Necrológicas
  • Hugo Hernán Maureira Menghini
  • María Victoria Zúñiga Cid

Marcia Tambutti, nieta de Salvador Allende “La imagen que sale de ‘Chicho’ me gusta, porque es más compleja, menos blanco y negro”

Por Cristian Saralegui Miércoles 9 de Septiembre del 2015

Compartir esta noticia
248
Visitas

Todo chileno tiene una imagen de Salvador Allende. Una figura fundamental de los últimos 50 años de la historia de Chile, pero con la que prácticamente no se tienen términos medios. O se está en contra o a favor. Venerado por un sector, odiado por otro. Y resulta complicado abordar a un personaje tan complejo como el ex Presidente, incluso desde el ámbito más cercano e íntimo.

Fue lo que le sucedió a Marcia Tambutti Allende. Hija de la actual presidenta del Senado, Isabel Allende Bussi, y por ende, nieta del ex Mandatario. Por años quiso conocer más del “Chicho” como era conocido Allende en su intimidad, pero sólo encontraba evasivas o conversaciones poco profundas. De esta forma, creció con la imagen pública de Allende, la del Presidente que murió en La Moneda defendiendo su gobierno del Golpe Militar de 1973.

Tambutti tiene nacionalidad chileno-mexicana, y en el país azteca, vivió hasta fines de 2007. A diferencia de lo que podía dictar la tradición familiar, no se dedicó a la política, sino que a la biología, titulándose en la Unam y mientras hacía un magister en Londres, Inglaterra, en 2003, “leí un libro llamado ‘La piel del tambor’, en que la protagonista sabía todo sobre sus antepasados, ya que estaba defendiendo una iglesia que habían construido. Y ahí me di cuenta que yo no sabía ni siquiera el nombre de la mamá de ‘Chicho’, o del papá. No saber el nombre de mi bisabuela o cómo eran las vacaciones o la vida en familia, fue mi primera motivación”, partió explicando Marcia Tambutti.

Pero no fue tan sencillo decidirse, puesto que para eso debía dejar su vida en México hasta que a fines de 2007, “una ex secretaria de mi abuela, que trabajaba en la Fundación Salvador Allende, me dijo ‘en 2008 tu abuelo cumpliría 100 años. Si quieres hacer esta investigación, qué esperas, porque mucha gente a la que podrías preguntarle, por edad, podría fallecer’. Ahí como que literalmente ‘me cayó la teja’, dejé todo lo que estaba haciendo en México, abandoné todo para venir a Chile y empezar esta búsqueda familiar”, recordó.

Sin embargo, lo más complicado fue ver de qué forma hacer esta investigación. Y se decidió por el documental, pese a que no tenía un acercamiento hacia la producción audiovisual. A pesar de eso, pudo conformar un equipo al que destacó por su increíble calidez humana. Así, la producción estuvo en manos de Paola Castillo, quien también se encargó del guión, junto con Bruni Burres, Valeria Vargas y la misma Tambutti. Pero al no tener experiencia en este tema, “pequé de entusiasmo y conversé con mucha gente, y gran parte del desafío fue la edición y el montaje, porque cuando tienen 110 horas de grabación y debes dejar una película de hora y media, cuesta mucho hacer la narración, una historia, un hilo donde el espectador no se pierda ni se sature. O sea, más allá de lo que viví y fui encontrando, también uno está pensando en hacer un cine de buena calidad, donde la historia fluya de forma natural pero que sea progresivo, entonces implicó mucho esfuerzo”, admitió Marcia Tambutti, esfuerzo que demandó casi ocho años, pero que tuvo excelentes resultados, puesto que el documental obtuvo el premio “El ojo de oro” en el Festival de Cannes de este año.

Eso en cuanto a la idea y a la producción, pero hubo que romper esas barreras que por inercia, se habían instalado entre sus cercanos. “Viendo imágenes mi tía me decía ‘nos estás devolviendo nuestra infancia’, fue muy importante para el proceso mismo hablar con muchas personas, para la recuperación de la memoria familiar. Costó, porque en efecto fue doloroso y en un inicio, en el fondo habían pasado 35 años del Golpe cuando empecé con esto, pero estaba la costumbre de no hablar de nuestro pasado familiar. Se asociaba con esta memoria dolorosa de todas las pérdidas que le tocó vivir a mi familia, se acostumbraron a no hablar, pero además de memorias dolorosas, hay otras de buenísimos tiempos. Mi mamá me decía en un momento, ‘estos son los mejores recuerdos de mi vida’, entonces cuando empiezas a desmantelar esa inercia, se dieron cuenta que tenían memorias preciosas que fueron recuperando”.

El abuelo “Chicho”

Ahora bien, una vez superados todos estos inconvenientes, ¿con qué figura se encontrará el público? “La imagen que sale de ‘Chicho’ me gusta, porque es más compleja, menos blanco y negro, y creo que todos los seres humanos tenemos estas complejidades que son interesantes de ver. Me encanta igual que mi abuelo era una persona súper cálida y eso se ve, porque todas las personas a su alrededor le tenían un cariño enorme, tanto aquellos que trabajaban con él, como amigos y la familia cercana; eso a mí me ha dejado muy contenta”.

Incluso en esta investigación asomaron episodios desconocidos del ex Mandatario: “Ver su increíble sentido del humor, no es que te lo dijeran, sino que te van contando anécdotas. Hay un archivo en que él con unos amigos está como haciendo una obra de teatro en los años 40, está jugando, y lo filmaron. Entonces uno se da cuenta que este personaje que uno ha visto como un monumento, verlo divertido y jugando con sus amigos en los años 40 en una película muda, es espectacular, te permite darte cuenta de otros aspectos de la vida, de lo vivaz, intensa y entretenida que podría ser esta persona”, ejemplificó Marcia Tambutti.

La directora del documental recalca sí, que a pesar de esta mirada íntima, de forma sutil quisieron “transmitir lo que significó este sueño de transformación colectiva, para entender la estatura del líder que estamos hablando, pero a través de anécdotas, testimonios, uno se puede dar cuenta del tipo de líder que era”.

Consultada sobre la imagen actual que cree que tiene Chile con respecto a su abuelo, Marcia Tambutti cree que “se ha ido transformando. Me imagino que al inicio, con los 17 años de dictadura, se silenció mucho su nombre, excepto para ciertos sectores por supuesto, que era algo mítico. La imagen que se nos viene cuando nos hablan de Salvador Allende es la de La Moneda, el 11 de septiembre. Y ‘Chicho’ fue un líder de muchas fuerzas progresistas de izquierda, y transformación social, durante décadas, entonces lo que ignoramos es la riqueza que tuvo su vida. Creo que su figura ha ido creciendo para las nuevas generaciones, siendo cada vez más aceptada y admirada en ese sentido por el valor congruente que tiene, entonces eso me parece positivo”, finalizó Tambutti.

“Allende, mi abuelo Allende” se estrenará hoy en Sala Estrella, a las 20 horas, con entrada a 1.500 pesos general y mil para estudiantes. Y debido al interés por conseguir tickets, se sumó una segunda función, a las 22,15 horas. Previamente, Marcia Tambutti, una vez concluida la primera presentación, tendrá una conversación con los asistentes. El documental además, volverá a exhibirse el miércoles 16 y, podría sumar otra, para el 23 de septiembre.