidenta, destacó que este taller nació en 2004 en una reunión de apoderados, tras lo cual se inició el trabajo para obtener un terreno con el apoyo de Bienes Nacionales.

Una vez conseguido el terreno para la construcción del taller, solicitaron a las autoridades regionales apoyo para la construcción de las dependencias que se inauguraron oficialmente el 10 de diciembre de 2013, con recursos del gobierno regional.

Por último, Ida Savareses, presidenta de dicha Corporación, apuntó que este es un trabajo que se realiza en base a voluntariado: “es puro amor y ganas de trabajar”.