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Procesión por principales calles del barrio “18” y poblaciones aledañas

Unas 10 mil personas desafiaron las adversas condiciones y rindieron homenaje a Cristo de Caguach

Por La Prensa Austral Lunes 31 de Agosto del 2015
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“La amistad, la cercanía con Jesús Nazareno es el alma de la cultura chilota, que grandes chilotes plantaron firme
como una estaca por toda la Patagonia”, planteó el sacerdote Marcos Buvinic.

las 14,30 horas de ayer, acompañados de frío, viento y chubascos de agua nieve, cerca de diez mil personas dieron inicio a la tradicional procesión del Cristo Nazareno de Caguach, que se lleva a cabo desde la década del ’70 en Punta Arenas.

Como cada año, la caminata comenzó en el Santuario Jesús Nazareno, ubicado en Avenida Circunvalación próximo a la Avenida Salvador Allende. Al llegar a calle Gaspar Marín, el cortejo bajó hasta José Victorino Lastarria, continuando hacia el norte por José del Carmen Galindo, Pedro Bórquez, hacia el cerro y continuando, nuevamente, por Avenida Circunvalación, terminando la procesión en el frontis del Santuario.

La procesión fue encabezada por la banda de música de la Tercera Zona Naval, y seguida por representantes de distintas comunidades religiosas, como San Pedro Pescador, San José Carpintero, Jesús de Nazareth, Santa Teresa de los Andes, o San Francisco de Asís, entre otras.

“Me llama la atención cómo la gente manifiesta su cariño al Señor, cómo a pesar del clima se ha logrado dar un testimonio hermoso de lo que significa amar a Jesús. Para quienes hemos participado, es como cargar las pilas de nuevo y tener fuerza”, afirmó el obispo de la Diócesis de Punta Arenas, Bernardo Bastres.

La peregrinación estuvo precedida por una novena, donde un completo equipo pastoral estuvo al servicio de los peregrinos y las comunidades cristianas e instituciones culturales concurrieron para rendir homenaje al Nazareno, y manifestar su cercanía con esta comunidad.

Uno de los participantes de esta novena fue el sacerdote Marcos Buvinic, quien regresó a la región hace aproximadamente un mes y estuvo a cargo de la predicación. “Es una celebración maravillosa porque es un testimonio público de nuestra fe en el Señor Jesús. La amistad, la cercanía con Jesús Nazareno es el alma de la cultura chilota, que grandes chilotes plantaron firme como una estaca por toda la Patagonia”, planteó el presbítero.

Testimonios

Mujeres y hombres de distintas edades, adultos, ancianos, jóvenes y niños, dieron vida a la procesión que finalizó cerca de las 16,30 horas, posterior a lo cual se realizó una eucaristía.

Luisa Calbuyahue, de 58 años, asiste a la procesión desde sus comienzos en Punta Arenas. “Lo que me motiva a participar es la fe. Yo soy creyente del Nazareno de Caguach desde hace muchos años y es muy bonito, que la gente que tiene fe participe, incluso la juventud”, afirmó la mujer.

Víctor Miranda, de 50 años, asistió a la procesión junto a su señora y su hijo. “Yo vengo hace muchos años, de cuando mis hijos eran más pequeños, motivados por nuestros orígenes, nuestra tierra Chiloé, porque somos todos chilotes”, señaló.

Gloria Alvarez (42 años) llegó a la procesión acompañada de su hija, Karen Garay. “Pertenecemos a la Parroquia Teresa de los Andes y es una tradición para nosotros venir como familia. Es una linda fiesta para compartir, a pesar del clima, compartimos todos y venimos en esta gran procesión, porque es una alegría para nosotros celebrar al Nazareno”, indicó la pobladora.

A sus 74 años, Ursula Vargas también es una devota activa de esta celebración. “Creo que esta tradición siempre se va a mantener porque está arraigada en este lugar de Punta Arenas”, declaró la feligrés, quien bien abrigada no se preocupó por el frío imperante a esa hora.

Pese a que hace un par de meses se encuentra en silla de ruedas a causa de una enfermedad, la señora Marta Sánchez no quiso dejar de asistir a la peregrinación, donde participa junto a sus hijos, Alexis y Patricia Paredes, desde joven. “Antiguamente, pertenecía a la juventud de la comunidad de Jesús Nazareno. Mi mamá lleva casi toda la vida viniendo, ahora tuvo esta enfermedad, así que ya no puede caminar, pero igual quiso venir, porque toda la vida hemos sido devotos”, planteó Patricia.

El mensaje entregado durante la ceremonia fue que ojalá todos los magallánicos conozcan a Jesús y el Evangelio, abrazando la fe, para construir un hogar fraterno donde todos se sientan queridos y aceptados.