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Alemania ofrece más de 100 mil euros por datos sobre el sospechoso del atentado en Berlín

Por Agencias Jueves 22 de Diciembre del 2016

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En plena conmoción por la matanza del lunes, el debate migratorio vuelve a estallar en Alemania. Anis Amri, un tunecino con vínculos islamistas, es la persona más buscada del país. El gobierno insiste en que es solo un sospechoso: no es seguro que condujera el camión que mató a 12 personas en Berlín. Pero los detalles de su expediente calientan aún más el ambiente. Las autoridades sabían del radicalismo de Amri y fue vigilado hasta septiembre. Su solicitud de asilo fue rechazada: tenía una orden de expulsión que nunca se materializó.

Un documento encontrado bajo el asiento del camión que el lunes arrolló un mercado navideño puede ser la clave para dar con el responsable del brutal atentado. Alemania se lanzó ayer a la caza del tunecino Anis Amri, de 24 años, que también está registrado con otros nombres y nacionalidades. La Oficina Federal Criminal ofrece una recompensa de 100.000 euros a quien aporte datos que lleven a su detención. Las autoridades alertan de que es peligroso y puede ir armado.

El ministro del Interior, Thomas de Maizière, tan sólo confirmó la búsqueda de “un nuevo sospechoso”, pero se resistió a entrar en “las especulaciones” de los medios.

Más datos aportó Ralf Jäger, ministro del Interior del Estado de Renania del Norte-Westfalia, donde el sospechoso pasó una temporada. Jäger confirmó que Amri era un viejo conocido de la Policía. Desde el pasado mes de noviembre se le consideraba una amenaza para la seguridad del Estado. Según información del Spiegel online, debía ser sometido a “controles intensivos” por sus actividades islamistas. Si se confirmara que él fue el autor del atentado o que colaboró para su ejecución, la inacción de los servicios de seguridad supondría un importante fracaso del Estado alemán.

El hombre más buscado de Alemania comenzó a ser vigilado el pasado marzo por indicación de la Fiscalía Federal, ya que los servicios de inteligencia tenían indicios de que podía cometer robos para comprar armas y buscar compañeros con los que atentar. Pero, tras la falta de resultados, la vigilancia se suspendió en septiembre, informa el diario Bild.

Igual de conflictivo aparece su condición de asilado. El ministro Jäger confirmó que su petición de asilo había sido rechazada el pasado mes de junio. En teoría, Amri debería haber sido expulsado del país. Pero esta operación no se pudo llevar a cabo por la falta de papeles en regla y porque las autoridades tunecinas habían puesto en duda que fuera ciudadano de ese país.

Pérdida del control

Es previsible que los críticos de Merkel -no sólo los populistas xenófobos; sino también los socialcristianos bávaros e incluso el sector duro de su Unión Cristianodemócrata (CDU)- usen este caso para denunciar que el Estado ha perdido el control de la situación, una crítica que llevan más de un año haciendo. Crecerán las exigencias de endurecer la política de asilo.

El sospechoso llegó a Alemania en diciembre de 2015 procedente de Italia. Las autoridades creen que estuvo en contacto con Abu Walaa, un islamista detenido en noviembre junto a otras cuatro personas. Todas ellas formaban parte de una red yihadista que aportaba combatientes al Estado Islámico.

La policía cree, según informa la radio pública de Berlín, que el atacante pudo resultar herido durante la pelea que tuvo lugar en la cabina del camión entre el conductor y el chofer polaco, quien murió tras la reyerta.

Agencias