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Escrito por María Antonieta Barrientos

Esperan que cuento “Luciana, la ovejita magallánica” sea texto de lectura en programas de estudio del ciclo básico

Por Elia Simeone Martes 5 de Enero del 2016
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Su autora cree que, además de la identidad cultural regional, su libro es un ejemplo y aporte a la inclusión, pues ella es ciega y los dibujos que ilustran el libro fueron hechos por niños de la Escuela Especial Mi Mundo.

María Antonieta Barrientos escribió toda la vida, principalmente relatos y poemas, pero nunca se dio el tiempo ni el ingenio para publicar alguna de sus creaciones y, cuando quedó ciega casi teniendo 40 años, botó todos sus escritos.

Sólo cuando dejó atrás el llanto y se animó a reaprender todo haciéndose cargo de su nueva condición, retomó con renovado interés y determinación el arte literario. Fue así como, sólo hace unas semanas, presentó su primer cuento, el cual tituló “Luciana, la ovejita magallánica”, que fue impreso en los talleres de La Prensa Austral.

“Ahora soy una escritora con toda propiedad”, declara hoy orgullosa y se manifiesta contenta de que su texto esté a la venta en las librerías Entrepáginas y Vickery.

Pero, tiene un nuevo anhelo: que su cuento sea incorporado a los programas de lectura del primer ciclo básico, de prekínder a kínder.

Espera que esta inquietud sea oída por la secretaría regional ministerial de Educación y/o alguna corporación municipal, sobre todo porque se trata de un cuento de clara identidad magallánica que se ambientó en la comuna de Río Verde, con el propósito de hacer interactuar a la más variada gama de animales de nuestra región.

La publicación se dio a luz gracias al apoyo de la empresa Methanex y a que ella, siendo ciega, fue aceptada en el taller literario de Rosario Chavol, quien adaptó su metodología de trabajo a su condición.

“Luciana, la ovejita magallánica” es, por así decirlo, fruto de su propia vida en el campo, pues sus padres la llevaron a vivir a una estancia cuando sólo tenía dos meses y estuvo allí hasta cuando tenía unos 32 años.

María Antonieta Barrientos esgrime que el cuento tiene ilustraciones hermosas de los niños de la Escuela Especial Mi Mundo y que trabajar con ellos fue una experiencia fantástica.

Por ello, cree que la identidad cultural del texto, el hecho de que éste haya sido escrito por una ciega y que sus ilustraciones provengan del ingenio y la creatividad de menores con dificultades cognitivas se conjugan para hacer que este libro sea especial y todo un ejemplo de la integración y de la aceptación social de las personas con capacidades diferentes.