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Manuela Pérez Vargas, guardiana de cientos de libros

Por La Prensa Austral Sábado 3 de Octubre del 2015

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Desde Punta Arenas, en vehículo y a una velocidad prudente, a la comuna de Río Verde se llega en hora y media aproximadamente. Ya en el lugar el viento sopla fuerte, pero no es a molestia. Por el contrario, trae consigo el olor del mar y la tierra que oxigena los pulmones. El cielo es verdaderamente infinito y los colores van derritiendo el blanco de la nieve para mostrar los incipientes verdes, amarillos y lilas de algunas flores que tímidamente empiezan a brotar en el espacioso silencio de la Jamapa magallánica.

Parece un paisaje de sueños, o el guión de una película cuyas historias se entretejen entre unos pocos habitantes. Entonces, el camino que va desde Punta Arenas por la Ruta 9 y se desvía en el kilómetro 42 para adentrarse a la Ruta y-50 hasta el kilómetro 91, se detiene allí, entre unas casitas pintadas de blanco que conforman el municipio, la posta de salud, la escuela básica y la biblioteca.

Doña Manuela Concepción Pérez Vargas es uno de los personajes de esa vida real. Tan real como cuando hace más de 40 años, poco después de cumplir los 19, se casó con el paramédico Germán Saldivia Teneb y juntos aceptaron las vueltas que el destino tenía deparado para ellos, radicándose en Río Verde. “Fueron años duros, de mucho sacrificio”, cuenta Manuela.

Pero sin dudas los más felices que podrían haber imaginado. Sus tres hijos ya adultos Héctor (42), Víctor (41), y Luisa (31) crecieron allí y Manuela habla con satisfacción: “Gracias a Dios se criaron en el campo y son buenas personas, un niño que se cría en el campo no se contamina con nada, la naturaleza misma los hace que sean más sabios. Aunque ellos se muden a otra ciudad su esencia no cambia. En la ciudad los niños están con mucha televisión, Internet, celulares. Todos los niños del mundo son iguales, uno no discrimina a nadie, pero los valores y las experiencias de vida en medio de la naturaleza les da algo especial”, asegura con convicción.

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