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Seremi de Justicia, Pablo Bussenius Cornejo “El caso de la jueza Atala y la lucha por la tuición de sus hijas fue el que abrió las posibilidades para que hoy el Acuerdo de Unión Civil sea una realidad”

Por Andrea Coñuecar Domingo 5 de Julio del 2015
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Han pasado alrededor de tres meses desde que el gobierno de la Nueva Mayoría promulgara la ley 20.830, reglamento que permitirá reconocer, en un contrato civil, la convivencia entre personas tanto heterosexuales como homosexuales, quienes -manteniendo una vida afectiva en común- habían sido hasta aquí excluidas de ser reconocidas en la legislación chilena.

Es el llamado “Acuerdo de Unión Civil”, proyecto que no fue de fácil tramitación y hubo de sortear más de una década, para encontrar eco aprobatorio en el parlamento, donde finalmente logró obtener el apoyo transversal en abril pasado. El nuevo reglamento creó la figura de “conviviente civil” y, como toda ley, establece derechos y obligaciones, regulando materias vinculadas al régimen patrimonial, la herencia, la protección previsional y de seguridad social, entre otras.

El secretario Regional Ministerial de Justicia, Pablo Bussenius Cornejo, relató a El Magallanes que con la promulgación de esta ley se ratifica que “la Presidenta Michelle Bachelet cumplió en avanzar de manera concreta con uno de los ejes contenidos en el programa de gobierno, dándole un impulso decidido a este proyecto, colocándole urgencia e introduciendo indicaciones, las que permitieron recoger los aspectos más sensibles, demandados por el mundo de la diversidad sexual, quienes fueron los principales promotores interesados en esta iniciativa”.

– Más allá de la gestión emprendida por el gobierno en apurar la promulgación de esta ley, ¿cuánto influyó que el Estado de Chile fuera demandado en el año 2010 por la jueza Karen Atala, quien fue apartada por la justicia chilena de mantener la tuición de sus hijas, en razón de su orientación sexual?

– “Efectivamente, el caso de la jueza Atala y la lucha por la tuición de sus hijas fue el que abrió las posibilidades para que hoy el Acuerdo de Unión Civil (AUC) sea una realidad. Hay que recordar que Karen Atala demandó al Estado chileno ante un organismo internacional, como es la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Debido a ello,  al Estado de Chile reconoció haber generado un acto discriminatorio en contra de  una madre lesbiana. Y, acorde a ello, Chile se comprometió a evitar la ocurrencia de situaciones similares en el futuro”.

– ¿Eso significa que la ley de Acuerdo de Unión Civil permite que la tuición de niños no se limite exclusivamente a personas heterosexuales?

– “Hay que dejar en claro que, de llegar una situación de estas características a los Tribunales de Familia, es el juez quien deberá velar siempre por el interés superior del niño y dirimir en justicia y de acuerdo a antecedentes específicos -tal como se da en todos los casos- a quien pudiere corresponderle el cuidado de un niño. Ahora bien, lo que establece esta ley es que, para efectos del cuidado personal de los menores, el “conviviente civil” queda equiparado al cónyuge, así como también los ascendientes. Por tanto, nadie podría apelar a condiciones de orientación sexual para prohibir la tuición de menores que estén en riesgo de quedar en la indefensión”.

– Se ha dicho que la Ley 20.830 viene a “hacer justicia” con diversos tipos de parejas, las que, formando parte del tejido social, carecían de un estatuto protector desde el Estado, ¿eso es tan así?

– “Creemos que sí, dado que esta ley está dirigida a todas aquellas parejas que, compartiendo afectos en común, no podían o no querían someterse al matrimonio. Y, en esto, hay que reconocer que la familia chilena no es la misma de hace años atrás, sino que tenemos alrededor de 10 tipos de familias, respecto de las cuales el Estado no estaba haciéndose  cargo. De acuerdo al último censo realizado en el país, hay a lo menos 2 millones de chilenos que no contaban hasta aquí con ningún estatuto protector por parte del Estado y, con esta ley, podrán someterse a todas las garantías establecidas por el “Acuerdo de Unión Civil”. Entre ellas, se reconoce que uno de los convivientes civiles pueda pasar a ser “carga del otro” en lo que refiere a los sistemas de salud. Por otro lado, en aquellos casos en que fallezca uno de los convivientes, la otra persona tiene el derecho a la herencia. En otros aspectos, si bien los convivientes estarán sometidos al régimen de separación de bienes, ellos también tendrán la posibilidad de adoptar un régimen de comunidad de bienes”.

– ¿Cómo se regulará el tema de las adopciones con esta ley?

– “Si bien la ley no incluye lo que son las adopciones, dice mucho sobre el cuidado personal del niño, lo que eran las antiguas tuiciones. Por ejemplo, si existieran hijos de un matrimonio anterior o de madres solteras, estando esas personas hábiles, ellas puedan optar por el cuidado personal de un niño. En el caso de inhabilidad física o moral de los padres, el juez de familia es quien puede confiar el cuidado del niño, a una o más personas competentes, velando siempre por el bien primordial del niño. Dentro de esas personas, la ley establece que se van a preferir a los consanguíneos y, dentro de ellos, especialmente al cónyuge sobreviviente y también lo que la ley del AUC (Acuerdo de Unión Civil) hace es reconocer al “conviviente civil”, así como a los ascendientes”.

– Hay sectores vinculados a la Iglesia que ya han alertado que esta nueva institución puede debilitar el matrimonio, ¿cuál es la postura del gobierno en esto?

– “Creo que hay un infundado temor respecto a esta nueva Institución. Yo estoy convencido que el matrimonio tiene una raigambre dentro de la sociedad que es muy fuerte. Entonces, veo muy difícil que las personas que decidan optar por el matrimonio no lo sigan haciendo, porque apareció esta ley. No creo que el número de personas que contraen matrimonio vaya  a variar. De hecho, el matrimonio es una institución con mucha tradición que tiene también un componente religioso y que es parte de la idiosincracia chilena y no creo que vaya a verse afectado o alterado por esta nueva institución.

En ese sentido, uno quisiera que se valorara el Acuerdo de Unión Civil por el reconocimiento y el estatuto protector que brinda a estas otras parejas que se encontraban –hasta aqui- desprotegidas. Estoy pensando en parejas que ponían término a su relación y que no podían rehacer su vida con una nueva pareja, con lo cual por años interminables no podían acceder a ningún estatuto protector. Pensemos también en la clásica pareja que fracasó con un matrimonio y, luego por alrededor de 40 años en una nueva relación, llegado el momento, fallece una de ellas y la que queda viva queda en la más absoluta indefensión, sin poder acceder a los bienes de la herencia, aún cuando se compartió una larga vida en común. Generalmente las primeras parejas se llevaban todos esos bienes. Ahora no será así, entonces, en esos casos efectivamente hay un avance significativo”.

– ¿Entonces está equivocada la Iglesia al plantear que esta nueva institución pone en jaque al matrimonio?

– “Creo que la opinión de la Iglesia es respetable, importante y legítima. Pero, es una opinión más, dentro de muchas otras. Estamos en un Estado laico y la votación en la Cámara de Diputados que aprobó con 78 votos a favor y 9 en contra el Acuerdo de Unión Civil, así como lo que se dio en la cámara del Senado, que apoyó con  25 votos a favor y 6 en contra esta ley, dan cuenta que hay un consenso bastante grande en la valoración de la diversidad. Hay que decir que el Acuerdo de Unión Civil es una de las reformas del país más importantes en materia de familia, tanto como lo que fue la filiación de los hijos o la posibilidad del divorcio, que antes no estaban reguladas”.