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José Segundo Tonko Paterito, trabajador social con magíster en antropología: “Los kawésqar no comían dentro de sus embarcaciones, muchos textos lo indican y eso no es efectivo”

Por La Prensa Austral Domingo 11 de Diciembre del 2016

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Durante siete meses el investigador lideró un proyecto que recopiló toda la información en torno al tabú y en el pueblo originario de Tierra del Fuego.

El miércoles de esta semana, en el auditorio Ernesto Livacic de la Universidad de Magallanes, se presentaron los resultados de una investigación antropológica que tiene como tema central el tabú en el pueblo kawésqar y que duró siete meses. El proyecto fue liderado por el trabajador social con magíster en antropología, José Tonko Paterito. 

Según dice el académico el tabú es muy importante en la cultura del pueblo que habitó Tierra del Fuego, cuyo sentido era normalizar el accionar de las personas y se basa en las ideas ancestrales. La mayoría de estas restricciones en el mundo kawésqar, están ligadas a los lugares, volviendo ciertos sectores muy particulares, ya que al ser consideradas tierras sagradas hay normas, por costumbres mitológicas, que llegan al punto en que no pueden ver, tocar, ni hablar sobre ciertas cosas.

La investigación también incluye las restricciones del día a día, con la cual los indígenas vivían, por ejemplo a lo que se refiere la comida existía la idea de que no era recomendable consumir ciertos animales u órganos, ya que podría traer consecuencias para lo que es el bienestar físico principalmente. De igual manera, no se podía comer en los sectores de la costa exterior. “Es importante resaltar que los kawésqar no comían dentro de sus embarcaciones, muchos textos lo indican y eso no es efectivo”, precisa Tonko.

Según lo investigado, el quebrantar el tabú, traía consecuencias en la armonía del clima principalmente, en forma de temporales, viento fuerte y malas condiciones para navegar. Entonces, al tratarse de un pueblo nómade, estas malas condiciones dificultaban su traslado de puerto en puerto, por lo que muchos optaban por respetar estas normas, para aplacar la furia de la naturaleza. En su investigación, Tonko concluyó que los niños y jóvenes eran los que normalmente no respetaban la regla, más que nada por curiosidad. De cualquier forma, la transgresión no pasaba impune, ya que quienes eran descubiertos sufrían castigos verbales, quedando en evidencia ante el resto de la comunidad.

Ante la consulta sobre si los kawésqar podrían haber tenido más restricciones que otros pueblos, el profesional señala que es verdad, de hecho tenían restricciones para diversas situaciones, por ejemplo durante el proceso de navegación no se podía botar conchas, ni piedras al mar, debido que para ellos el mar contenía una gran cantidad de espíritus y el perturbarlos podría traer problemas en su peligrosa navegación.