Necrológicas
  • Jorge Ulloa Ulloa
  • Mario Riquelme Haselbach

“Las relaciones impropias entre el dinero y la política agravan el escándalo de la desigualdad”

Por La Prensa Austral Sábado 19 de Septiembre del 2015
Noticias relacionadas

Compartir esta noticia
197
Visitas

Su preocupación por los casos de corrupción que han explotado en el último tiempo en el país, planteó el obispo de Magallanes, Bernardo Bastres Florence, durante su homilía ofrecida en la iglesia Catedral, con motivo del Te Deum ecuménico en honor a las Fiestas Patrias, que tuvo lugar a contar de las 10,15 horas de ayer.
“Las relaciones impropias entre el dinero y la política que agravan el persistente escándalo de la desigualdad social”, enfatizó Bastres en su mensaje.
Aludiendo a diversas situaciones y dificultades, todas complejas, que han remecido a la sociedad chilena, añadió que “la política, el mundo empresarial, la misma Iglesia, las instituciones en general, hemos sido interpelados en una crisis de credibilidad y confianza que revela profundas grietas en nuestra convivencia social”.
Asimismo, sostuvo que “asustan los niveles de crispación en el debate público, con una agresividad y descalificación sin límites”. Como igualmente, dijo, “avergüenza contemplar a unos gozando y sacando dividendos de la desgracia ajena, en una lógica de enemigos que creíamos superada”. Para luego añadir, que “cuando frente a la injusticia se impone la violencia, termina instalándose una cultura del maltrato y del abuso que como sociedad no podemos tolerar, justificar ni encubrir”.
Deudas históricas
El jefe de la Iglesia Católica en Magallanes, también tuvo palabras para la deuda histórica que arrastra el Estado de Chile con algunos sectores de la sociedad.
“Duele que nuestra institucionalidad sea incapaz de resolver deudas históricas, como la de los pueblos originarios y la de los pensionados que viven su ancianidad con pensiones miserables, o dramas permanentes, como la precariedad en la que viven tantas familias y la inseguridad fruto de la delincuencia que se cierne como una creciente amenaza”, expresó.
También se mostró estremecido que aún existan heridas del pasado abiertas, donde la vida de algunas personas fue arrebatada y los derechos humanos conculcados. “Ante la muerte y el atropello de la dignidad humana, nada justifica guardar silencio y debemos con urgencia sanar y dar consuelo”, manifestó monseñor Bastres.
Derecho a la vida y
violación de correos
En ese mismo sentido, el obispo dijo que conmueve cuando el derecho a la vida, se pone en jaque en la agenda legislativa, o cuando la dignidad de las personas se atropella a diario, o se viola la intimidad de las comunicaciones privadas. “Nos hiere la denigración de la mujer y de los inmigrantes, el abuso a los menores de edad, al maltrato a los abuelos, y el concepto mercantilista del trabajo que reduce a la persona a producto y hace sucumbir la vida familiar”, subrayó.
Pérdida de identidad
En su homilía también tuvo palabras para lo que sucede en Magallanes. “Nos preocupa como poco a poco estamos perdiendo nuestra identidad de personas acogedoras, amables y serviciales. El saludo amable y cortés a los vecinos y conocidos va quedando en el pasado. Entonces surge -sin darnos cuenta- un individualismo que es ajeno a nuestra condición de zona aislada”, afirmó el prelado.
Bastres también aludió a los necesarios cambios que requiere la sociedad, abogando porque estos sean construidos con el aporte de todos los sectores. “El diálogo y la participación no pueden reducirse a la sola posibilidad de ejercer derecho a voz. Un auténtico diálogo supone la certeza de no ser descalificado a priori, supone escuchar, acoger, y muchas veces ceder, siempre con respeto y procurando el bien común”, remarcó.
Migrantes
Igualmente tuvo palabras para la crisis planetaria que hoy se vive por los migrantes y refugiados. “Nosotros -como región- tenemos el desafío de saber acoger con dignidad y adecuada legislación a los nuevos rostros que llegan desde fuera a enriquecer a nuestra comunidad magallánica”, afirmó monseñor.
Finalmente, el obispo enfatizó que la crisis que afronta el país en materia de credibilidad y confianza, no sólo ha golpeado a autoridades y a instituciones. Ciertamente, acotó, “todos estamos llamados a dar necesarias garantías de probidad y transparencia en nuestro ámbito de autoridad. Pero la crisis actual también nos desafía a cada chileno y chilena en nuestra responsabilidad cívica. Por eso mismo, planteó que la gente está cansada de diagnósticos, comisiones y de informes, instando a los habitantes a dejarse contagiar por los compatriotas buenos que irradian valores positivas en sus vidas, pues sólo así “construiremos nuestra casa común”.
Hasta el templo Catedral concurrieron las principales autoridades regionales, provinciales y comunales, como asimismo jefes militares de Chile y Argentina, presididos todos por la intendenta (s) Paola Fernández.