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May promete forjar un nuevo y audaz papel del Reino Unido fuera de la UE

Por La Prensa Austral Jueves 14 de Julio del 2016

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Theresa May es, desde ayer miércoles, la Primera Ministra británica. La segunda mujer que ocupa el cargo, después de la también conservadora Margaret Thatcher. Asume una tarea colosal. Deberá negociar la salida de Reino Unido de la UE, minimizando su impacto económico pero sin traicionar un claro mandato que ha prometido cumplir.

Habrá de redefinir el lugar del país en el mundo, sus alianzas comerciales y estratégicas, su política migratoria, su propia realidad territorial. Y tendrá que diseñar su propio legado político que, como avanzó ayer en su primer discurso ante el 10 de Downing Street, pasa por unir al país y combatir la “ardiente injusticia” de la sociedad británica.

Dos comitivas se cruzaban a media tarde a las puertas del Palacio de Buckingham. David Cameron, acompañado de su esposa  y sus tres hijos, salía de palacio tras presentar su dimisión a la reina, y entraba Theresa May de la mano de su marido. Horas después la nonagenaria Isabel II cumplía con el trámite por décimotercera vez en su reinado. Preguntaba a Theresa May si estaba en disposición de formar gobierno y, ante la respuesta afirmativa de esta, confirmaba a May, de 59 años, como Primera Ministra británica.

Apenas veinte días han bastado a la maquinaria tory para proporcionar al país una nueva Primera Ministra desde que David Cameron, derrotado en el referéndum europeo, anunciara su dimisión el pasado 24 de junio. La ausencia de una campaña por el liderazgo -después de que su contrincante, Andrea Leadsom, se retirara- ha impedido a los británicos despejar el misterio que rodea a la persona que liderará el país en un momento tan delicado.

A las siete de la tarde, el Jaguar oficial plateado en el que viajaba May giraba por la calle Whitehall hacia Downing Street. En el mismo atril desde donde se despedía Cameron unas horas antes, pronunció May su primer discurso como Primera Ministra. Empezó elogiando a su predecesor. “Sigo los pasos de un Primer Ministro grande y moderno”, dijo, avanzando el sentido de un discurso corto pero esclarecedor. David Cameron “estabilizó la economía”, dijo May, “pero su gran legado es sobre justicia social”. “En ese mismo espíritu”, anunció, “voy a gobernar yo”.

Su misión será, dijo, “hacer que Reino Unido funcione para todos”. Habló directamente, utilizando la segunda persona, “a las familias trabajadoras”. “Sé que trabajan el día entero, sé que hacen lo que pueden y que la vida a veces puede ser una dura lucha. El gobierno que yo dirija no estará guiado por los intereses de unos pocos privilegiados sino por los de ustedes. Haremos todo lo que podamos para darles más control sobre sus vidas”, aseguró.

Theresa May abordó el gran reto que tiene ante sí Reino Unido. “Vivimos en momento importante en la historia del país y sé que estaremos a la altura del reto”, dijo. “Mientras abandonamos la Unión Europea, forjaremos nuestro nuevo, audaz y positivo, lugar en el mundo”, aseguró.

La Primera Ministra tiene tres años y medio, antes de las próximas elecciones generales, para dejar su huella en el país. El referéndum europeo eliminó de la primera línea política a prácticamente todas las grandes figuras del Partido Conservador, excepto a May. Eso ha dejado un vacío de liderazgo pero, a la vez, le proporciona margen de maniobra. La Primera Ministra ha prometido rodearse de perfiles de todas las facciones del partido, y colocar a más mujeres en puestos importantes.

El hecho de que May defendiera la permanencia en la UE, aunque lo hiciera con un perfil bajo, le garantiza un agobiante escrutinio por parte de los euroescépticos más convencidos. La primera ministra ya ha dejado claro que no hay marcha atrás, que “Brexit significa Brexit”. Pero cualquier cesión, especialmente en el terreno del control de las fronteras, reavivará las tensiones en un partido cuyas heridas siguen abiertas, aunque quiera exhibir una imagen de unidad en estos tiempos de emergencia.