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Liceo Luis Alberto Barrera inicia camino para sobresalir en ciencias a través de la robótica

Por La Prensa Austral Sábado 6 de Agosto del 2016

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No le gusta que lo mencionen como el líder, ni tampoco como el impulsor de la iniciativa. Prefiere hablar en plural, de un trabajo colectivo. Pero sin el empuje que ha tenido el estudiante de cuarto medio del Liceo Luis Alberto Barrera, Eduardo Vicente Fernández, es muy difícil que el Taller de Robótica que desarrolla el establecimiento, hubiese prosperado de la manera en que lo está haciendo. Aunque lleva sólo tres años en el Liceo Bicentenario de Excelencia, Fernández ya tiene la camiseta tan puesta que no quiere abandonar a los integrantes del taller. Su objetivo es claro: que el liceo se destaque en el ámbito científico.

“Hay 600 alumnos y de ellos cómo no habrá 12 que quieran jugar y piensen más allá de lo que se enseña acá, porque la enseñanza es muy distinta con los robots. Lo propusimos, nos ayudó la ‘profe’ Marta Mora, que ha estado incondicionalmente y se aceptó el proyecto”, partió explicando el estudiante. De ahí, enviaron una carta al Centro de Ex Alumnos, encabezado por Humberto Hurtado, que en mayo donó al establecimiento tres robots y dos sets de expansión, por un monto de un millón y medio de pesos.

Pero esa idea por sí sola no habría bastado. Había que encontrar interesados en aprender robótica. Al principio, Eduardo Fernández recorrió todos los cursos, preguntando si había interesados. Algunos comenzaron a ir más por curiosidad, y de a poco fue quedando el contingente final: Tomás Sánchez, Tomás Fernández, Edén Cárcamo, Claudia Avalos, Camila Ancao, Ignacio Mardones, César Barra y Maximiliano Varela. “Yo vengo de robótica antes, de otro colegio, Edén también y el resto recién está aprendiendo”, explicó César Barra, mientras que Claudia Avalos añadió que para ella lo más llamativo “es lo innovador de los productos, los multiusos que pueden tener. Una compañera hizo por ejemplo, que el robot atrapara algo y después avanzara. Si alguien quiere aprender robótica no es necesario tener conocimientos previos, porque vas aprendiendo rápido, se puede leer en los manuales o en internet”.

Fomentar la inclusión

Fernández continuó explicando la motivación que tenía con respecto a este taller: “Uno se sorprende con las ideas que tienen; son locas, entretenidas, lo que importa es que tengan ideas, que confíen en ellos y en sus compañeros, porque la idea del grupo es que no se lleven bien al principio”. Esto porque el objetivo es que se vaya formando un trabajo en equipo que les entregue beneficios a todos: “Esto partió para integrar a los chicos con autismo, porque entran en un estado de confianza con sus compañeros, ninguno vale más y ninguno menos, que todos se sientan integrados. Hay otro chico que tiene Asperger y está con nosotros, y es un siete”.

Lo anterior fue complementado por la docente de Biología y Ciencias, Marta Mora, quien fue elegida por los alumnos para este taller: “la robótica sirve para todo, para el aspecto de socializar con los compañeros, trabajar en grupo que es algo que a muchos les cuesta; también en la concentración para hacer un trabajo y no desviarse en otras cosas; para tener criterio para calcular”, enumeró. Eso sí, la docente recalcó que Chile va muy atrás en este aspecto, porque “la programación de robots, en otros países es parte de la preparación desde la enseñanza básica”.

La competencia

Como la idea de Fernández es que el liceo destaque, de inmediato les puso una ambiciosa meta a los chicos del taller: llegar a la final internacional del First Lego League, competencia de robótica que en noviembre, preliminarmente, tendrá su final en Punta Arenas, clasificatorio al Nacional, y que da pasajes para la cita mundial, que se celebrará en Atlanta, Estados Unidos.

Un desafío en principio, imposible. Con menos de un año de trabajo llegar a una competencia mundial. Pero Fernández ya fue claro: “Quiero que aprendan del fracaso primero, por ejemplo, les puse de meta que saquen el primer lugar en el First Lego. Les dije ‘si no lo logran, me voy’. Es una amenaza, una presión que van a tener. Los dos chicos de octavo por ejemplo, ya leen libros de primero medio de física, entonces es una motivación distinta. Por el tiempo estamos en desventaja, por ejemplo, la Escuela España lleva años en la robótica, pero los chicos del liceo igual se las pueden, les tengo una fe ciega”.

Capacitación

En este período de preparación, la docente Marta Mora y Adriano Vera, han participado en las capacitaciones de robótica que ha impartido Enap, y además, en septiembre, contarán con un curso intensivo, de tres días, a cargo del ex alumno del establecimiento, de la generación 78, George Gromsch, ingeniero eléctrico de la Usach y preparador del equipo “Corazón de chileno”.

Además, los integrantes del taller fueron invitados a la Feria Regional de Explora, que se realizará en octubre. Por esta razón, las clases que en principio era una vez a la semana, ahora podrían extenderse hasta por cuatro jornadas. Aunque para el impulsor, lo importante es dejar plantada esta semilla y que al regresar ya como ex alumno, vea con orgullo el crecimiento de este gran robot. “Mi idea es dejar a mi liceo en lo alto, que el liceo siga siendo lo que fue. Yo voy a ser presidente del centro de ex alumnos. Estaba pensando estudiar ingeniería robótica en la Santa María, pero tendría que irme. Esto tienen que seguirlo, soy súper buena onda con ellos, pero a la vez, muy estricto. Quiero que cuando vuelva al liceo, me digan ‘te enseñamos’, que me superen, y lo van a lograr”, enfatizó finalmente, Eduardo Vicente Fernández.