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Las encuestas dan a Scioli vencedor en elecciones primarias en Argentina

Por Agencias Lunes 10 de Agosto del 2015

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Argentina terminó de votar en unas decisiones primarias claras de resultado muy incierto. Al cierre de urnas, las encuestas que habían realizado durante el día los distintos medios y partidos coincidían en que Daniel Scioli, el candidato oficial del Frente para la Victoria, el partido de Cristina Fernández de Kirchner, había ganado con claridad las primarias. Sin embargo, la clave estaba en las diferencias con el segundo, Mauricio Macri y el tercero, Sergio Massa. Y ahí había mucha más discusiones, aunque la ley argentina no permite dar porcentajes en las primeras horas. Todo parecía indicar que Scioli no alcanzaría el 40% que deseaba para arrasar y marcar las elecciones de octubre. Aunque no estaría muy lejos, alrededor del 38%, según los datos que manejaban varios partidos y que eran relativamente coincidentes. Macri, con su coalición Cambiemos, estaría por delante del 30%, tal vez algo más.

Ese era su principal objetivo, que Scioli no supere el 40% y la coalición Cambiemos esté por encima del 30%. Ahí se entra en la zona que garantiza que habrá segunda vuelta en octubre, una cuestión clave porque podría unirse todo el voto antikirchnerista en torno a Macri y darle la vuelta a las elecciones. La Constitución argentina señala que si un candidato supera el 45% o saca el 40% y logra más de 10 puntos sobre el segundo, queda elegido en primera vuelta. Ese el gran temor de la oposición, que Scioli logre ese objetivo en octubre.

Los primeros datos de las encuestas a pie de urna, poco confiables porque se han equivocado mucho otras veces, apuntaban así hacia una segunda vuelta que la oposición ansía y el oficialismo teme. Y la clave estaría en la resistencia del tercero en discordia, el peronista disidente Sergio Massa, que con su aliado José Manuel De la Sota, gobernador de Córdoba, se situaba en estas encuestas por encima del 20%.

Cambió el escenario

Los argentinos llevan muchos años, al menos desde 2003, en los que las elecciones están sentenciadas antes de empezar. El kirchnerismo arrasó en 2007 y en 2011 prácticamente sin rival. Pero esta vez todo está mucho más igualado. Por eso los 32 millones de argentinos llamados a las urnas en unas primarias que no son decisivas pero sí marcarán las elecciones de octubre votaban en un ambiente de gran tensión entre los partidos, que movilizaron a decenas de miles de personas para controlar las elecciones. El opositor Pro denunció desde primera hora que en varios colegios les robaban sus papeletas para impedir que les votaran.

Las encuestas indicaban que el peronismo de Daniel Scioli se impondría, pero pequeñas diferencias de unos puntos arriba o abajo podrían dejar todo abierto para las elecciones de octubre. La clave está en la diferencia entre el más que probable vencedor, Scioli, el segundo, Mauricio Macri, y el tercero, el peronista disidente Sergio Massa, cuyos votos serán clave en una posible segunda vuelta entre los dos primeros.

Los 32.037.323 argentinos con derecho a voto estaban obligados por ley a acudir a las urnas, lo que sumado a un sistema de votación arcaico, con papeletas enormes y complejas -de hasta 1,20 metros- provocaba enormes colas en todos los colegios. Votar, sobre todo en los alrededores de Buenos Aires, inundados después de días de lluvia torrencial, era toda una aventura.

Además de las primarias presidenciales, en las que se podía elegir entre 15 fórmulas distintas, había primarias para las listas de 24 senadores y 130 diputados. Argentina decide su futuro y pese a las múltiples denuncias de pequeños problemas, todos los candidatos admiten que en este país no hay un problema de fraude generalizado y desde el regreso de la democracia en 1983 el ganador nunca ha sido discutido por este motivo.

Agencias