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Apoderadas denuncian reiterada vulneración de derechos a sus pequeños hijos escolares

Por La Prensa Austral Martes 5 de Septiembre del 2017

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En la Escuela Bernardo O’Higgins de Porvenir

El caso, según las madres se arrastra desde inicio del año lectivo, en marzo, cuando notaron el cambio de actitud de sus retoños, que más tarde supieron se debía a lo que vivían en el colegio

La vulneración de derechos de sus pequeños hijos, que cursan primer año básico en la Escuela Bernardo O’Higgins de Porvenir, denunció un grupo de apoderadas (todos con niños de 6 años de edad), a quienes -según su versión- la profesora jefe del curso Diana Lobos humillaba, les gritaba y los mantenía atemorizados por su actitud violenta y displicente dentro del aula durante sus clases. El caso, según las madres (que prefirieron mantener reserva de su identidad) se arrastra desde inicio del año escolar, en marzo, cuando notaron el cambio de actitud de sus retoños, que más tarde supieron se debía a lo que sufrían en el colegio.

“En prekínder y kínder, que cursaron en la misma escuela, nunca tuvieron problemas, pero en primero básico, cuando los tomó la profesora, pasaron situaciones que ella nunca nos dio a conocer, porque no se daba cuenta de lo que ocurría dentro de la sala y de su propio proceder”, señala una de las mamás. Narran que de pronto los pequeños comenzaron a experimentar retrocesos de conducta, como orinarse en la clase o no acusar cuando alumnos repitentes -un poco más grandes que ellos- los molestaban.

Las molestias (cercanas al bullying) sucedían cuando estaban sentados en grupos de a cuatro alumnos, donde los mayores les decían cosas desagradables o groserías. “A otros niños les pasaban cosas como que les cortaran el pantalón o pasaban orinados en la ropa durante horas y ni la profesora ni su asistente lo notaban porque nunca los revisaban, ni siquiera veían sus cuadernos y los niños no tenían confianza para decirles”.

Sola sangrando al baño

Relatan el caso de una niña que se cayó al suelo, reventándose la nariz y parte de la boca “y la profesora, pese a tener una asistente, no encontró nada mejor que mandarla sola al baño. Hay que considerar que en el curso había niños de 5 años y que venían de prebásica, donde estaban habituados a la protección y aún necesitan ese apego porque aún son muy pequeños y dependientes”. Al reclamarle el caso a la docente, ésta les dijo que “los niños deben aprender a ser independientes, se tienen que defender solos”, pese a que recién habían estado un mes en su nueva clase.

En el caso mencionado, la niña afectada fue, por suerte, ayudada por un adulto, pero del hecho la maestra ni siquiera le dio aviso a sus padres, demostrando una absoluta despreocupación. Pero su caso fue el detonante que para que otros padres comenzaran a relatar lo que pasaban sus hijos en horas de clase y las situaciones anómalas se fueron sumando hasta superar los 20 niños vulnerados en sus derechos.

Se supo que la profesora les gritaba constantemente de manera descontrolada, que para demostrar su ira rompía reglas plásticas y cuando supo quiénes eran, hacía pasar al frente a los niños que se orinaban, para humillarlos delante sus compañeros o trataba de mentirosos a los menores que consideraba no decían la verdad. Siempre en versión de los apoderados, los niños soportaron esto todo el primer semestre y cuando se le informó al director subrogante no se hizo mucho, porque hubo una férrea defensa entre docentes, aún cuando la jefa de la UTP les indicó que la profesora acusada ya había sido separada de cursos anteriormente.

Doble denuncia

El caso fue denunciado por 20 apoderados de primero básico a la Municipalidad de Porvenir, sostenedor del plantel y a la Superintendencia de Educación, que multó al municipio. Mientras la alcaldesa Marisol Andrade estuvo alejada de su cargo, una funcionaria del Departamento de Educación fue quien -por orden de la jefa comunal- dispuso una investigación sumaria, cuyo resultado no satisfizo a los padres ni a la misma autoridad (ver recuadro).

No obstante, la primera medida efectiva fue separar a la profesora asignándole otras funciones en la inspectoría del establecimiento, cosa que tampoco les gustó a las mamás y papás (hubo un alumno que fue cambiado de escuela) por la cercanía visual de la docente con sus hijos. Fue cuando un grupo de madres decidió denunciar el caso a la Justicia, pues advirtieron que la escuela no tenía vigente sus protocolos de acción para estos casos.

Vulneración de derechos

El Juzgado de Familia de Porvenir estableció la vulneración legal de derechos de la infancia en los educandos y dispuso peritajes psicológicos a los pequeños alumnos, que en la actualidad están siguiendo un tratamiento de recuperación sicológica en el área de Salud Mental del Hospital Marco Chamorro Iglesias. Al menos en un caso llega desde Punta Arenas una vez por semana un psiquiatra para tratar a uno de los niños.

Las apoderadas que extendieron su denuncia a Fueguinas, lamentaron que nunca la escuela se interesó en el objeto de vulneración, que son los niños y que en todo momento hizo una férrea defensa de la profesora y del prestigio del establecimiento. Incluso, tratando de mentirosos a los papás y mamás denunciantes y aún más, cuando han ido a buscar a sus hijos, más de una ha escuchado calificativos como “intrigantes” o, derechamente, recibido palabras ofensivas.

“Lo único que esperamos es que esto se corrija, que se centren en la vulneración de los niños, ya que algunos terminaron con su autoestima por el suelo y que saquen a la profesora de la escuela porque aún intimida a nuestros hijos. Nunca esperamos que en vez de recibir enseñanza y protección hayan pasado por estos vejámenes”, lamentaron.

Parte de la sentencia del Juzgado de Familia de Tierra del Fuego, donde el magistrado determina la vulneración de derechos de los pequeños alumnos de primero básico, según lo denunciado por un grupo de apoderadas.