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Macron afronta la primera protesta y huelga por su reforma laboral

Por La Prensa Austral Miércoles 13 de Septiembre del 2017

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Emmanuel Macron se sometió este martes al primer examen de la calle. La jornada de huelga y manifestaciones convocada por el sindicato CGT y otras centrales minoritarias permitirá medir el descontento social con un Presidente que en mayo ganó las elecciones con la promesa de transformar Francia. El objetivo de las protestas era frenar una reforma laboral que entre otras medidas facilita la contratación y el despido. Macron, que cuenta con una cómoda mayoría parlamentaria, ya ha dicho que mantendrá sus planes para adoptar las nuevas leyes a finales de mes. Una declaración del Presidente calificando de “vagos” a los detractores de la reforma caldeó el ambiente previo a las protestas.

Decenas de miles de personas desfilaron en varias ciudades francesas. En París, entre la plaza de la Bastilla y la puerta de Italia, fueron 24.000, según la Prefectura; 60.000, según el sindicato CGT. En todo caso, una cifra de asistentes inferior a la de la primera manifestación contra la reforma laboral del Presidente François Hollande, en marzo de 2016. La protesta de París terminó con incidentes puntuales y gases lacrimógenos. Fue una manifestación multitudinaria, festiva en casi todo momento, pero no masiva. Difícilmente disuadirá a Macron de continuar con su programa reformista.

Coincidiendo con la protesta, Macron voló al territorio francés de San Martín, en las Antillas, devastado por el huracán Irma. El viaje respondía a la urgencia por la catástrofe natural. Pero también era una señal de que el Presidente ha pasado página de la reforma laboral -la da por aprobada y no quiere tocar ni una coma- y desea ocuparse de otros asuntos. En los últimos días, él y su gobierno han multiplicado anuncios sobre las próximas reformas, por ejemplo en materia impositiva y en la seguridad social. En las televisiones francesas competían este martes las imágenes de las ruinas de San Martín y de los sindicalistas manifestándose.

La CGT y los otros organizadores han convocado 180 marchas en todo Francia y llamamientos a la huelga en 4.000 empresas. La huelga afectó, entre otros sectores, el de los transportes, aunque no paralizó el país. Los sindicatos llegaban divididos. De los tres grandes, sólo participaba la CGT, el más izquierdista. Los líderes del reformista CFDT y de Fuerza Obrera (Fo) renunciaron a participar, aunque miembros de este último se manifestaron junto a la CGT. A la protesta se sumó el líder de la izquierda alternativa en la Asamblea Nacional, Jean-Luc Mélenchon.

“Vagos del mundo uníos”

Las consignas no eran sólo contra la reforma laboral, sino también contra otras medidas del Presidente. A ratos parecía más una manifestación anti-Macron que anti-reforma laboral. La semana pasada, durante su visita a Grecia, Macron dijo: “No cederé en nada ni a los vagos, ni a los cínicos ni a los extremos”. La palabra fainéant -vagos, o holgazanes- resultó hiriente para muchos franceses, aunque en el contexto del discurso Macron posiblemente lo utilizó para designar a los políticos que en vez de trabajar por las reformas prefieren quedarse de brazos cruzados. Los manifestantes hicieron suyo el eslogan: “Vagos del mundo uníos”, decía un cartel irónico. “Elogio de la pereza”, se leía en otro.

La reforma laboral es el primer gran proyecto legislativo de la presidencia del centrista Macron. El 31 de agosto, el Primer Ministro, Édouard Philippe, presentó las cinco ordenanzas de las que consta la reforma. Las ordenanzas son textos legislativos que pueden aprobarse sin pasar por el proceso de debates y enmiendas del Parlamento.

El gobierno las somete al Parlamento y éste lo adopta o lo rechaza. La reforma establece límites a las indemnizaciones por despido improcedente; ofrece más libertad a las multinacionales para despedir a trabajadores en caso de crisis; agiliza la negociación laboral en las pequeñas empresas, que pueden llegar a acuerdos esquivando los sindicatos; y simplifica las instancias de negociación dentro de las empresas.

La jornada de protesta y huelga es la primera de varias en septiembre. El día 21 la CGT prevé otra protesta, y el 23 el partido Francia Insumisa ha convocado otra manifestación en París. Quizá sea demasiado tarde. Con la popularidad a la baja, para Macron ésta sería la primera verdadera victoria legislativa de su Presidencia, la primera de una serie de reformas clave en su plan para relanzar Francia.