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Manlio Foretic Bosnic, un ilustre fueguino que alcanzó sus sueños

Por La Prensa Austral Domingo 18 de Diciembre del 2016

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A los 2 años de vida cruzó el estrecho de Magallanes junto a su familia para vivir en Punta Arenas. Estudió en los liceos San José e Industrial y trabajó durante 40 años en Lan Chile. Paralelamente ejerció el periodismo deportivo radial y destacó en la práctica del atletismo, siendo además campeón de tenis de mesa de Magallanes

 

Manlio Foretic Bosnic vio por primera vez los cielos magallánicos, en el mes de agosto de 1929, en la capital de la isla Karukinka de los selknam, Karkamke; luego, cuando apenas tenía dos años, dejó la Tierra de los Fuegos y atravesando el estrecho de Magallanes se radicó con su familia en la Perla del Estrecho.

Por ambos padres tiene ascendencia eslava, por cuanto sus abuelos, tanto paternos como maternos procedían de Croacia.

El Liceo San José y la Escuela Industrial fueron los establecimientos educacionales que le dieron formación académica.

Tiempos que permanecen en su memoria y que humedecen sus ojos al recordar sus años escolares.

También siente un orgullo de haber realizado su Servicio Militar, en el “glorioso” Regimiento de Infantería N°10, “Pudeto”.

Se acomoda en un sillón del living, cerca de la puerta de su domicilio donde me recibió, y generosamente emergen de su voz las reminiscencias de su juventud lejana:

“Mi época de conscripto, fue una de las más felices de mi vida.

En cierta oportunidad tomé un taxi que conducía un ex funcionario de Ejército y, al pasar por el sector y alumbrar con sus focos el frontis de la unidad militar yo exclamé: -mi querido Regimiento Pudeto-

El ex suboficial se largó a reír y creyó que me estaba burlando y me replicó: ¿usted hizo su servicio aquí? No creo que lo haya pasado muy bien.

-Todo lo contrario señor, le tengo un afecto tremendo a este regimiento porque mi permanencia en el cuartel marcó una etapa excelente de mi existencia. No lo pasé mal, como usted cree. Quienes no tuvieron tanta suerte como yo fueron los que no atendían y no cumplían las instrucciones. Ellos creían que iban a un circo o que se trataba de un lugar de rehabilitación. No era eso, sino un lugar para templar el cuerpo y el espíritu. Allí se descubre en los jóvenes muchas capacidades, deportivas, culturales, etc”.

Como muchas estirpes, el grupo familiar de Manlio Foretic deambuló de casa en casa, arrendando, hasta que el abuelo que era constructor y procedía de Croacia, edificó su propia vivienda. Era un arquitecto de fama y así lo demuestra algunos inmuebles que él levantó en Punta Arenas, como el Club de la Unión, el Club Croata, la galería Alfonso, etc.

En las retinas de Manlio se dibujan calles, veredas y viviendas que le recuerdan los amigos del barrio:

“Vivimos en calle José Menéndez, frente al Club Pesca y Caza, entre Armando Sanhueza y Chiloé. Teníamos un pasaje que se llamaba Matta y hoy se conoce por Dublé Almeyda. Ese callejón era nuestro lugar de juegos, donde actuaban las pandillas que eran grupos de amigos que disfrutábamos de sanas entretenciones.

Cuando no había clases, nos poníamos todos de acuerdo y en grupo hacíamos excursiones a la mina Loreto, que se ubicaba entre los cerros. Caminábamos por la línea del tren llevando nuestro cocaví, que consistía en una marraqueta con fiambre y una botella de Pradera. Partíamos a las tres de la tarde y ya regresábamos a las seis, de acuerdo al permiso de nuestros padres. Ya más crecidos, y habiendo aprendido a patinar, en Invierno nos íbamos a la Laguna del Regimiento, tipo 8 de la noche. Allí se hacía vida de sociedad y se compartía con gente venida de otros sectores de la ciudad y en tres o cuatro ocasiones de estos encuentros, nos hacíamos verdaderos amigos”.

Recuerdos isleños

El gobierno, en reconocimiento a sus servicios prestados, entregó al padre de Manlio un campo en el sector de Bahía Inútil, cerca de Cámeron en Tierra del Fuego. Realmente su progenitor era un hombre muy útil, ejercía el periodismo y dominaba como cuatro idiomas. Allí concurría el joven Manlio Foretic y, en sus añoranzas, emergen Puerto Yartour y Puerto Arturo y parece escuchar aún el sonido del trencito de trocha angosta que, una vez cortadas las vigas por los madereros, las acarreaba desde el bosque a los aserraderos.

Su progenitor instaló en Porvenir una fábrica de cal, que se transformó en la primera industria de la capital fueguina. Su padre vio mucha leñadura en la orilla de la playa, que comenzó a ocuparla para preparar la cal, ya que es la mejor madera para este tipo de industria. Los productos los entregaba en Porvenir y luego extendió su venta a Punta Arenas, donde fue famosa la cal fueguina.

40 años en Lan Chile

“Yo pude quedarme en el Ejército luego de cumplir mi Servicio Militar. Me ofrecían el grado de sargento segundo y un curso en Santiago de monitor deportivo, pero lo rechacé. Ante esta negativa y habiéndose producido una vacante en Lan Chile, el comandante del regimiento habló con el jefe de la empresa aérea y me contrataron. En ella me desempeñé por más de 40 años. En ese tiempo de registraban cuatro a cinco vuelos al día; se volaba a Manantiales, San Sebastián, Puerto Williams, Onaisín, Puerto Natales. O sea todo el día en el aire.

Yo volé de sobrecargo y me trasladaron a Santiago, luego vine a Punta Arenas.

Extraoficialmente, tenía un programa deportivo en Radio Polar de Punta Arenas y finalmente este mismo tipo de espacios en Radio Minería”.

Su participación deportiva lo llevó a incursionar en el atletismo, donde obtuvo importantes galardones por su estado físico envidiable que poseía.

“Yo era terriblemente preocupado de mi entrenamiento. Para mantener mis cualidades, me iba corriendo por la playa desde Punta Arenas hasta el mismo aeropuerto. Cuando volaba de sobrecargo, llevaba mi equipo y si el avión no salía o demoraba su vuelo, yo me ponía la salida de cancha y las zapatillas y corría de un cabezal a otro de las pistas de aterrizaje.

“También practicaba tenis de mesa y en el año 1957 fui campeón de Magallanes. Yo jugaba por el Olimpia y un día llegaron unos dirigentes del Centro Gallego, solicitando si se le podía dar algunas clases de este deporte a la juventud. Con unos compañeros accedimos a esta petición y fue tanto el afecto que nos dieron que al final nos quedamos jugando por ellos obteniendo varios campeonatos para el citado club, realizando giras a Natales, Porvenir y hasta Río Gallegos, Argentina”.

Cuando lo picó el bichito del amor

La oficina de Lan Chile estaba ubicada en la Avenida Colón de Punta Arenas, entre Bories y Magallanes donde desempeñaba sus servicios Manlio Foretic.

La jovencita Catalina Vukasovic Vrsalovic en ese tiempo estudiaba en el Liceo María Auxiliadora y así se conocieron ambos.

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Manlio Foretic y su esposa Catalina Vukasovic.

“No sé si ella vino a comprar un pasaje Lan a mi oficina o yo fui a rezar a la capilla del liceo. Pero nos conocimos, pololeamos un par de años y nos casamos en el obispado. Un sacerdote muy amigo nuestro que trabajaba allí, nos solicitó que nuestro matrimonio lo realizáramos en esas dependencias y aceptamos.

Con el tiempo fui representante de Lan Chile en la capital fueguina. Estando allí, el señor Andrés Pivcevic padre, fundador de Aerovías Dap, me solicitó que, como venía saliendo de la empresa estatal, me hiciera cargo de su compañía en Porvenir. Yo, como ya estaba echando de menos los aviones, acepté su propuesta. Igual caso ocurrió con la naviera que me dio la representación de la barcaza”.

Casos misteriosos

Son muchos los enigmas que nunca han sido aclarados en la Tierra del Fuego, donde en cada rincón de la isla se cuentan casos espeluznantes.

Uno de ellos, le sucedió a Manlio Foretic:

“Durante la administración de la empresa a cargo de la barcaza en Porvenir, me aconteció un caso que hasta hoy no he podido explicar.

La barcaza tiene en forma normal un horario tanto de llegada como de zarpe. Pero hay oportunidades en que por las malas condiciones climáticas hay que postergar su viaje hasta que amaine el tiempo.

En una de esas ocasiones me correspondió despachar la nave en un horario cercano a la medianoche. Tomé mi vehículo y me trasladé hasta Punta Chilota. Un poco más allá de medio camino, donde hay una hermosa construcción de un chalet, repentinamente atraviesa el camino una mujer rubia, vestida con un chaquetón negro y botas del mismo color.

Yo, pensando que quizás me pediría que la trasladara hasta el terminal, detuve mi vehículo y le pregunté si iba a la barcaza, pero no recibí respuesta. Esperé que ella subiera porque estaba ya en actitud de tomar la manija de la puerta del auto para ingresar a él. Pasaron unos instantes y como no entrara al vehículo la busqué por todas partes sin poder encontrarla. En el silencio profundo de la noche, sólo se escucharon algunos pasos que sonaban lúgubres en la escarchilla del camino.

“Quedé muy impresionado y, más aún, cuando con el tiempo, me enteré que eso mismo le había ocurrido a varios conductores camino de Punta Chilota.

“La sombras nocturnas juegan malas pasadas. En el pueblo de Porvenir cortaban la luz a las 11 de la noche salvo cuando había algún velorio, ocasión en que permanecía con energía el poblado hasta el día siguiente.

“En cierta oportunidad fui invitado a cenar donde unos amigos, para lo cual tenía sólo que cruzar la calle. Estaba todo oscuro como boca de lobo. Cuando iba cruzando la arteria repentinamente choco con algo. Era un caballo que estaba allí y no lo vi. Menos mal que el tropiezo fue en su mitad que, si le rozo las corvas, seguramente el caballo me había castigado con sendas patadas”.

Esas ricas bananas

El deporte también le entregó algún tipo de anécdotas a Manlio Foretic. Una de ellas sucedió en un viaje que realizó a Valparaíso, junto al periodista Olegario Gómez, para cubrir un evento deportivo.

“Tomamos un hotel y una vez ubicados concurrimos a una invitación a cenar de un amigo. Luego de la opípara cena, regresamos al hospedaje y por el camino comprobamos que algunos camiones descargaban unos apetitosos plátanos los cuales procedimos a comprar para comerlos al día siguiente, puesto que veníamos demasiado satisfechos del verdadero banquete que nos había dado nuestro amigo. Pero, el color y la fragancia de las bananas tentaron a Olegario que una a una, fue pelando la fruta y saboreándola, de tal manera que terminó con su velador lleno de cáscaras y ningún plátano para el día siguiente.

“Quedó tan satisfecho, que en cuanto puso la cabeza en la almohada de su cama, se puso a roncar. Lo malo era que su estómago lleno, al parecer no le daba espacio para que entrara el aire y de repente se cortaba su respiración. Yo, alarmado, me levantaba y lo iba a ver para comprobar que no estaba muerto y esperaba un momento, hasta que mi amigo y coterráneo volvía a insuflar aire a sus pulmones. Estuve asustado toda la noche, pero, por fortuna, mi compañero regresó sano y salvo a Punta Arenas”.

Manlio Foretic es y ha sido radical de alma y corazón. Por su partido, integró en el año 1994 el Consejo Comunal de Porvenir, junto a otros connotados vecinos. En el año 2003, fue nombrado “Ciudadano Ilustre de Porvenir”, por sus dotes de luchador, perseverancia y por su participación en diversas instituciones de esa comuna.

El matrimonio Foretic-Vukasovic, ante la ausencia de descendientes, apadrinaron a la niña Ursula Moreno Azúa, a la cual consideran como hija, quién los ha acompañado desde sus primeros años de existencia y ahora, en esta etapa del otoño de sus vidas, los continúa enorgulleciendo al haber obtenido el título de tecnóloga médico, en la especialidad de otorrino.