Necrológicas

Mujer postrada suplica tratamiento por una distrofia muscular y hernia lumbar y cervical

Por La Prensa Austral Miércoles 3 de Junio del 2015

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Viéndose superada por los dolores que está condenada a sufrir como consecuencia de una patología médica, Teresita del Carmen Reyes Muñoz, de 60 años, suplica por ayuda para conseguir un tratamiento médico que le permita poder valerse por sí misma. La mujer padece de una distrofia muscular, dolencia en que los huesos se van contracturando y paulatinamente haciéndose polvo. También sufre de una hernia lumbar y una hernia cervical.

Los primeros indicios de la enfermedad se manifestaron en 2007, lo cual la llevó a tratarse en el Hospital Clínico. Allí, el médico Hernán Rebolledo le detectó una hernia en el núcleo pulposo. Esta condición se ha ido agravando a tal punto que los dolores que debe soportar la mantienen postrada desde hace tres meses.

“Estoy saturada y me siento bajoneada, siento mucha impotencia. No duermo en las noches, tomo medicamentos pero no me hacen nada. Ya no puedo salir, ni caminar, eso también me tiene mal, Ni siquiera puedo estar de pie, antes era distinto, yo podía caminar. Llevo tres meses en cama”, relata su calvario sin poder evitar llorar.

Con el avance de la enfermedad, necesita recursos para financiar las prescripciones que le realizaron los especialistas y perdió la capacidad de trabajar, lo que ha hecho que no sólo su situación médica se viera afectada, sino también la parte económica, conllevando que deba pedir ayuda a familiares. “Mi suegra paga el arriendo y los gastos básicos”, comenta mientras intenta, sin mucho éxito, cambiar de posición para evitar el dolor.

La insostenible condición médica que ha debido enfrentar Teresita Reyes, la ha llevado a tomar medidas drásticas como atentar en contra de su vida en varias oportunidades. En 2012 estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos (Uci) del Hospital Clínico por sobredosis de medicamentos. Desde su cama, explica que es la falta de ayuda por parte del Estado, del Compin que le ha rechazado las licencias médicas, de las constantes llamadas para suspender las horas que tiene con los especialistas, las que la han empujado para no querer seguir viviendo.

El problema con el Compin (Comisión Médica, Preventiva e Invalidez) surge por el no pago de las licencias médicas. Le rechazaron ocho licencias médicas equivalentes a casi un año. A esto se suma que le han rechazado su jubilación y dos veces la comisión médica la ha enviado a Santiago, sin lograr nada. No obstante, reconoce que si certificaran su discapacidad, y aparte de ello le liberaran y aprobaran sus licencias no pagadas, sería menos tormentoso.

“No puedo trabajar y he ido varias veces a la Comisión Médica, me han enviado a Santiago, pero me ha rechazado”, explica Teresita Reyes, quien agrega: “Esta no es vida para mí, me paso encerrada, con dolor y en cama, es la vida que llevo. Mi marido es el que hace todo y hasta debe hablar con las autoridades. El igual está mal de los nervios, porque con los dolores no lo dejo dormir”.

Desde su cama nos comenta, que a tres años que comenzaran con los problemas de salud está cansada, señalando que cada vez que el dolor se vuelve insoportable y pide ayuda en el Servicio de Urgencia del Hospital Clínico, le inyectan morfina y la envían de vuelta a su casa, situación que se ha repetido en varias oportunidades. “Todo lo que pido es que me ayuden y me atiendan, que me den una solución rápida. Cuando fuimos a la guardia me sacaron una placa y vieron que tenía una inflamación reumatoide y me dijeron que estaba complicada. Pero no me sirve que me digan que es grave si no me ayudan”, afirma Teresita.

Mientras clama para poder acceder a un tratamiento médico, confiesa que su marido Gabriel Ojeda es el único apoyo que ha tenido en este proceso, que es quien ha golpeado cientos de puertas pidiendo ayuda para salir adelante.

Teresita Reyes vive en pasaje Las Marías 0206, al costado norte del río de las Minas.