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Pacientes postrados están inquietos porque quedarían sin atención por embargo de vehículos de la Cormupa

Por La Prensa Austral Domingo 15 de Mayo del 2016

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“Las piernas ya no me dan”, explica Adela Avendaño Rasmussen, quien es una de las pacientes que forman parte del Programa Postrados que se desarrolla en los cinco Centros de Salud Familiar de Punta Arenas. Para ella, la atención domiciliaria que recibe es la única manera que tiene para que, a sus 87 años, pueda continuar luchando contra las múltiples enfermedades que la aquejan.

Tiene un burrito y una silla de ruedas, pero ya no puede caminar -comenta Adela-, quien asegura que, si pudiera, ella iría a sus controles al consultorio. Cada día lucha contra problemas renales y cardíacos, además tiene una vejiga neurogénica, es diabética y depende de la insulina.

Para ella y para Sandra Van Aken, quien es su cuidadora de hace años, la situación es compleja y no saben cómo tendrían que mantener los cuidados médicos de no ser por el trabajo que realizan los funcionarios de la atención primaria que en la actualidad dan vida al programa postrados. “Para nosotros, fue inconcebible que ellos se vean enfrentados a esto. ¿Qué va a pasar con los pacientes?”, dijo Sandra Van Aken.

Ellas representan la preocupación que asiste a gran parte de las personas que no logran tener atención médica gracias al Programa Postrados, luego que se conociera que los vehículos de dicho programa fueron embargados como consecuencia de un juicio que enfrenta la Corporación Municipal de Punta Arenas.

Sin muchas certezas respecto de cómo se va a desarrollar el trabajo una vez que no tengan los vehículos para movilizarse y en el entendido que hay pacientes postrados que viven en el sector de Río Seco, también los funcionarios que dan vida a este programa se encuentran preocupados ante lo que podría suceder.

“En un principio, la enfermera venía casi todos los días, ahora está viniendo tres veces en la semana. A veces estaba con hospitalización abreviada y son ellos quienes vienen a darle los cuidados que necesita, les toman los exámenes. Ella hace demasiadas infecciones urinarias, para lo que necesita el antibiótico endovenoso y eso también lo hacen desde el consultorio y dos veces al día”, relata Sandra Van Aken, quien agrega que este programa es una bendición para postrados.

Adela es parte del Programa Postrados hace casi tres años, antes de eso era parte del programa de pacientes dependientes moderados, que atiende a un centenar de personas por consultorio. El vehículo de ambos consultorios se utiliza para ambos programas, además para la toma de muestras de exámenes (pap y baciloscopías), que se van a dejar al laboratorio, por lo que de no contar con estos autos y camionetas redundaría en que, en algún momento, habría que dejar de realizar dichas evaluaciones.

La enfermera del Cesfam Thomas Fenton, Verónica Agüero, explicó que en un comienzo la atención domiciliaria se hacía caminando, sin embargo el rendimiento era mucho menor. “No se pueden atender más de dos o tres pacientes y los funcionarios se la pasaban caminando todo el día”.

Ante la consulta, comentó que no hay respuesta respecto de cómo se va a adaptar la atención domiciliaria que actualmente se entrega a 220 pacientes postrados, ya que los pacientes postrados del Cesfam Carlos Ibáñez no se verían afectados por la medida, pues el vehículo con que trabaja ese consultorio es del Consejo de Desarrollo. Estos pacientes son atendidos por funcionarios que en su mayoría están a honorarios y no tienen cobertura frente a un accidente laboral.

Otro de los aspectos que ha llamado la atención es que durante el 2016 no ha habido compra de pañales. Este era uno de los beneficios a los que accedían los pacientes que formaban parte de este programa, que en su mayoría son personas de escasos recursos y son apoyos con los que cuentan.