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Accidente aéreo en Colombia

Bolivia prohíbe volar a la aerolínea que arrendó el avión del Chapecoense

Por Agencias Viernes 2 de Diciembre del 2016

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El plan de vuelo de la nave accidentada sumaba al menos cinco advertencias, según un informe oficial.

La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de Bolivia anunció la suspensión de los permisos de vuelo a la aerolínea LaMia, responsable del avión que se estrelló el pasado lunes por la noche con 77 personas a bordo, de las cuales 71 perdieron la vida.

Una medida que entrará en vigor “de manera inmediata”, según el comunicado difundido por el organismo, después de que las autoridades colombianas hayan confirmado que la nave accidentada no llevaba suficiente combustible.

A la espera del análisis de las cajas negras, un portavoz de la aerolínea, Gustavo Vargas, ha explicado en el diario boliviano Página Siete que el piloto debía haber aterrizado en Bogotá para reabastecerse de combustible antes de seguir hacia Medellín, destino final del vuelo.

Sin embargo, “toma la decisión de no entrar porque pensó que le alcanzaba el combustible”. “Se trata de un piloto de mucha experiencia que hizo su entrenamiento en Suiza”, ha precisado, antes de añadir: “Tenemos que investigar el por qué tomó la determinación de irse en forma directa a Medellín”.

La decisión de la DGAC llega después de que, además, el diario boliviano El Deber haya publicado un informe oficial que revela cómo el plan de vuelo del avión sumaba al menos cinco advertencias por las cuales la nave no debía despegar.

Este documento lo entregó el despachador de LaMia, Alex Quispe, fallecido en el accidente, a una funcionaria de la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares a la Navegación Aérea en el aeropuerto de Santa Cruz, desde donde despegó.

El plan de vuelo del avión de LaMia que terminó estrellándose en Medellín fue observado por Celia Castedo, la controladora del aeropuerto de Viru Viru, en Santa Cruz (Bolivia), porque la aeronave no poseía suficiente capacidad como para hacer un viaje directo entre ambos puntos. Castedo también reclamó la falta de un segundo plan de vuelo alternativo.

El documento de observaciones de Castedo señala que el tiempo de vuelo previsto para recorrer la distancia que media entre Santa Cruz y Medellín era de 4 horas y 22 minutos, que era el tiempo máximo de autonomía de vuelo del avión. Esto se halla expresamente prohibido por las reglas de aeronáutica. Sin embargo, por alguna razón todavía no establecida la observación de la controladora no impidió el despegue del avión.

Las autoridades aeronáuticas bolivianas no han querido referirse a esta revelación. Indicaron que esperarán los resultados de la investigación trinacional que está en marcha para determinar las causas de la tragedia.

El ministro de Obras Públicas, Milton Claros, de quien depende la aeronáutica nacional, decidió la suspensión de las autoridades de control aéreo mientras se realiza la investigación nacional e internacional.

En todo caso, el plan de vuelo establecía la posibilidad de una recarga de combustible en Bogotá, que podía darse o no, según criterio del capitán. El director general de la aerolínea LaMia, Gustavo Vargas, señaló que si el piloto de la nave, que era experimentado, “veía que tenía una deficiencia de combustible, él tenía toda la potestad de entrar a reabastecer” a Bogotá. Vargas dice no comprender por qué no lo hizo.

Un elemento a tomar en cuenta es que el capitán, Miguel Quiroga, era uno de los propietarios de LaMia, una pequeña empresa dedicada a vuelos chárter y especializada en equipos de fútbol como el Chapecoence, el cual se encontraba a bordo del avión siniestrado. La compra de combustible y el pago de derechos de uso de los aeropuertos constituye una carga importante para las pequeñas empresas de aviación.

Agencias