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Vicario General de la Diócesis de Magallanes: “Si es el único ingreso mensual que recibirán dichas familias, me parece absolutamente indigno”

Por La Prensa Austral Viernes 17 de Febrero del 2017

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El Vicario General de la Diócesis de Magallanes se refirió a la remuneración de 116 mil pesos que
el municipio puntarenense dispuso pagar a 120 cesantes que serán ingresados en iniciativas locales.

Luego de conocerse públicamente que la Municipalidad de Punta Arenas definió reducir el horario laboral a los trabajadores que serán ingresados a ejecutar obras vinculadas a proyectos Fril (Fondos Regionales de Iniciativa Local) -disminuyendo el salario original desde 250 mil hasta 116 mil pesos- la Iglesia Católica, a través del prelado Fredy Subiabre Matiacha, calificó dicha medida como indigna.

Si es el único ingreso mensual que recibirán dichas familias, me parece absolutamente indigno disponer un tipo de salario en esas cantidades. Nosotros hemos señalado como Iglesia, que -la búsqueda de la justicia y de la dignidad de los trabajadores- debe ir aparejada de poder establecer un sueldo ético, no de sobrevivencia, sino donde las personas puedan vivir como corresponde. Y en este sentido, hay que buscar políticas públicas para encontrar soluciones definitivas para la situación de la cesantía, más que mecanismos de ayuda provisoria. Y esa es una responsabilidad, que no sólo implica a la municipalidad, sino al Estado”, afirmó el Vicario General de la Diócesis de Magallanes.

Subiabre además agregó que la perdurabilidad de “mecanismos de ayuda provisoria”, para el abordaje de incorporar mano de obra cesante a iniciativas como los Fril, estaría revelando que la “economía no está funcionando”, en concordancia a los objetivos propuestos por la Iglesia Católica que van en dirección a acortar las brechas de la desigualdad.

En este aspecto, el sacerdote manifestó desde ya su disposición a que -en el evento de conformarse una mesa de diálogo por la situación que aflige a las personas desempleadas- se puedan abrir posibilidades efectivas, que vayan orientadas a mejorar la calidad de vida de los sectores más postergados.

“Cuando se generan este tipo de dificultades, hay que abrir las instancias para el diálogo, a fin de buscar mecanismos para ir en ayuda de los sectores más vulnerables. Ese debería ser el desafío general”, apuntó Subiabre.