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¿Qué es lo que amenaza el cultivo de papas en Magallanes?

Por R Martinez Sábado 13 de Agosto del 2016

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Un nemátodo o gusano microscópico formador de quistes que se adhiere a la raíz del tubérculo, atenta contra la siembra llegando incluso a la pérdida total de la producción. En ese sentido, profesionales de Inia Kampenaike entregan recomendaciones para evitar su aparición y propagación.

Por Carolla Martínez, Andrés France y Brattian Estefó E.
Inia Kampenaike

La papa se ha convertido en un alimento fundamental en la dieta de la población magallánica, cuyo consumo estimado alcanza los 30 kilos por habitante al año, teniendo una gran importancia económica, social y cultural y siendo en la actualidad la especie con mayor superficie cultivada en la zona.

Sin embargo, hoy el rendimiento obtenido por los agricultores está muy por debajo del potencial regional. Esto es debido principalmente a problemas productivos y sanitarios que comenzaron el año 2000, cuando el Servicio Agrícola y Ganadero (Sag) de la Región de Magallanes detectó los primeros focos de una plaga cuarentenaria que afecta a los cultivos. Los síntomas que llamaron la atención fueron la detención del crecimiento de plantas y un menor tamaño de los tubérculos.

Se trata de un nemátodo (gusano microscópico) formador de quistes llamado Globodera Pallida, conocido comúnmente como “nemátodo pálido”, el que constituye una de las plagas más severas que atacan a los cultivos de papas en el mundo, pudiendo producir pérdidas entre 10% al 50% o, incluso, la totalidad de la producción.

Este nemátodo, además de generar un impacto negativo en la producción de papas, obliga a realizar grandes esfuerzos en investigación y manejo para mitigar su daño y dispersión.

Asimismo, afecta a las especies pertenecientes a la familia de las Solanáceas, (tomates, berenjenas y pimientos). Sin embargo, el mayor daño se produce en las papas, donde la principal característica del ataque ocurre en la parte subterránea de la planta, en la que se observa a simple vista la presencia de pequeños quistes adheridos a las raíces, con forma de globos de distintos colores (blancos, crema y marrón) que indican la madurez de la hembra.

En ese sentido, dependiendo de la población de nemátodos, se produce una disminución en el desarrollo de plantas y pérdidas crecientes de rendimiento, puesto que el gusano microscópico extrae los nutrientes de las raíces, reduciendo la disponibilidad de éstos para el desarrollo de tallos, hojas y tubérculos. Con altas poblaciones, las plantas se debilitan, de tal forma que se observan síntomas como decoloración en el follaje, marchitez y, en casos extremos, la muerte del cultivo.

Si bien la superficie afectada no es mayor, la problemática radica en que los focos están dispersos en casi todas las provincias de Magallanes, favoreciendo su propagación. Ante esta situación y considerando el progresivo y rápido aumento de esta plaga en los últimos 16 años, la cual hoy se encuentra solamente en la Duodécima Región, profesionales del Instituto de Investigaciones Agropecuarias Inia Kampenaike recomendaron tomar ciertas medidas para proteger los sectores libres de este nemátodo.

Medidas de prevención

Los expertos aconsejan adoptar una serie de medidas que ayudarán a prevenir la expansión de este gusano microscópico:

1.- Utilizar semilla certificada o legal.

Una de las disposiciones básicas y más importantes para prevenir la aparición de este gusano microscópico apunta a la sanidad y a la calidad de la papa semilla, la que debe ser producida en un sistema formal que cumpla las normas de tolerancia sanitaria establecida. El tubérculo puede transmitir muchos organismos causantes de enfermedades y plagas provenientes de plantaciones que presentaron problemas sanitarios.

En el caso del nemátodo pálido, la transmisión por tubérculos es la forma más eficiente de diseminación a distancia, por lo cual el uso de papa semilla no certificada tiene un alto riesgo de introducir este nemátodo en una nueva área de cultivo.

2.- Realizar un manejo sanitario de maquinarias y equipo de trabajo.

Los quistes quedan en el suelo al final del cultivo, por lo cual pueden ser transportados fácilmente, por lo que se debe procurar lavar y desinfectar muy bien las maquinarias, equipos y herramientas de uso agrícola, cada vez que sean utilizadas, a la vez de no utilizarlas cuando provengan de predios contaminados con nemátodos. Además, se recomienda llevar un manejo riguroso y restringido del flujo de entrada y salida de equipos y vehículos que ingresen al predio y utilizar protección para calzados en suelos contaminados con Globodera pallida, destruyéndolos luego de su uso para disminuir los riesgos de diseminación.

3.- Eliminar el traspaso informal de semilla entre agricultores.

Según señalan los profesionales de Inia Kampenaike, el traspaso informal de papa semilla es habitual entre los agricultores, pero es una práctica delicada e inadecuada desde el punto de vista sanitario, debido a que se desconoce la procedencia y sanidad de la semilla. Realizando esta práctica existe un alto riesgo de contaminar el predio con plagas y enfermedades.

4.- Realizar rotación del cultivo,

La rotación del cultivo es una de las medidas más utilizadas y una de las más efectivas. Consiste en alternar año a año diferentes especies (hojas, raíces, frutos, gramíneas, etc.) con necesidades nutritivas distintas en un mismo lugar, evitando que el suelo agote sus nutrientes y que las enfermedades que afectan a un tipo de plantas persistan en el tiempo. Sin embargo, esta práctica no resulta tan efectiva para el caso del nemátodo pálido, ya que en ausencia de papas los huevos del nemátodo entran en latencia esperando a eclosar hasta detectar la presencia de exudados radiculares de papas. De esta forma el gusano microscópico se asegura de emerger sólo cuando hay seguridad de un huésped susceptible. Los huevos pueden durar hasta de 30 años en latencia, obligando a rotaciones excesivamente largas, para erradicar la problemática.

5.- Solicitar un análisis nematológico.

El análisis y muestreo hematológico permite confirmar el estado en que se presenta el suelo, descartando o confirmando la presencia del nemátodo. Este estudio permite determinar densidades poblacionales presentes, detectar focos de infección y facilitar la toma de decisiones con respecto a plantar un nuevo cultivo o realizar medidas para erradicar el problema. Es necesario que este muestreo sea realizado por personas especializadas que manejen la técnica y cuidados en el procedimiento, para esto hay que dirigirse al Servicio Agrícola y Ganadero (Sag) y solicitar un “análisis nematológico”.

6.- Incorporar materia orgánica al suelo.

La incorporación de enmiendas orgánicas, tales como el guano de ave, guano de vacuno, compost, quitina (obtenida del caparazón de las centollas y centollones), tienen un efecto biocontrolador del nemátodo. Contribuyendo a las condiciones adecuadas para el desarrollo y aumento de las poblaciones de enemigos naturales y microflora antagónica, que promueve la producción de compuestos tóxicos nocivos, que reducen su tasa de multiplicación.

7.- Utilizar plantas antagonistas.

Los tejidos de las crucíferas (coliflor, brócoli, repollo, repollito de bruselas y nabos, entre otras) producen ciertas sustancias (isotiocianatos) o exudados con efectos supresores que inhiben la eclosión de huevos, reduciendo la población de nemátodos. Estas plantas pueden sembrarse alrededor de predios de cultivos susceptibles, para que sirvan de barreras protectoras o incorporar al suelo en forma de picado. Por sí solas no son suficientes para controlar el problema, pero ayudan a disminuir una parte de la población, la que, en conjunto con otras medidas culturales, aportan a mitigar el problema del nemátodo pálido en la región.