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Rehabilitación: Desde marzo, interno de la cárcel comenzará a estudiar en la Universidad de Magallanes

Por La Prensa Austral Lunes 8 de Febrero del 2016
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En 2013, Alvaro Ayancán Herrera, de 23 años, llegó desde Valdivia a Magallanes, inicialmente, sólo por 48 horas, con la única finalidad de cometer un robo en Zona Franca, hecho que concretó, pero fue atrapado cuando huía de la ciudad, siendo enjuiciado y condenado a pena efectiva de cárcel.

Sin embargo, el destino le tenía preparada una voltereta a su historia, ya que, pese a ser enviado a prisión por más de 4 años, hoy está construyendo un futuro prometedor bajo el alero de Gendarmería y la Universidad de Magallanes.

Ayancán llegó sólo con segundo año medio de educación al complejo penitenciario de Punta Arenas, donde, con el paso del tiempo, pudo nivelar el proceso secundario en el Colegio Andino. Motivado por el equipo profesional de la unidad penal y los profesores del recinto, comenzó a germinar en él el interés por surgir y avanzar de a poco tras las rejas, siendo así como, tras egresar de cuarto medio, se capacitó en mecánica automotriz, gastronomía y soldadura, aunque lo que realmente le llamaba la atención era el área de salud.

Observando al equipo que trabaja en la cárcel, se motivó a preguntar y entender cuál es la tarea que realizan quienes laboran en esa área y entendió que la única forma de lograr lo que quería era estudiar y focalizarse para salir adelante.

Primera visita a la Umag

Hace algunos días, gracias a un convenio firmado entre la Universidad de Magallanes y Gendarmería de Chile, Ayacán enfiló sus pasos al campus norte de la casa de estudios junto a un profesional de la institución penitenciaria, a fin de matricularse y ser parte del plantel de estudiantes del año 2016.

“El momento de elegir que estudiar fue muy difícil, tenía varias carreras técnicas para escoger, pero opté por técnico en enfermería, ya que he visto de que se trata, he preguntado cómo es el trabajo y qué podría hacer en el futuro (…) Hoy me matriculé y fue una gran satisfacción”, señaló nervioso en un diálogo sostenido al interior del casino de estudiantes de la universidad.

Al inicio, y estando muy desconcentrado durante la entrevista, Álvaro explicó lo raro y novedoso que le resulta estar en un lugar como ese y que sea parte de su vida desde ahora.

“Llegué a Punta Arenas con otra persona, sólo con la intención de cometer un delito. Un robo en un local de Zona Franca. Al otro día, pretendíamos irnos, pero nos detuvieron. Me di cuenta de lo que había hecho y comencé a reflexionar y a entender que no era el camino adecuado. Mi condena es de casi cinco años, de los cuales ya llevo 30 meses en el penal. Ahí terminé cuarto medio, hice cursos de mecánica, gastronomía y soldadura, motivado a no desperdiciar el tiempo y a buscar alternativas”, comentó el futuro universitario.

Aseguró que, desde el momento en que le dieron la oportunidad, mostró interés y compromiso por salir adelante, manifestando sus aspiraciones por formar una familia, aprender y lograr sus objetivos. “Por eso, comencé a trabajar, todo con la intención de mostrar que quiero y puedo reinsertarme de buena forma y que sepan que mi vida no será como la conocieron”, cuenta Ayancán.

“Ahora, que ya ha pasado un poco de tiempo, me he dado cuenta que es posible concretar los sueños y aprovechar las oportunidades. Yo veía muy difícil la opción de ingresar a la universidad y estoy nervioso frente al desafío, pero con muchas ganas (…) Sé lo que puedo lograr, tengo el apoyo de mi familia por completo y espero terminar de buena manera y quedarme en Punta Arenas, trabajar y, quizás, conocer el amor, casarme y armar mi vida de otra manera. Aquí tengo la opción y la voy a aprovechar. Espero no defraudar a los que están confiando en mi”, aseguró.

Al mirar hacia atrás, y sabiendo que lo que viene es una inigualable opción, reflexiona sobre las malas compañías y amistades, las cuales no aportan nada: “Hay personas que se acostumbran al sistema penitenciario y han pasado tanto tiempo inmersos que no tienen intención de cambiar, no hay motivación ni nada de parte de ellos”.

En marzo próximo, Alvaro comenzará las clases y ,pese a que obtuvo beneficios para acceder a la beca, Ayancán Herrera continuará cumpliendo su condena en la cárcel de Punta Arenas, con el anhelo de poder optar a la libertad condicional durante este año.

Gendarmería

Desde la institución penitenciaria, el alcaide(s) de la unidad penal, mayor Héctor Miranda, explicó que “el interno es parte del modelo de reinserción social de Gendarmería, el cual busca disminuir el riesgo de reincidencia delictual, mediante una serie de acciones de intervención, tanto individuales como grupales, entre las cuales se encuentra la decisión de postularlo a esta beca”.

Agregó que, como parte de su plan de intervención, a lo largo de su condena, se le ha otorgado la posibilidad de participar en actividades de formación para el trabajo, capacitaciones e inclusión en talleres que abordan factores que influyeron en su conducta delictual, así como actividades deportivas, recreativas y culturales de la unidad.

Gendarmería le dio la posibilidad al interno para salir junto a su tutor, a fin  matricularse, todo esto bajo los reglamentos de incentivos no monetarios para los internos, el cual contempla permisos de salidas especiales para la priorización y obtención de becas.

Finalmente, y satisfecho por todos los esfuerzos y logros que presenta la institución en Magallanes, al jefe del complejo expresó: “Si todo sigue bien, Alvaro comenzaría a asistir a clases en marzo, para lo cual postulará a una salida controlada al medio libre,  establecida en el reglamento de establecimientos penitenciarios, a fin de que pueda ir a la universidad y convertirse en un ejemplo de rehabilitación”, concluyó.