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El Estado Islámico decapita a un importante arqueólogo en ciudad histórica de Palmira

Por Agencias Jueves 20 de Agosto del 2015

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El Estado Islámico ha decapitado a Jaled Asaad, de 81 años, uno de los principales arqueólogos de la ciudad histórica de Palmira, Siria, según ha informado el jefe de Antigüedades de Siria, Maamun Abdulkarim. Tras haber permanecido retenido durante un mes, Asaad fue asesinado “en una plaza pública y frente a docenas de personas”, ha confirmado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que cuenta con una amplia red de observadores en el país.

Asaad, que llevaba 13 años retirado, fue durante cuatro décadas el jefe de Antigüedades de Palmira, uno de los más importantes sitios arqueológicos de Siria, catalogado como patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco. Fue detenido el pasado mes de julio. Se trata del decimocuarto funcionario de yacimientos arqueológicos que ha sido asesinado a manos del Estado Islámico en el país, según informa la agencia estatal de noticias siria Sana. “Daesh (acrónimo peyorativo usado en árabe para referirse al EI) ha ejecutado a uno de los más prominentes expertos en antigüedades sirio”, declaraba ante la prensa Maamun Abdulkarim. Los seis lugares declarados patrimonio cultural en Siria se encuentran en peligro. “El EI le ha interrogado repetidas veces para sacarle información sobre los sitios en los que se encuentran tesoros arqueológicos de Palmira, sin resultado. Así que lo mataron”, añadía.

En una imagen distribuida por los seguidores del EI, el supuesto cuerpo de Asaad aparece inerte con un cartel en el que se le acusa de ser “un leal al régimen sirio”. El motivo de esta acusación es que ha representado a este último en conferencias en el extranjero ante los “infieles”, así como haber sido el director de los “ídolos” de Palmira. En su lectura más acérrima del Islam, el EI condena toda idolatría o representación icónica y tacha de apostasía a todos aquellos que no profesen el Islam sunita, en su interpretación salafista más conservadora.

A pesar del temor a que los soldados del autoproclamado califato infligieran destrozos en Palmira, como hicieran en sitios arqueológicos de Irak, el grueso de las columnas romanas, el anfiteatro y resto de vestigios arqueológicos de la localidad han permanecido intactos.

Palmira fue punto de encuentro de las caravanas en la Ruta de la Seda, que atravesaban el árido centro de Siria. Situada a 240 kilómetros al noreste de Damasco, es también un enclave que abre la vía hacia el valle del río Eufrates, donde el Califato asienta aguas arriba su principal centro de poder, en la ciudad de Raqqa.

Agencias