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Padre Harry Peterson, un sacerdote de verdad y no de cartón

Por La Prensa Austral Sábado 12 de Agosto del 2017

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Por Fabiola Gantier Oyarzún

La tarde del domingo 2 de julio, a los 86 años, falleció en Santiago el sacerdote salesiano Harry Leslie Peterson Buckler, religioso de origen estadounidense que, desde 1970, pertenecía a la Inspectoría de Chile.

El padre Harry Peterson fue un sacerdote, que de sus 66 años de consagración a Dios, sirvió a Chile durante 47, y varios de ellos en la Región de Magallanes, donde aún le lloramos.

El domingo 2 de julio de 2017, el padre Harry Peterson Buckler, luego de cumplir con su deber cívico de ir a sufragar en las primarias de nuestro país, en el Liceo de Aplicaciones de Santiago, y posterior a este acto, visitar a una amiga enferma, y al final a una familia que tenía perdido a su padre hace 4 meses, dirigió sus pasos al Metro Estación República, para retornar a su comunidad salesiana ubicada en Avenida Macul, para ello hizo la combinación en el Metro Tobalaba, produciéndose su deceso en el vagón de la misma estación, pese a que fue asistido, dejó de existir producto de un infarto al miocardio. Si analizamos su último recorrido terrenal, podemos darnos cuenta, que murió sirviendo al prójimo hasta el fin. Su último aliento fue para los demás.

Tenía 86 años bien vividos, porque su única meta fue dar conocer el inmenso amor de Dios, con el cual nos convenció a cuantos le conocimos. Al contacto con el padre Harry, nuestras vidas nunca fueron las mismas, en todos nosotros algo cambió, y ese algo fue para bien.

En este humilde homenaje, quiero mencionar al hombre plenamente humano, y al hombre de Dios.

Una vida de sacrificios desde niño

El padre Harry provenía de una familia campesina de Kentucky, lo que implicó para él una vida de sacrificios desde niño, pues como contaba el mismo, debía madrugar para ordeñar las vacas, su origen campesino lo convirtió en un ser muy sencillo y cariñoso. Humanamente recordándolo, era un ser muy perfeccionista en el ámbito laboral, testarudo a veces, porque aunque haya fallecido, no voy a ignorar sus limitaciones humanas, que eran una alpargata al lado de sus grandes virtudes, pero junto con ser testarudo, era inmensamente humilde para reconocer sus errores, y a veces hasta con lágrimas pedía perdón y decía que iba a ser mejor. Dentro del contexto de la humano, rescato que siempre testimoniaba el profundo amor a su familia de Kentucky, sus padres eran materia sagrada, porque ellos fueron los primeros en alimentar su fe, que luego se tradujo en vocación sacerdotal, en Chile gozó al máximo de la compañía de su hermano sacerdote, el padre Jorge Peterson, quien es monje del Monasterio Trapense de Santa María de Miraflores, cerca de Rancagua.

Un sacerdote integral

Al referirme ahora al hombre de Dios, pido disculpas, porque seguramente me quedaré corta en expresiones; pero puedo testimoniar que fue un sacerdote de verdad y no de cartón, buscó sobre todo cumplir con la voluntad de Dios, fue un incansable peregrino para mostrar el rostro bondadoso de Dios a todo aquel que tuviera un encuentro con él, no se cansaba de alabar a Dios en todo momento, de elaborar boletines evangelizadores, grabar programas radiales y televisivos, de confesar, de bendecir con el sello del Espíritu Santo, y de animar para que uno confiara en el “Papito Dios”, como él cariñosamente lo llamaba. Se emocionaba mucho, cuando uno le compartía que estaba teniendo comunicaciones más íntimas con Dios, esas cosas a él lo hacían inmensamente feliz. El era de una estatura espiritual muy alta, difícil a veces de comprender, el vivía en este mundo, pero no era de este mundo. Siempre percibí, que uno debía aprender a sintonizar con él, para que no existiese desfase, algo así como sintonizar bien una emisora radial, para no tener que escuchar la interferencia de la que está cerca del dial. Al padre Harry, había que aprender a escucharlo, y como dijo alguien por ahí, y aunque suene vanidoso: “para ser amigo de Harry, hay que ser inteligente”.

Fue un incomprendido por ser tan espiritual, muchos se burlaron de él, pero siempre confiaba en la buena semilla que tiene cada ser humano, y no juzgó a los que le ofendieron o hicieron sufrir. Humillaciones vivió muchas, pero las vivió como los grandes guerreros, porque él era un guerrero de Dios, y usó las mejores estrategias para el combate humano, y esas estrategias fueron la oración, la ternura, y la comprensión de las debilidades humanas.

Seguir sus huellas

El ya estaba maduro para el cielo, y aprendió lo que tenía que aprender en este mundo, por eso Dios lo llamó el 2 de julio del presente año. El mejor homenaje, será seguir sus huellas, en cuanto a amar a Dios con todo el corazón, y que hacer la voluntad divina, sea todo nuestro deseo en la vida. Un gran desafío, en un mundo valóricamente quebrantado, en donde ya un ser humano, es anormal por tener convicciones religiosas, pero una figura como la del padre Harry, será nuestro faro para buscar sabores de eternidad.

Descanse en paz amado padre Harry, y a pesar de la pena, nos gozamos con su felicidad celestial, gracias porque fue fiel hasta el fin.

Bitácora de anécdotas o experiencias del padre Harry

* Fuerte sentido del ecumenismo: en la década de los 80, organizaba encuentros de oración con miembros de otras confesiones religiosas, tales como Ejército de Salvación, Iglesia Metodista Pentecostal, Iglesia Anglicana en Punta Arenas, era bien querido por el mundo evangélico y protestante.

* Era bueno para el deporte, corría todos los días, y en los 80 participaba en la Maratón de la Prensa Austral. Decía, no sé si bromeando, que había salido el primero en la carrera, nosotros éramos jóvenes, y le preguntábamos el primero de cuántos que habían corrido?, y él respondía: “El primero, porque corrí solo”.

* En los años 80, esperábamos el nuevo año con él, al interior del Santuario María Auxiliadora de Punta Arenas, nos amanecíamos orando y cantando. Nos hizo felices, y hoy nos sentimos huérfanos.

* Ayudaba a los indigentes con dinero y les bajaba un plato de sopa caliente desde su comunidad del Santuario María Auxiliadora de Punta Arenas.

* No le daba alergia atender a alcohólicos, indigentes con mal olor, personas con trastornos mentales, etc. A todos los bendecía, y siempre algo les regalaba.

* En Santiago, me enteré que como regalaba su ropa y zapatos a los pobres, andaba con unos que llegaba a sentir las piedras del camino, y para un cumpleaños, una señora le regaló un par de zapatos nuevos, y estaba feliz como un niño, diciendo: “Ahora no me dolerán más los pies con las piedrecillas”.

* A pesar de que vivía lejos de sus más cercanos amigos (comuna de Macul), iba con frecuencia a visitar a sus amistades a Santiago centro, comentándome una señora, que lo iba a ver todos los sábados, que cuando ella estaba enferma, el padre iba a verla, le administraba los sacramentos y hasta le daba la comida. Todo esto anónimamente. Estas cosas se supieron después de fallecido.

* También una vez, salvó a alguien que quería lanzarse a la línea del Metro en Santiago.

* Tenía algunas expresiones que usaba con frecuencia:

– “Nací en Estados Unidos, pero soy chileno de corazón”.

– Respecto a su calvicie: “No tengo pelos, porque me falta materia prima”.

– “Viviré hasta cuando muera”.

– “Hoy me visitó un viejo amigo, más amigo que viejo”.

* Comentar que desde el año 2012, sus superiores salesianos lo     destinaron a una casa de salud que ellos tienen en Macul. Esto lo aceptó en santa obediencia, porque decía que él todavía tenía cuerda para seguir evangelizando. Lo aceptó con dolor, pero igual seguía entregando el mensaje de Dios a través de correos electrónicos, misas carismáticas que celebraba en algunas comunas de Santiago. Doy fe, que nunca habló mal de quienes lo humillaron e hicieron mucho daño. Oraba por toda esa gente.