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“No sé qué más deben informar el neurólogo y los médicos tratantes para que entiendan que mi patología es verdadera e irreversible”

Por La Prensa Austral Domingo 16 de Julio del 2017

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– La paciente se ha presentado cinco veces ante la comisión de invalidez.

“Esto no es un capricho. Mi salud se deteriora cada día más y, por este motivo, estoy con esta licencia médica desde el año 2012. Padezco fibromialgia severa, estoy diagnosticada por un especialista reumatólogo, perito que describe en mi examen físico la existencia de puntos fibromiálgicos positivos, todos de gran intensidad, que me ha tratado óptimamente, no lográndose control de los síntomas que son de intensidad importantes y menoscabo permanentes”.

Con estas palabras Virginia Vidal Bustamante, trabajadora de 52 años, explicó en parte el diagnóstico que la ha ido limitando lentamente y que la ha obligado a pedir la invalidez definitiva total.

Sin embargo, es la quinta vez que se presenta a la Comisión Médica Regional para acceder a la Invalidez Total y ha salido rechazada, a pesar de que en una primera instancia se le otorgó un 69% por todas estas patologías, ya tratadas y sin resultado positivo pues son irreversibles.

La auxiliar de párvulos, quien tiene más de 30 años de servicio, explicó que sus complicaciones comenzaron el 2008, fecha en que fue operada por primera vez de la columna. Sin embargo, las complejidades del procedimiento obligaron a una segunda intervención.

“Tenía dos vértebras chocando entre sí, así que me pusieron un implante. Ahora todas las articulaciones se me inflaman y me duelen, los hombros, las piernas, manos, tobillos. Hay días en que me cuesta levantarme y yo no quiero morir en la cama”, explicó la trabajadora, quien insistió en que lo que está pidiendo es que le entreguen lo que corresponde como trabajadora.

La imposibilidad de realizar cosas, que para ella eran habituales, le produjo una depresión que se está tratando. “Se ha alterado todo mi diario vivir. Yo era una mujer independiente, ahora no puedo agacharme, no puedo estar mucho sentada y tampoco de pie, no puedo dormir tranquila porque el dolor me despierta por las noches y, por supuesto, al otro día estoy cansada y no puedo realizar ninguna labor de casa. Esto me ha traído consecuencias graves de depresión, autoestima, mal humor, mala relación con mis hijos y con todo el que se pueda acercar a mi persona, porque no acepto mi condición de salud. Siendo a estas alturas una depresión crónica, a pesar de estar con todos los tratamientos al día”, comentó.

“Me encuentro hace cinco años con licencias médicas rechazadas e impagas otorgadas por un psiquiatra, neurocirujano, cardiólogo y reumatólogo, por lo tanto sufro una situación económica indescriptible, comenzando por las lagunas de mi previsión social y viéndome impedida de volver a trabajar y comprar bonos y asistir a los médicos.

“No sé qué más debe informar el neurólogo y los médicos tratantes para que las compañías reclamantes entiendan que mi patología es verdadera e irreversible y que, pese a todos los muchos tratamientos, no tengo resultados positivos, cosa que me perjudica muchísimo porque no puedo realizar ninguna tarea. Por esta razón la Comisión Médica Regional me otorgó un 69% de invalidez. Es completamente antiético, que rechacen y contradigan los diagnósticos de los médicos especialistas en el área”, reclamó.