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Barack Obama ordena investigar la injerencia rusa en las elecciones presidenciales

Por La Prensa Austral Sábado 10 de Diciembre del 2016

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El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama quiere esclarecer, antes de abandonar el cargo, el papel de Rusia en la victoria del republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales del 8 de noviembre. Una asesora del demócrata Obama desveló ayer la intención de entender qué ocurrió exactamente durante la tormentosa campaña electoral, y qué lecciones pueden extraerse.

La publicación de correos electrónicos robados dañó a la campaña de la candidata demócrata, Hillary Clinton. Los servicios de espionaje ven la mano rusa detrás de la operación, pero el Presidente electo discrepa de esta conclusión.

“Es posible que hayamos cruzado un nuevo umbral, y nos corresponde tenerlo en cuenta, revisarlo, y llevar a cabo alguna acción complementaria, para entender lo que ocurrió y sacar las lecciones aprendidas”, dijo en un desayuno de prensa Lisa Monaco, consejera de Obama en antiterrorismo y seguridad interior, según The Washington Post.

Obama ha encargado a los servicios de inteligencia un informe que debe estar listo antes de que Trump asuma el cargo, el 20 de enero. No está claro si los resultados se harán público. El FBI ya tiene una investigación abierta.

Existen pocos precedentes de intervención extranjera en unas elecciones estadounidenses de tales dimensiones. Y menos en favor de un candidato específico, que además acabó ganando y será el próximo Presidente. Más allá del posible papel de Rusia, del que no existen pruebas concluyentes, la afinidad entre Trump y el Mandatario ruso, Vladimir Putin, es pública. Ambos intercambiaron elogios en los meses previos a las elecciones, y Trump, que se rodeó de asesores prorrusos en la campaña, prometió una mejora de las relaciones con Moscú si era Presidente.

La réplica de algunos en el entorno de Trump y de Wikileaks, la organización que difundió los correos demócratas, es que las acusaciones a Rusia son teorías no confirmadas y reviven la paranoia del terror rojo -el miedo a la infiltración soviética en EE.UU.- de la Guerra Fría y el Mccarthysmo.