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Mujer con rara enfermedad pide ayuda a las autoridades para reparar el piso de su casa

Por La Prensa Austral Domingo 7 de Agosto del 2016

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Sufrió descompensación que la obliga a estar internada en el Hospital Clínico de Magallanes.

Son alrededor de 12 años los que Otilia Barría Cárdenas, de 52 años, vive conectada a un ventilador mecánico noche y día. La mujer sufre una extraña enfermedad conocida como Mal de Pompe. Hoy está internada en el Hospital Clínico de Magallanes, producto de una descompensación, pero su familia se encuentra preocupada de que reciba el alta médica, ya que los pisos de su vivienda no se encuentran en buen estado y se hunden cuando alguien transita por ellos.

Ella es una de las cinco personas en el país que padece esta patología hereditaria, asociada a un debilitamiento muscular progresivo y dificultades respiratorias. “Yo llamé a la chica del Samu, que vive a unas calles, le pedí que viniera porque la ‘Oti’ no reaccionaba y estaba fría, la comenzamos a mover para que reaccionara. Justo ese día hubo un accidente grave en la carretera y me quedaban 40 minutos de autonomía en el respirador, ahí me llamaron los chicos del Samu y dijeron que ya venían de vuelta, cuando nos trasladaron iba fría y con taquicardia”, explicó Paola Bahamondes, sobrina de Otilia.

Este año ha caído varias veces al Hospital Clínico de Magallanes, la última en estado grave y casi sin reaccionar y en la actualidad se encuentra recuperada, pero a la espera de una intervención dental, ya que producto de la diabetes, ha sufrido la pérdida de las piezas dentales.

La última vez que ingresó al hospital fue porque había desarrollado cinco infecciones urinarias y se dieron cuenta que tiene cálculos pegados al riñón, entonces le estaba provocando la infección. “Entró a pabellón a las 9 de la mañana y salió a las 14 horas, pero a nosotros nos da miedo, porque puede tener problemas con la anestesia, puede salir como puede no salir y sufrir un paro respiratorio”, explicó su sobrina.

Su familia está preocupada porque de recibir el alta médica, tendría que volver a su domicilio en que los pisos están en mal estado y se hunden cuando la gente camina, además de la limpieza de una vivienda del sector, que estuvo abandonada por años, lo que provocó plagas de roedores. “La preocupación de los equipos es que pasan con la camilla y ellos dicen pueden ceder, generando problemas con las máquinas que usa para respirar. Es madera y va a ceder en un momento”, explicó y agregó que han recurrido a las autoridades regionales para acceder a un subsidio, esto se ha realizado durante un año, pero me dijeron en el Serviu que las platas ya están.