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Director de película basada en caso Larraín desmenuza el poder de los “cuicos”

Por La Prensa Austral Lunes 15 de Agosto del 2016

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Para la película tomamos como punto de partida el caso de Martín Larraín, pero creamos una historia ficticia que muestra lo que a mi juicio ocurre detrás de lo que se conoció en las noticias: el poder operando en las sombras”.

Así define Alejandro Fernández Almendras, el director chileno tras “Aquí no ha pasado nada”, película que ficciona uno de los casos policiales que marcó el 2013, cuando el 18 de septiembre de ese año el hijo del ex presidente de RN, Carlos Larraín, atropelló con resultado de muerte a Hernán Canales, en Curanipe (Región del Maule), para posteriormente huir del lugar.

Y fue este caso el que le sirvió para adentrarse en lo que calla y esconde el silencio de las familias poderosas de nuestro país. Con su cuarto largometraje, el realizador chillanejo, nacido en 1971, quiso exponer al titiritero que mueve los hilos de los privilegiados. Sus impresiones fueron recogidas por el diario La Nación.

– ¿Qué fue lo que te hizo querer rodar la noticia desde este punto de vista?

– Lo que me hizo hacer el click fue cuando conocí la historia de este amigo que iba detrás y que andaba con un bidón de piscola. Imaginarme eso, que un tipo iba curado como zapato arriba de un auto, que atropellan a una persona y el conductor acusa a su amigo y termina él culpable. Ahí dije ‘ésta es la película’. Me pareció súper interesante llegar al mismo mundo pero no desde Martín Larraín, sino desde alguien de su entorno.

– Antes de empezar con la escritura de guión, investigaron para entender cómo funcionaba el sistema judicial chileno

– Nos reunimos con varios defensores públicos, fiscales y abogados para entender cómo funciona el sistema. La premisa era averiguar qué te diría el abogado de un papá como Carlos Larraín si los llamas en medio de la noche y le dices que hubo un accidente como en el caso de Martín Larraín, pero en el 2015, post Ley Emilia, entre Zapallar y Cachagua. Saber qué te dice que hagas y cómo funciona a partir de ahí.

“Un juicio no lo
gana la verdad”

– ¿Te cambió en algo la película que querías contar tras esas entrevistas?

– Siempre estuvo claro que un juicio no lo gana la verdad, sino el mejor abogado. Y el mejor abogado es el que queriendo probar algo, tiene los mejores argumentos o el que genera las suficientes dudas para que no se pueda demostrar nada. No se está trabajando con la verdad. Lo que importa es cómo tú puedes plantear tu punto de vista con mejores argumentos y eso está ligado a la gente con plata, porque las leyes no sólo las hace la gente con plata y poder sino que las aplica de acuerdo a sus necesidades. Ellos saben que no van a ir a un supermercado a robar un Superocho, pero sí van a generar intereses falsos o inflar los resultados de sus empresas. Son robos multimillonarios, pero como las leyes las hicieron para ellos mismos no están considerados como delitos o no se les da una pena correspondiente.

– ¿Qué fue lo que sentiste cuando te enteraste de la noticia?

– Lo que yo creo que molesta en el caso de Martín Larraín no es que alguien haya atropellado a una persona, sino que lo haya atropellado, se haya escapado y jamás asuma su culpa. Lo que me enferma es que Carlos Larraín aparezca después del accidente y diga que su familia, los Larraín, ha sufrido por el caso. Ni siquiera dice también hemos sufrido, sino que manifiesta: ‘Nosotros hemos sufrido’. Lo ven como algo que el mundo les hizo a ellos, como una injusticia terrible. Si Martín Larraín se hubiera llevado al hombre al hospital y hubiera reconocido que venía manejando curado, asume lo que hizo. Pero esto de hacerse el hueón, de tener miedo, arrancar y después armar una parafernalia en la que ellos quedan como las víctimas, me sorprende.

– Visto así, se corre el riesgo de crear personajes caricaturescos y sin matices

– Creo que esta es la primera película chilena que retrata de manera fiel a los “cuicos”, saliéndose de la caricatura de los tipos con la papa en la boca. “Aquí no ha pasado nada” nos muestra a la clase alta con muchos más matices. Aquí hay gente de plata y gente de más plata, muestra las sutilezas del mucho dinero y en ese sentido es interesante. Ningún personaje es malo en sí mismo, pero actúan de acuerdo a su contexto social, a una clase que es muy dañina, egoísta y macabra. Se tiende a disfrazar al “cuico” de malo, como el Coco Aldunate de la serie “Bala Loca”, el verdadero Coco Aldunate no da entrevista. Luksic saca un video y tiene más reproducciones que ‘Hola soy Germán’, porque es raro que alguien así hable. De Angelini o de los Solari no te enteras, ¿quiénes son y dónde están? Tampoco se juntan en una mesa a ver cómo se van a repartir el país. Cada uno se ve a sí mismo como un hombre honesto, de familia, que quiere ayudar al otro, que toda la gente que trabaja para ellos está feliz y los que no están contentos son unos mal agradecidos. Ese es el mundo que me interesa retratar y el lugar al que quería llegar.