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Atacante que mató a 39 personas en discoteca en Estambul sigue prófugo

Por Agencias Lunes 2 de Enero del 2017

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Turquía se encuentra en estado de shock después de iniciar 2017 con un nuevo atentado que dejó al menos 39 muertos y 69 heridos. En la madrugada del domingo un atacante, aún a la fuga, accedió a la exclusiva sala de fiestas Reina, en la orilla europea del Bósforo, y ametralló a bocajarro a los más de 500 asistentes de la élite secular que celebraban la llegada del nuevo año.

Según el diario español El País, ningún grupo ha asumido hasta el momento el vigésimo ataque que sufre el país en un año. El Presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, aseguró que se trata de un nuevo embate terrorista contra su país.

Las fuerzas de seguridad buscaban ayer al atacante, cuya identidad se desconoce, por el distrito de Besiktas, al que pertenece el vecindario de Ortaköy, donde está ubicado el club. Helicópteros sobrevolaban la zona, acompañando el despliegue de miles de efectivos policiales hasta el vecino distrito de Beyoglu, el corazón económico de la ciudad, donde se ubica la plaza Taksim.

La masacre asestó un nuevo golpe a Turquía, enfrascada en varios frentes militares a ambos lados de la frontera turco-siria, y objetivo claro de las milicias kurdas y de la cúpula del Estado Islámico (Isis, en sus siglas en inglés), como lo atestiguan los más de 300 muertos en atentados durante 2016.

Entre las víctimas mortales hay una joven israelí, un libanés, un belga y tres indios. Entre los heridos hospitalizados hay al menos 24 extranjeros, entre ellos saudíes, marroquíes, libaneses y libios, según la última actualización de las autoridades turcas.

El Primer Ministro turco, Binali Yildirim, señaló que tres de los heridos se encontraban ayer en estado crítico.

El Presidente Erdogan condenó el ataque terrorista de Estambul y prometió ser implacable con los autores.

Estambul, como la mayoría de grandes ciudades europeas, estaba en alerta ante la posibilidad de nuevos atentados durante las fiestas navideñas tras el cometido en Berlín el pasado 19 de diciembre. Tal era así que la ciudad turca tenía desplegados a 17.000 policías para velar por la seguridad en Nochevieja. Unas medidas de seguridad que no impidieron el atentado.

El gobierno inició antes del golpe de Estado fallido del pasado julio una reforma que diezmó los efectivos policiales, lo que ha abierto un flanco débil porque se ha perdido buena parte de la inteligencia de seguridad y militar.

Según el gobernador de la metrópolis de Estambul, Vasip Sahin, el atacante accedió a la sala a la 1,15 de la madrugada después de disparar con su arma al policía que protegía la entrada y a un civil. Tras ametrallar de forma indiscriminada a los asistentes que celebraban el año nuevo, el atacante logró escapar de la escena del crimen y dejó en el suelo de la discoteca el arma, un Kaláshnikov AK-47, donde yacían heridos y fallecidos, junto a charcos de sangre.

Algunos testigos, como Mehmet Dag, de 22 años, que grabó con su móvil el ataque desde el exterior, vieron cómo el asaltante disparaba contra varias personas en la calle y luego accedía a la sala. Una vez dentro se escucharon disparos y una explosión, según un video difundido en la Red.